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"Me daba la impresión de que una serpiente me estaba envolviendo y apretando cuando me empezaba a doler la espalda, el pecho y a faltarme el aire" contó Nancy Salvatierra, una boliviana de 50 años que actualmente está en recuperación por el contagio del "bicho chino" como ella dice por el coronavirus. Vive en Suiza, está aislada en su casa y comparte sus síntomas con el mundo para estar atentos y no cometer errores como le pasó a ella.

Su familia y amigas leían todos preocupados sobre los síntomas del virus cuando empezó a darse en países fuera de China. Pero a ella no le comenzó de esa manera. "Decían que era dolor de garganta, fiebre y la impotencia para respirar, pero a mí me comenzó con un suave dolor de espalda y un poco de congestión nasal, todo parecía indicar que estaba empezando un resfrío. Relacioné el dolor de la espalda al cansancio por el trabajo, entonces empecé a tomar vitaminas y jengibre para elevar mis defensas y estar, supuestamente, con las defensas alta para que cuando llegue el virus este no me afecte tanto. Así estuve durante tres días. El cuarto día sentí que el dolor de espalda se me estaba bajando a los riñones", comentó. 

"En esos días continué asistiendo al trabajo, quería ir al médico, pero lo consideraba más riesgoso aún pues veía en los reportes locales que estaban saturados de gente con malestares queriendo hacerse la prueba de coronavirus. El quinto día me lagrimeaban los ojos, empecé a echarme unas gotitas, el dolor me tenía confundida porque parecía que se movía de la espalda y ya no sabía si era adentro o los músculos", sigue relatando. 

Ese mismo sábado 14 de marzo amaneció con la garganta tan adolorida que no podía pasar ni agua y le costaba respirar. "Empecé a sospechar y a medirme la temperatura, pero era normal 36.8. Aunque yo empecé a sentir caliente mi respiración y mis orines, llamamos al médico y dijo que cuando tenga tiempo por la tarde vendría, pero nunca llegó y había recomendado no ir al hospital", recordó

Por la noche le faltó tanto el aire que tuvo que pedir ayuda a su familia. Su nuera, que trabaja en una farmacia dijo "hay que hacerle rápido fumigación", así le dicen en algunas partes de Suiza a la exposición al vapor (agua con media cucharilla de Mentisan).  "Eso me ayudó, fue un alivio, logré respirar mejor, eso hizo que no me desespere a salir como loca a emergencia", reconoce.

El sexto día (domingo) su males se fueron agudizando, por lo que nuevamente llamaron al médico del hospital y le hicieron entrevista por teléfono, le dijeron que los síntomas son de coronavirus. Cómo ellos ya tenían el historial de Nancy miraron que no fuma, ni tiene enfermedades crónicas por lo que le indicaron que permanezca en casa, tome Paracetamol y un spray para la garganta y solo en caso de no poder respirar y fiebre alta  llamase de nuevo.

Debido a que en Suiza ya son varias las personas que tienen coronavirus, se diagnóstica de acuerdo a la sintomatología. Solo se realiza la prueba a personas que tienen enfermedades de base o que requieren internación.

Pasó el séptimo, octavo y noveno día de su enfermedad poniendo la cara en vapor, porque "me daba la impresión de que una serpiente me estaba envolviendo y apretando cuando empezaba a dolerme la espalda, el pecho y a faltarme el aire. Parece que la garganta se cierra y al estornudar es un dolor horrible que te hacen ver chispitas como solemos decir", señala. 

El médico le prohibió los jarabes o cualquier otro tipo de remedios y más bien le recomendó bebidas calientes y sopas calientes.

"Noté que la enfermedad no afecta al apetito, mas bien hace dar mas hambre. Del décimo día para adelante, son menos fuertes los dolores y empiezan a destaparse los orificios nasales", dice. 

Hoy 24 de marzo Nancy atraviesa su décimo quinto día con la enfermedad, aún siente cansancio y tiene los ojos menos irritados.

"Una recomendación, si van a hacer la fumigación en casa cierren y cubran los ojos con algo, al principio yo no lo hice, fue un error porque se me irritaron mucho y para eso ya hay que poner bolsitas de te de manzanilla natural, no caliente en cada ojo para desinflamar", dice como una recomendación que ella aprendió mientras lidiaba con esta enfermedad. 

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