Escucha esta nota aquí

Ariel Melgar Cabrera

Kimberly Cababa Ordoña, de 23 años, viajó junto a sus dos hijas a Brasil en busca de mejores días. Trabajó de peluquera en un salón de belleza, siguiendo la tradición familiar. Este fin de semana fue hallada sin vida y con cuatro puñaladas en el cuerpo. El principal sospechoso del feminicidio es su enamorado, con quien mantenía una relación desde hace apenas tres semanas.

Nadie sospechaba del asesinato de Kimberly hasta que sus hijas, de siete y cuatro años, fueron encontradas -por la agentes policiales- extraviadas en la ciudad brasileña de San Pablo. Sus familiares, en Puerto Quijarro, se enteraron de que las niñas estaban perdidas, a través de una publicación de Facebook, el pasado viernes.

Yakeline Cababa le dijo a El Deber que llamó al celular de su hermana Kimberly para saber del extravío de sus hijas, pero esta no contestó. Es así, que se contactó con amigos de Kimberly quienes fueron a buscarla en su casa, pero no la encontraron.

“Los amigos de mi hermana llamaron a su enamorado Yerco Diego Huanca Mendoza para preguntarle por ella y este le dijo que Kimberly no podía hablar porque estaba tomando (consumiendo bebidas alcohólicas) con él”, relató Yakeline. A partir de ese momento, el novio no volvió contestar llamadas.

El sábado, los vecinos empezaron a preocuparse por la desaparición de la joven boliviana e ingresaron al departamento que alquilaba, en el barrio Coímbra (un sector de residentes bolivianos) de San Pablo, y la encontraron sin vida.

Su cuerpo estaba envuelto en una sábana y tenía cuatro puñaladas, entre el cuello y el pecho. También, presentaba hematomas en el rostro según las informaciones de la Policía Brasileña.

El principal sospecho del feminicidio es Yerco Diego, un joven que, según los agentes brasileños, es de nacionalidad boliviana; sin embargo, se hacía llamar Diego Salas y se presentaba como peruano -por sus fotos en aquel país- que tenía en sus redes sociales.

El sujeto, que ahora es buscado por las autoridades del vecino país, había empezado una relación sentimental con Kimberly hace apenas tres semanas.

“Nadie de la familia lo conocía (al sindicado), Kimberly le comentó que recién estaba empezando a salir con él a mi madre. Ella era reservada en ese tema y no nos comentaba mucho”, dijo su hermana.

Piden ayuda para repatriarla

Kimberly habló por última vez con su familia, que vive en puerto Quijarro, el 6 de febrero cuando su hija mayor cumplió siete años. "Hicimos videollamada y nos enteramos que ella había salido a pasear y a comer con sus hijas”, recordó Yakeline.

Durante la llamada, Kimbely también les dijo a sus familiares que llegaría a Bolivia a finales de febrero para visitarlos, lo cual no se pudo cumplir.

Kimberly era la mayor de tres hermanas, vivió toda su infancia en la zona de la Mutualista y aprendió a cortar el pelo a los 14 años, en la peluquería de sus padres. Durante su juventud se fue a Puerto Suárez y hace dos años partió a Brasil para trabajar como costurera. Sin embargo, dejó la costura porque sus empleadores no le cumplían con el sueldo y decidió seguir con el legado de sus padres, trabajando de peluquera en un salón de belleza ubicado en Coímbra, de San Pablo.

Ahora sus restos yacen en la morgue de un hospital de San Pablo y su familia necesita ayuda económica para poder repatriarla porque el traslado de su cuerpo cuesta más de Bs 45.000. “Mi madre está pidiendo ayuda en Brasil y yo en Puerto Quijarro para lograr traer el cuerpo de mi hermana”, comentó Yakeline.

Las dos hijas de la fallecida continúan en manos de las autoridades brasileñas, mientras reciben ayuda psicológica. Sus familiares están realizando los trámites correspondientes para quedarse con su tutela.

Las personas que deseen colaborar a la familia de Kimberly deben comunicarse al número 75757330.