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Los más de 300 ciudadanos bolivianos que ingresaron ayer por Pisiga, población fronteriza entre Bolivia y Chile, no presentaban síntomas de coronavirus, según informó el ministro de Obras Públicas, Iván Arias.

“Al entrar a Bolivia y al subir a los buses se les hizo el control de bioseguridad, y también al llegar a las ciudades, todas las personas son asintomáticas, no tenemos ninguna persona con síntomas, pero por eso se hace la cuarentena. Si en este o en otro punto fronterizo hay alguien con síntomas, se las pasa a un centro médico”, dijo la autoridad en entrevista con Unitel.

En el transcurso de la noche y la madrugada, las personas que arribaron durante el fin de semana, fueron trasladadas a Cochabamba, Chuquisaca y La Paz, donde deben cumplir los 14 días de aislamiento para garantizar que están libres del mal.

“Hoy iremos a Pisiga porque está llegando otro contingente, hay seis flotas que están al otro lado de la frontera, ponga 50 personas por flota y la gente está viniendo de Chile porque el coronavirus se está expandiendo allá, la gente está escapando a Bolivia y la moneda se ha derrumbado y la gente está empezando a despedir a muchos trabajadores”, adelantó el titular.

Arias manifestó que, pese al cierre de las fronteras dispuesto por el Gobierno nacional, “a los bolivianos no les podemos decir que no pueden entrar al país, así vengan de un país donde hay contagio”, en referencia al masivo arribo desde Chile.

Finalmente, informó de que “en Pisiga no hay las condiciones, hay una escuela que no tiene alcantarillado, un coliseo que no tiene agua potable”, justificando a otros centros al interior del país.

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