Brasil investiga un gigantesco cargamento de madera procedente de Bolivia que presuntamente era utilizado para ocultar 50 toneladas de cocaína y que, según las estimaciones preliminares, es la mayor incautación de droga registrada en la historia del país vecino.
La denominada Operación Escudo de Madera permitió la retención de ocho camiones cargados con aproximadamente 260 toneladas de madera en las ciudades brasileñas de Corumbá, en Mato Grosso do Sul, y Cáceres, en Mato Grosso. Las acciones fueron ejecutadas por la Receita Federal de Brasil en coordinación con autoridades de Estados Unidos y Bolivia. Además, se presume que los cargamentos con droga ingresaron a Brasil desde los municipios bolivianos de San Matías y Puerto Quijarro.
De acuerdo con la información oficial difundida por las autoridades brasileñas, pruebas preliminares realizadas a la carga dieron positivo para cocaína. Ahora, la Policía Federal brasileña realiza pericias para determinar la cantidad exacta de droga contenida en los cargamentos.
Las investigaciones apuntan a que organizaciones criminales habrían utilizado un sofisticado método de ocultamiento que consiste en impregnar o mezclar cocaína en la estructura de la madera, dificultando su detección durante los controles fronterizos y aduaneros.
Según los antecedentes de casos similares analizados por los investigadores, entre el 10% y el 20% del peso total de la carga podría corresponder a sustancias ilícitas. Bajo esa hipótesis, el volumen de cocaína incautada oscilaría entre 20 y 50 toneladas, una cifra sin precedentes para Brasil.
Las autoridades brasileñas señalaron además que existe una presunta conexión con una operación realizada el pasado 6 de junio en Chile, donde fueron decomisados 108 toneladas de droga ocultas en 45 contenedores con madera y que también tenían origen en Bolivia, según informaron los medios de Brasil.
De acuerdo con información compartida por agencias estadounidenses, tanto los cargamentos interceptados en Chile como los retenidos en Brasil habrían salido del mismo centro de producción ubicado en territorio boliviano, lo que refuerza la hipótesis de una red internacional dedicada al narcotráfico.
La operación cuenta con la participación de la Receita Federal, la Policía Federal de Brasil, el Ejército brasileño, el Grupo Especial de Fronteras (Gefron) y equipos técnico-científicos de los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul.
Las autoridades brasileñas aclararon que la carga permanece bajo control dentro de Brasil y que no existe posibilidad de que sea devuelta a Bolivia mientras concluyen las investigaciones y los análisis forenses.
La Autoridad Nacional de Aduanas de Bolivia participa como observadora dentro de los mecanismos de cooperación internacional activados para el caso.
Mientras avanzan las pericias, los investigadores consideran que el hallazgo refleja un elevado nivel de sofisticación de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico internacional de cocaína y podría marcar un hito histórico en la lucha antidrogas en la región si se confirma el volumen estimado de droga incautada.