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Mientras el masismo armó su fiesta en la sedes de la Asamblea Legislativa Plurinacional para posesionar al binomio Luis Arce - David Choquehuanca, el líder de Creemos, Luis Fernando Camacho, expone que es un día para el lamento, precisamente, un "mal día para la democracia" por la vuelta de quienes se apunta de ser autores del fraude a la elección de 2019 (de acuerdo a investigaciones del Gobierno saliente)

"Quienes nos robaron el voto el 2019 asumen un Gobierno con unas nuevas elecciones cuestionadas, con un TSE (Tribunal Supremo Electoral) al que le pedimos que desmonte la maquinaria del fraude, que sancione al MAS por dos causales de inhabilitación que denunciamos documentadamente y que nos dé certidumbre manteniendo el conteo rápido de votos, entre muchas otras denuncias y reclamos que ni siquiera se dieron el trabajo de responder", lamentó Camacho a través de sus redes sociales.

El exlíder cívico recordó que durante su campaña política aprendió que el problema de Bolivia no es solo el MAS, sino el sistema político, "a partir de ahí nuestra lucha es contra ellos", remarcó.

Del mismo modo, Camacho expuso que en el proceso se logró que muchos bolivianos entiendan esta figura y crean en la propuesta de Creemos. "Hoy sabemos a quiénes hay que vencer para hacer realidad los sueños de miles de bolivianos y, por, sobre todo, aprendimos a luchar en las calles, sabemos hacerlo y somos fuertes. Hemos sembrado la semilla para seguir construyendo", apuntó.

Por último, pidió a sus seguidores no perder la fe y que la Bolivia que fue soñada en unidad en noviembre de 2019 y que fue "arrebatada por esos a los que por sucesión constitucional les tocó asumir", será una realidad pronto y lo será si pelean todas las batallas por venir, en todos los flancos.

"Si no cedemos espacios a la vieja política y si terminamos de convencernos de que, con los mismos de siempre, nunca vamos a tener resultados distintos", concluyó el líder opositor.