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Hay dos estrategias desplegadas que quieren acumular la mayor votación posible en el departamento de Santa Cruz para tener una oportunidad de llevar al Movimiento Al Socialismo a segunda vuelta en las elecciones del 18 de octubre. Comunidad Ciudadana y Creemos buscan cosechar el voto de oro cruceño, ese que definirá si esto se acaba con una sola votación o si tendremos que volver a votar antes de diciembre para elegir presidente. 

Por un lado, los de Carlos Mesa pretenden al menos repetir ese 54% de 2019 que le permitió acercarse al Movimiento Al Socialismo. La apuesta de los seguidores de Luis Fernando Camacho es mayor y han salido a las redes sociales a pedir el 70% de la votación para que Camacho supere a Mesa como segundo y sea el abanderado del bloque antimasista en una segunda vuelta. 

Desde Comunidad Ciudadana dicen que a Camacho no le alcanza con Santa Cruz para ser nacional. Desde Creemos se declaran ateos en las encuestas y apuestan a que crecen en todo el país.

Con Jeanine Áñez (10%) fuera del juego, los votantes de Demócratas deberán elegir entre seguir a Mesa y a Camacho, que además deberán tratar de seducir a casi un 30% del electorado cruceño que no ha definido por quién votar, piensa dejar en blanco su papeleta o anular su voto.

Peso electoral

Con solo tres presidentes en la historia de Bolivia (todos fueron elegidos constitucionalmente y en algún momento también fueron dictadores), Santa Cruz tiene un bajo peso en la política nacional, pero un gran peso electoral. Como explica Marcelo Arequipa, es, por apenas unas décimas, el segundo departamento con más electores por detrás de La Paz, con 27%

El politólogo recuerda que solo la ciudad de Santa Cruz de la Sierra representa el 17% del padrón nacional, lejos de El Alto y La Paz (11 y 10% cada una aproximadamente). Con una intención de voto nacional, en la que el MAS sigue siendo fuerte en occidente y no ha perdido demasiado fuelle en Cochabamba, lo que pase en Santa Cruz podrá definir si Luis Arce Catacora gana o no en primera vuelta.

De momento, las últimas dos encuestas publicadas por Jubileo y Focaliza (Red Uno y ATB) dieron prácticamente el mismo escenario: Camacho está cerca del 30% y Mesa ronda el 10%. Entre ambos estaban Arce (15) y Áñez (10-12%).

Si la de Focaliza, que se terminó de levantar poco antes de la renuncia de Áñez a su candidatura, fue la última foto tomada antes de que cambie la escena, dice que la mitad de la intención de voto de Áñez se irá con Mesa, un cuarto le llegará a Camacho y que el resto se repartirá entre el resto de los partidos, los blancos y los nulos.

Además, el muestreo de Focaliza, que fue presencial, estudió los techos de votación de todos los candidatos. El voto potencial de Camacho en Santa Cruz es del 56%, mientras que el de Mesa es del 38%. Algo más atrás está Arce Catacora, con un 30,1% de voto cruceño potencial. De cumplirse este panorama, ni Mesa revalidará el 54% del año pasado ni Camacho llegará al 70%, pero también el MAS retrocederá y cosechará su votación más baja desde 2005.

Las estrategias

Jairo Guiteras, vocero y candidato de CC en Santa Cruz, dice que el primer argumento para conquistar el voto cruceño es que la alianza que encabeza Carlos Mesa tiene alcance nacional y que un voto opositor que no vaya a favor de Mesa es para el MAS, porque lo ayuda en su estrategia de dispersar el voto del bloque antimasista. 

A eso le añade que fue la unidad del voto a favor de Mesa la que “obligó al MAS a hacer fraude” en las elecciones de 2019.

Laura Rojas, jefa de campaña cruceña y candidata de Creemos, dijo ayer en Influyentes de EL DEBER Radio que Camacho es la garantía de que el masismo y Evo Morales no vuelvan a gobernar Bolivia y que no hay que creer que la vieja política que pactó con el MAS es la única opción de liberarse del partido azul. “Sabemos que le tiembla la mano cuando hay que hacer lo correcto. Si ese es el voto útil, es para el MAS. Nuestro voto útil es por la democracia”, dijo Rojas.

Consultada sobre la escasa proyección en el occidente del país de Camacho, Rojas aseguró que Santa Cruz representa a toda la bolivianidad y que fue en la ciudad de los anillos donde “se prendió la mecha de la democracia”.

“Los cruceños tienen que dejar de votar con miedo, tienen que ir con alguien que tiene pantalones”, dijo Rojas. Guiteras retruca que el único candidato que ha iniciado un proceso penal contra el MAS -por fraude electoral- y que se ha mantenido en campaña por casi dos años es Carlos Mesa y que aún así Camacho llegue a su techo de votación en Santa Cruz no le alcanzará para ir a segunda vuelta. “Si lo que queremos es ganarle al MAS, que no vuelvan los 14 años de abuso de poder, despilfarro y corrupción, hay que votar por Comunidad Ciudadana”, dijo Guiteras.

Mira de palco este escenario el MAS. Adriana Salvatierra, senadora del partido azul, asegura que su partido no entrará en este debate y no se enfoca en si vuelve o no el MAS al Gobierno sino en lo que Bolivia necesita. 

“Cuando una mujer, madre soltera de cuatro hijos, que ha perdido su fuente laboral y mira la heladera vacía y sin plata para la alimentación de sus hijos, no se pregunta si el MAS va a volver o no al poder, sino en quién va a recuperar la economía”, dice. “El voto útil no puede girar en torno a la victoria o no de un partido ni se puede dar tapándose la nariz porque en realidad no quieres a ese candidato pero votas por él para que no vuelva el MAS”, replica Salvatierra.

Para Daniel Valverde, director del Observatorio Político Nacional de la Gabriel René Moreno, apelar al sentimiento regional puede garantizar un tercio de la votación cruceña, pero a partir de allí habrá que conquistar electorado con propuestas. Cree que tanto Camacho como Mesa tendrán que replantear sus estrategias si quieren avanzar, mientras que ve al MAS casi oculto, lejos de esas alianzas que tuvo con el aparato agroexportador cruceño. No cree que este año el voto cruceño se agregue en un solo candidato, sino que será la plaza más disputada del país. Por eso es el voto de oro.