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La Canciller de Bolivia, Karen Longaric, cuestionó en su cuenta twitter las declaraciones que hizo el presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien pidió unidad a “las fuerzas progresistas” para luchar contra la derecha conservadora de los países de Sudamérica.

“Alberto Fernández insiste en actitudes injerencistas, llamando a grupos afines, a desestabilizar gobiernos vecinos legítimos. Bolivia rechaza esta conducta contraria al derecho internacional, que se suma a la protección de los actos sediciosos de Evo Morales en Argentina”, escribió este domingo.

En su quinta reunión virtual del Grupo de Puebla (un foro político y académico integrado por representantes políticos de varios países, que fue fundado en 2019 en la ciudad mexicana de Puebla en sustitución del Foro de Sao Paulo) que se realizó este fin de semana, el mandatario del país vecino reflexionó sobre los efectos humanos y económicos que está dejando la pandemia del coronavirus y pidió unidad para contrarrestar estos efectos.

“Siento que el gran secreto para que América Latina pueda asumir este desafío es, también, que las fuerzas progresistas se unan. Si no se unen, estamos ayudando mucho a que la derecha conservadora sobreviva y siga manejando las cosas como lo está haciendo hasta ahora. Está visto que siempre, la derecha conservadora, actúa con división para poder llegar. Lo que nosotros no tenemos que darle, es esa facilidad”, reflexionó ante decenas de líderes políticos, entre ellos, el expresidente brasileño Luiz Ignácio “Lula” Da Silva, el exmandatario Evo Morales, Joseph Stiglitz, entre otros.

Al final de su alocución, acotó que, ante la posibilidad de unir fuerzas, “ojalá que, en poco tiempo, así como ocurrió en Chile, que ocurra en Colombia, que ocurra en la querida Bolivia de Evo. Ojalá que lo podamos hacer en Ecuador, ojalá que unamos fuerzas para que volvemos a unirnos como siempre debimos estar”.

Evo Morales se encuentra con refugio político en Argentina desde diciembre del año pasado. El expresidente escapó de Bolivia en noviembre de 2019, después de renunciar a la jefatura de Estado acusado de incurrir en un fraude en las elecciones de octubre del año pasado. En Bolivia enfrenta un proceso por terrorismo y sedición.