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El exministro de Gobierno, Carlos Romero, afirmó este sábado que la Policía Boliviana se puso a órdenes de la oposición mucho antes del motín que declararon sus uniformados y que comenzó el 8 de noviembre de 2019 en Cochabamba.

Mediante una extensa transmisión en vivo en su página de Facebook, el ex colaborador de Evo Morales explicó que los integrantes de la institución del orden permitieron la quema de los tribunales electorales departamentales luego de los comicios de octubre, como parte de un plan para que no quede evidencia física de la victoria del MAS.

En los 43 minutos de explicación, quien fuera por muchos años hombre fuerte de la administración del oficialismo, dijo que el entonces excomandante de esa institución, Yuri Calderón, siempre había expresado su lealtad al “proceso de cambio” e incluso había prometido “jurar” a ese partido cuando pasara al sector pasivo, como táctica 'distractiva' mientras se gestaba el plan de insubordinación.

“La Policía Boliviana ya se había insubordinado al ministro de Gobierno y al presidente, mucho antes del motín policial, cuando los controles policiales en el marco de la seguridad electoral fueron fácilmente rebasados, permitiendo que se incendien los tribunales electorales (…) La actitud de la Policía era pendular”, afirmó.

Las declaraciones:


Sostuvo, además, que había un plan para eliminar físicamente a Evo Morales si era aprehendido por agentes del orden y señaló que otra evidencia del plan coordinado entre opositores y altos mandos de la Policía es la protección que se dio a Luis Fernando Camacho cuando llegó a La Paz para entregar una carta al todavía presidente, el 7 de noviembre.

“Cuando Camacho se traslada a La Paz, la Policía Boliviana lo protege y escolta, algunos dijeron que eso había sido dispuesto por el ministro de Gobierno, eso es falso, la escolta fue definida por la Policía al margen del Ministerio de Gobierno y eludiendo una comisión de cuatro ministerios con autoridades que estaban en el aeropuerto. La Policía por cuenta propia comenzó a trabajar brindando protección a los líderes políticos de la derecha golpista y conspiradora”, denunció el exministro.

Otra supuesta prueba de dicha coordinación, a criterio de Romero, fue el cordón que los policías instalaron en plaza Murillo, que impidió que Adriana Salvatierra llegue al Legislativo, un día después que Áñez asumiera la Presidencia.

“Quién dio la instrucción para que los policías hagan un cordón e impidan el ingreso a plaza Murillo, fue (Tuto) Quiroga, (Carlos) Mesa, no creo que haya sido una decisión unilateral de la Policía, que físicamente agredió a Adriana Salvatierra y le impide llegar a la Asamblea”, acotó.

Finalmente negó que hubiera existido alguna “negociación política” entre cuadros del MAS y la oposición, como señala la memoria de la Iglesia Católica, que participó, junto a organismos internacionales, como mediadora de los diálogos de pacificación. Enfatizó que la oposición “asaltó el poder” para “robarle al Estado”.

Áñez asumió por (un supuesto) golpe de Estado, entra por la ventana, asalta el poder político, no es electa porque jamás fue presidenta del Senado y mucho menos se encontraba en línea de sucesión constitucional. La institucionalidad del país fue pisoteada. Nunca hubo una negociación política. Al final son los hechos que hablan por sí solos (…). Nunca se contempló la posibilidad de una sucesión constitucional que considere a un masista, ningún masista debía asumir el poder”, precisó.

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