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Las audiencias de las víctimas por los hechos violentos ocurridos a finales del año pasado en el país mostraron el miércoles dos caras ante los expertos que conforman el equipo enviado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 

Por la mañana, un grupo de personas que asistía a la presentación del testimonio de la periodista Casimira Lema interrumpió a gritos la declaración de la comunicadora que denunciaba la quema de su casa en la ciudad de La Paz.

Por la tarde, en Senkata, los familiares de los muertos y sobrevivientes del conflicto, coincidieron en que vieron a uniformados disparar en contra de la población el 19 de noviembre del año pasado y que después no fueron atendidos, especialmente en un hospital de El Alto. Aseguran que fueron discriminados y los acusaron de ser masistas y de que participaron en las protestas por recibir Bs 50.

A los gritos

Casimira Lema fue una de las personas que acudió a la sesión instalada en una unidad educativa, al sur de la ciudad de La Paz. Ella relataba el incendio de su vivienda y destrucción de bienes y un automóvil, ocurrido la noche del 10 de noviembre de 2019, fecha en que Evo Morales renunció a su mandato, pero fue interrumpida con los gritos de “mentira”, “ha sido parte del golpe”, “golpista”.

Con la voz entrecortada, la periodista dijo: “Yo no pertenezco a ningún partido político; vengo al igual que ustedes a pedir justicia. Nadie tiene por qué haber perdido a un ser querido, nadie tiene por qué haber resultado herido y nadie tiene por qué haber sufrido la quema de su hogar”, explicó a la misión de acuerdo a un video grabado y difundido por la red Erbol.

La periodista afirmó que sus hijos sienten temor de saber que en algún momento podrían volver (a quemar) su casa. “Gracias a Dios no había nadie en mi casa, pero decían que querían quemarme viva”, señaló Lema.

Senkata

María Condori, madre de Christian Vásquez una de las personas que murió durante los conflictos, dijo que su hijo fue a visitar a su tío en Ventilla y recibió un impacto de bala. “Nos avisaron (que resultó herido) y corrimos para buscarlo”, recordó la mujer.

En el Hospital Holandés le dijeron que vaya pedir ayuda “a su papito Evo”. La familia peregrinó por otros dos hospitales, el del Tórax y el Hospital General, dónde finalmente falleció la madrugada siguiente. En la autopsia se determinó que la muerte fue causada por una bala con calibre 22. “Él quería ser policía y le truncaron la vida.

Yola, la esposa de Faustino Condori, que falleció en la zona sur de El Alto, dijo que el hombre salió a trabajar temprano. Había policías, un enfrentamiento. “Fue a poner calamina en la ventana, pero recibió un disparo. Mi esposo falleció tiempo después producto de la pena. Ahora estoy sola. En el hospital y la gente, nos lo llamaron terrorista, maleante, y mi hijo no tenía nada que ver con política”.

Felipe Choque Poma dijo que el 19 de noviembre fue baleado en la calle Rodeo. “Tuve que salir porque mi esposa estaba enferma y salí herido y un militar disparó”, relató.

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