Escucha esta nota aquí

El polvo del tiempo sepultó la historia de la vieja casona ubicada en la avenida 16 de Julio, El Prado paceño, donde ocurrió uno de los hechos más sangrientos en la historia de Bolivia; fue en las gradas de esa edificación donde el extinto líder socialista, Marcelo Quiroga Santa Cruz, murió acribillado. Ahora se convirtió en un edificio que albergará a los mineros asalariados.


Este miércoles, el presidente Luis Arce acudirá a un acto de inauguración de la sede de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), que fue edificada en los predios de lo que fue la Central Obrera Boliviana en la céntrica avenida paceña. 


La convocatoria para el acto fue lanzada el pasado 29 de abril, así concluye la construcción del edificio de los mineros que impulsó el Gobierno.   


El 17 de julio de 1980 media docena de ambulancias se detenían en el frontis de la antigua casona e irrumpían a balazo limpio. En ese lugar estaban reunidos los dirigentes del denominado Consejo Nacional de la Defensa de la Democracia (Conade), integrado por Marcelo Quiroga Santa Cruz, Juan Lechín Oquendo, Óscar Eid Franco, Simón Reyes, Carlos Flores, Gualberto Vega, entre otros.


El operativo se produjo a pocos minutos de haberse conocido el golpe de Estado que estaba encabezado por el general Luis García Meza y el responsable de las acciones era su ministro del Interior (hoy Ministerio de Gobierno), Luis Arce Gómez.


García Meza fue enjuiciado al igual que su ministro del Interior, los dos fueron condenados y sentenciados. El expresidente de facto murió en abril de 2018 y su lugarteniente falleció dos años después, el 30 de marzo de 2020. Ambos se fueron sin revelar dónde están los restos de Marcelo Quiroga.


En las gradas


Los dirigentes que estuvieron en el lugar prestaron su testimonio en el denominado “Juicio del Siglo”, que juzgó a García Meza y su entorno por los sucesos de su gobierno. En esos testimonios se pudo leer que la muerte del líder socialista, así como de Gualberto Vega Yapura y Carlos Flores Bedregal, se produjo en las gradas de esa casona.


En una declaración de un testigo que se presentó en el juicio se lee lo siguiente: "Una de las personas a la que yo no conocía, dijo: 'Marcelo, ¿sería posible que nos levantemos con las manos en alto, hermano'? ‘Bueno, como no tenemos armas, no creo que nos hagan nada’", dijo él, incluso don Marcelo todavía fue de la opinión de que cantáramos el himno nacional. Entonces, el padre Tumiri se levantó y pidió en nombre de la Iglesia que no tiraran, que nos íbamos a entregar y que nadie tenía armas”.


“Contestaron: 'Bajen inmediatamente'. Y así fue. Fuimos desfilando todos, uno por uno, con las manos en la nuca. Antes de llegar a la calle, bajando la escalera de la Central Obrera (Boliviana), un señor le tiró una ráfaga a uno de los que salían. Otro de los paramilitares dijo: ‘No, es a ése, no es a ése’. Marcelo Quiroga iba delante de mí. Entonces retiraron a Marcelo Quiroga. Cuándo me estaban revisando, le dijo un señor al que había disparado la primera ráfaga: ‘Remata a ése’. Cuando dijo eso yo apenas me di cuenta, pero miré al suelo y vi que era Marcelo Quiroga el que estaba tiroteado. Había otro junto a él que estaba muerto, porque no hacía ningún movimiento”, prosigue el relato.


Ahora ese histórico lugar se convirtió en un edificio de siete pisos, en una de las plantas funcionará un museo del minero, hay un auditorio, la sala de reuniones, oficinas de los dirigentes y un parqueo. Las gradas donde fuera ultimado Quiroga Santa Cruz, primero fueron removidas y estaban en el rincón izquierdo de la construcción, luego desaparecieron.


El edificio llevará el nombre del fallecido dirigente minero, Orlando Gutiérrez Luna, quien murió en octubre del pasado año, poco después de las elecciones generales.


  

Comentarios