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Al término de una semana marcada por violentas manifestaciones y la represión policial, el vicepresidente David Choquehanca ayer tomó la posta para buscar pacificar a los cocaleros de La Paz, enfrentados en un largo conflicto por el control del mercado de la Asociación Departamental de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca).

El diálogo fue convocado para el sábado en La Paz. Así lo informó el diputado yungueño Freddy Velásquez, quien precisó que la iniciativa es ahora del vicepresidente. El legislador invocó a los tres grupos que se disputan el control de su institución para resolver el conflicto pacíficamente.

“Nuestro hermano vicepresidente está convocando a un diálogo el día sábado, no se sabe la hora por la agenda que él tiene en Santa Cruz, pero va a estar presente. De una vez nos sentemos a un gran diálogo de todos los sectores en conflicto”, declaró Velásquez, quien preside el comité de hoja de coca en la Cámara de Diputados.

Tres dirigentes demandan el control de Adepcoca. El primero es Armin Lluta, quien fue elegido y posesionado en diciembre de 2020. Este grupo es opositor al Gobierno. El otro frente está a cargo de Arnold Alanes que tiene el respaldo abierto del Gobierno y ocupa la oficina en el edificio de Adepcoca con al apoyo de la Policía. Finalmente, está Fernando Calle, el tercer autoproclamado presidente de los cocaleros, aunque este último no tiene el apoyo del gobierno, ni de los cocaleros.

El llamado al diálogo tuvo lugar tras una semana violenta. El lunes, los campesinos que avalan a Calle y a Alanes, ambos afines al MAS, se enfrentaron a golpes y silletazos luego que el dirigente reconocido por el Gobierno, se autoproclamara. El martes, se instalaron vigilias alrededor del mercado legal de coca que está en el barrio paceño de Villa Fátima.

Ese día, se denunció que Lluta fue hallado ensangrentado y golpeado. El dirigente denunció que fue atacado por seguidores de Alanes, quienes le amenazaron, según dijo, para que renuncie a su cargo. Ayer, Lluta dijo que en aras de la unidad de su sector considera “la posibilidad de dejar la dirigencia”, pero con la premisa de recuperar el control del mercado.

La jornada más violenta se registró ayer. Miles de cocaleros, tanto del sector de Lluta como de afines al MAS, marcharon hasta la sede de Adepcoca. Antes de llegar, celebraron una improvisada asamblea en la que debatieron la posibilidad de desistir en el intento de tomar la sede de Adepcoca, pero ganó la facción más radical. “Esa sede es nuestra casa grande; ha sido construida por nuestros abuelos y no podemos permitir que nos quite el Gobierno”, declaró uno de los dirigentes del municipio yungueño de Coripata.

El comandante de la policía de La Paz, coronel Augusto Russo, indicó que ante la “intransigencia de los marchistas” emplearon “elementos químicos”, para resguardar la propiedad pública y privada de esa zona de la ciudad.

“No fuimos a resguardar a Adepcoca ni a proteger a nadie en específico”, afirmó y admitió que fue “complejo restituir el orden” en el lugar. Según dijo, los efectivos del orden confiscaron dinamitas durante la protesta.

La movilización, que comenzó cerca de las 13:00 fue totalmente desactivada a las 18:00, poco antes de que se conozca la convocatoria al diálogo. Russo reportó la detención de 33 personas que se suman a los 27 arrestados al inicio de esta semana. La abogada de los cocaleros, Evelyn Cossío, informó que ayer fueron liberados siete.

Los cocaleros opositores analizan si asistirán a la convocatoria de diálogo que mandó Freddy Velásquez. El dirigente Armin Lluta no apareció en las movilizaciones.

Sabino Mendoza, exconstituyente y exejecutivo de la Federación Yungas, destacó la iniciativa de Choquehuanca. “Esta es la única manera de resolver las diferencias y que se elija a una mesa directiva que sea reconocida por todos”. Mendoza indicó que se debe hacer una adecuada lectura de la realidad de Yungas.

La movilización de los cocaleros se decidió tras una multitudinaria asamblea que cuestionó el respaldo del Gobierno a Alanes.

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