La Central Obrera Boliviana (COB) aún analiza si asistirá al diálogo convocado por el Gobierno, al comenzar el día 48 del conflicto que mantiene bloqueadas varias carreteras del país y ha provocado desabastecimiento, pérdidas económicas y una creciente presión social para encontrar una salida.
El encuentro debía instalarse a las 11:00 de este miércoles en el piso 21 de la Casa Grande del Pueblo, en La Paz. Sin embargo, hasta el momento previsto, los principales dirigentes de la entidad matriz de los trabajadores no habían llegado y la mesa continuaba sin instalarse. Eso sí, el senador Nilton Condori confirmó la presencia de Mario Argollo y su comitiva de la COB en las próximas horas.
Tras entregar esas declaraciones a los periodistas, Condori fue abucheado y recibió empujones de pobladores que cuestionan las pérdidas por los bloqueos de caminos. El senador fue una de las figuras políticas que promovió las protestas contra el Gobierno.
Carta de invitación
La invitación fue dirigida formalmente al secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, y a los integrantes de su Comité Ejecutivo, después de que la organización sindical remitiera al presidente Rodrigo Paz una “conminatoria y planteamiento para la pacificación y recuperación del país”.
La carta gubernamental, firmada por la jefa de Gabinete de la Presidencia, Gilda Céspedes, señala que la reunión debe desarrollarse bajo los principios de respeto, buena fe y corresponsabilidad, además de propiciar “un intercambio transparente de criterios técnicos, jurídicos y sociales”.
Inicialmente, el vocero presidencial José Luis Gálvez había anunciado que el Gobierno aguardaría a la dirigencia cobista desde las 09:00. No obstante, la invitación escrita estableció posteriormente la cita para las 11:00.
La convocatoria fue emitida después de que la COB presentara una agenda de ocho puntos que, entre otras demandas, exige el cese de los procesos contra dirigentes y manifestantes, la liberación de los detenidos durante las protestas y el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno durante la campaña electoral.
También plantea impedir la privatización o concesión de empresas públicas estratégicas, rechazar créditos condicionados por el Fondo Monetario Internacional, transparentar los acuerdos con organismos internacionales y acelerar la redistribución de recursos entre el nivel central, las gobernaciones y los municipios.
El documento incluye además el alejamiento y la investigación de Fernando Cerimedo, la estabilidad de los precios de los carburantes, el resarcimiento a los afectados por la distribución de gasolina desestabilizada y la consulta previa a organizaciones sociales antes de aprobar leyes, decretos o medidas macroeconómicas.
La COB también demanda la protección del poder adquisitivo, atención a los pliegos sectoriales, una jubilación equivalente al 100% y garantías para evitar actividades extractivas en parques nacionales y reservas naturales. En la agenda formal de ocho puntos ya no figura la renuncia del presidente Paz, que fue una de las principales exigencias durante gran parte de la movilización.
La vía del diálogo
El viceministro de Autonomías, Adrián Oliva, fue una de las primeras autoridades en llegar este miércoles a la Casa Grande del Pueblo. Antes de ingresar, expresó su expectativa de que la reunión permita encaminar una solución definitiva.
“Esperemos que este sea el inicio de una solución definitiva al conflicto. La población boliviana se ha visto muy afectada por estas medidas y está muy claro que el camino para resolver las diferencias es el diálogo”, afirmó.
Oliva sostuvo que los planteamientos de la COB y de los sectores campesinos deben ser debatidos en una mesa, aunque aclaró que el punto central será la capacidad de alcanzar acuerdos.
“Lo importante no es el planteamiento de partida, sino los acuerdos a los que se pueda llegar. Podemos plantear muchas cosas, pero hay que generar un espacio de debate y encontrar los puntos de entendimiento que son fundamentales para avanzar”, señaló.
La autoridad agregó que una eventual negociación debería permitir construir una agenda de reformas y cambios para el país.
“Es un día muy importante. Esperemos que podamos avanzar de manera significativa y le demos una señal al país. Los bolivianos tenemos que encontrar el camino para avanzar. El bloqueo no es la forma en la que vamos a resolver nuestras diferencias”, remarcó.
El giro de la COB ocurre después de varias semanas en las que su dirigencia rechazó las convocatorias gubernamentales y condicionó cualquier acercamiento a una decisión de sus bases. En los últimos días, centrales obreras departamentales de Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Chuquisaca y Potosí se pronunciaron a favor de suspender los bloqueos y buscar una salida negociada.
Las federaciones campesinas Túpac Katari y Bartolina Sisa también modificaron su posición inicial. Aunque estuvieron entre los sectores más radicales del cerco y exigieron durante varias semanas la renuncia de Paz, ahora plantearon cinco condiciones para levantar sus medidas de presión.
Mientras el Gobierno aguarda una respuesta formal, la COB mantiene consultas internas para definir si participa en la mesa. La eventual instalación del diálogo marcaría el primer acercamiento directo entre las partes después de 48 días de uno de los conflictos más prolongados de los últimos años.