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La pregunta que todos se plantean a estas alturas es si Bolivia llegó ya al pico de la curva de la epidemia o si hay regiones que habrían alcanzado una meseta que sea el inicio de una desescalada del virus. Al respecto, José Luis Zeballos, médico salubrista y coordinador del Comité Científico Nacional de asesoramiento al Ministerio de Salud, lanza algunas consideraciones que deben tomarse en cuenta antes de empezar a cantar victoria.

Aclara que las proyecciones y tendencias de una epidemia o de una pandemia se basan en modelos matemáticos que toman en cuenta muchas variables entre ellas la capacidad infecciosa, el número oficial de casos infectados y recuperados  y otras.

"Cualquiera sea el modelo utilizado, estas son proyecciones  útiles, pero de ningún manera dan la certidumbre con exactitud sobre el proceso que cursa la actual pandemia, en este caso, debido a que el causante es un agente infeccioso nuevo (Sars-CoV-2) cuyas características y comportamiento no son aún totalmente conocidos", explica Zeballos.

"Cada día nos da sorpresas en lo relacionado a sus modalidades de trasmisión, sus manifestaciones clínicas, capacidad de generar defensasetc.  A esto se suma el impredecible comportamiento humano que, en el caso de nuestro país, ha mostrado características socioculturales a veces desconcertantes, como el caso de las manifestaciones y bloqueos de cuyas consecuencias, en términos del curso de la pandemia, las conoceremos seguramente con mayor precisión en las próximas semanas", sostuvo el especialista que ha trabajado en diversas misiones internacionales relacionadas a emergencias de salud.

De cualquier manera, Zeballos cree que las expresiones optimistas de que ya el país estaría en plena cúspide de la curva o en el comienzo de su aplanamiento, hay que tomarlas con precaución.

"Los reportes diarios podrían tener subidas y bajadas dependiendo de la oportunidad de los informes de laboratorio o de la disponibilidad de reactivos", aclaró.

Factores

El coordinador del Comité Científico menciona entre los factores que no permiten determinar en qué momento de la pandemia estamos a: Un subregistro de casos, la escasa duración de los anticuerpos en quienes tuvieron coronavirus y ya se sanaron, y por último, la casi nula probabilidad de que los bolivianos alcancemos la inmunidad natural por haber tenido apenas 1% de infectados.

Zeballos detalla que las estadísticas oficiales no toman en cuenta los casos de Covid-19 por diagnóstico clínico, por pruebas rápidas, o por tomografía de tórax u otros medios de imagenología. E inmediatamente aclara que esto no significa ocultamiento de casos, sino que el modelo de vigilancia y seguimiento de la pandemia y su expresión estadística está diseñado desde un principio en la evidencia confirmada por laboratorio con la prueba PCR y que este es el modelo que prevalece en la mayoría de los países.

"El uso de pruebas rápidas de varias marcas y de abundante oferta en el mercado, no es aconsejable si no reúnen los criterios establecidos por Agemed e Inlasa, instituciones que recomiendan que las pruebas rápidas deben tener la certificación de por lo menos 90 % de sensibilidad y especificidad. Las pruebas rápidas no certificadas tienen muy baja sensibilidad (muchos falsos negativos)", recalcó.

Por otro lado, Zeballos hace notar que  las pruebas rápidas detectan anticuerpos IgM e IgG y que no todos las personas infectadas desarrollan anticuerpos, porque se ha visto en la práctica que muchas pacientes diagnosticados como positivos con prueba molecular PCR, no desarrollan anticuerpos y no son detectados por pruebas rápidas ni por pruebas cuantificables como es la ELISA, ya que generalmente estas personas son asintomáticas o levemente sintomáticas.

"Se estima que alrededor de 15 a 20 % de los infectados con pruebas positivas por PCR, no desarrollan anticuerpos, esta situación se está también observando a menudo en nuestro país", reveló el galeno.

Agrega además que una persona infectada desarrolla anticuerpos protectores con una corta duración  (3-4 meses), por lo tanto la probabilidad de reinfección añade otro grado de complejidad  para el conocimiento del comportamiento del virus. 

Por todos los factores señalados anteriormente, sumados al hecho de que hay un importante subregistro de casos no notificados a los establecimientos de salud por temor a que la persona infectada sea estigmatizada, por preferir tratarse con medicina tradicional o por negación de la existencia de virus u otras causas incluso de orden político, Zeballos consideró que es difícil estimar el número real de casos de Covid-19 en el país, por lo tanto, difícil de precisar si el país se aproxima a un aplanamiento de  la curva epidémica.

Para rematar Zeballos hace notar que en Bolivia estamos lejos de tener una población protegida contra el virus de manera natural, pues para esto se tendría que haber infectado el 70% de la gente y esto no ha pasado. 

"En términos epidemiológicos, al no haber por el momento vacuna que otorgue protección contra el virus, se estima que para que la población  se considere de alguna manera protegida, por lo menos el 70 % de ella debería haber sido infectada y desarrollar anticuerpos protectores. Con los datos registrados hasta ayer con un número acumulado de 113.129 casos de Covid-19 , con una población nacional estimada en 11 millones, se traduce que solamente  el 1% habría sido infectado por el virus. Si añadimos de manera conservadora un 40% de subregistro, la población infectada llegaría hipotéticamente a tener un número total de casos Covid-19  de 157.081 casos,  lo que significaría que al presente, solamente 1.42 % de población estaría infectada, una cifra muy lejana del 70% requerido", recalcó.

Zeballos puntualizó que este es el desafío y el dilema a dilucidar. En síntesis, que hay que observar con objetividad y prudencia el desarrollo de la pandemia, "es todavía demasiado temprano para cantar victoria".