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Tras tomar las instalaciones de Kori Kollo, dirigentes de la comunidad Villa Chuquiña, del departamento de Oruro, han empezado a sustraer equipos y materiales del lugar, según denunció la empresa a Brújula Digital, mientras la Policía de Oruro informó que no intervendrá “por falta de garantías”.

En enero pasado, unos 30 comunarios tomaron las instalaciones de Kori Kollo, que pertenecen a la Empresa Minera Inti Raymi (EMIRSA), y forzaron a los guardias de seguridad y al sargento destinado allí a abandonar el lugar.

Ante la violencia ejercida por los comunarios, el comandante del Batallón de Seguridad Física de Oruro, coronel Iván Luizaga, envió una nota a la empresa para señalar que ya no se realizarían tareas de control y seguridad.

“Mi autoridad pone a conocimiento (que) a partir del 01 de febrero del año en curso se procederá al repliegue de nuestro personal policial al no existir las garantías para permanecer en las operaciones Kori Kollo, ya que un solo funcionario policial realiza la custodia de toda la instalación con la finalidad de evitar un mal mayor de enfrentamientos o casos extremos con los  comunarios y precautelar la integridad de nuestros efectivos policiales”, informó el coronel Luizaga a la empresa mediante una nota.

Posteriormente a ello, en los últimos días, los comunarios han empezado a extraer materiales, como generadores, bombas de succión, equipos eléctricos, etc.

Como el personal de la empresa no puede ingresar a las instalaciones, porque están tomadas, no puede realizar acciones de control, lo que se agrava por la falta de presencia policial.

El asesor legal del Batallón de Seguridad Física de Oruro, Vladimir Apaza, emitió un informe en el que señala que el sargento Iber Gabriel Choque fue expulsado violentamente por los comunarios cuando se tomaron las instalaciones.

“A horas 09:30 aproximadamente después de terminar su reunión los comunarios ingresaron a la planta de Kori Kollo, violentando la puerta principal de la planta, haciendo reventar petardos empezaron a agredir verbalmente exigiendo a Choque y los guardias de seguridad salir de la empresa por las buenas o a las malas”, dijo en su informe.

 Apaza agrega que los comunarios estaban en estado de ebriedad y que amenazaron con agredir físicamente a los guardias y al sargento Choque. Finalmente, tras largas deliberaciones, los dejaron abandonar el lugar.

Aparte de conflictos con los comunarios, Inti Raymi también enfrenta problemas con un grupo de trabajadores.

Emirsa desarrolló una actividad minera aurífera importante en el departamento de Oruro durante varias décadas, pero los yacimientos se agotaron progresivamente hasta que las actividades productivas se cerraron en 2015. Entonces la empresa desvinculó a sus trabajadores conforme a ley, pero 21 de ellos presentaron un amparo constitucional que instruyó su reincorporación y siguen recibiendo salarios.

La empresa denunció en enero, mediante una declaración pública, que la justicia la obliga a recontratar a “trabajadores que no trabajan” y que en un reciente fallo un juzgado limitó su derecho a la defensa.

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