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La Asamblea Legislativa cerró el primer año de gestión constitucional que desde 2020 lidera el presidente Luis Arce. La última sesión de la legislatura estuvo marcada por tensiones entre el MAS y los opositores por la crisis política de 2019, y la ausencia del vicepresidente David Choquehuanca, quien es el presidente nato de ese poder del Estado.

Precisamente, por la mañana se divulgó el programa de la clausura de la legislatura 2020-2021 en el que estaba contemplada la participación de Choquehuanca con el mensaje de clausura. Pero, ante la ausencia de este, el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, cerró la legislatura tras dirigir una polémica sesión.  

El primer momento de tensión se produjo cuando el ratificado presidente de la Cámara de Diputados, Freddy Mamani, insistió en llamar “de facto” al gobierno transitorio de Jeanine Áñez en el momento en el que entregaba su informe de gestión al pleno del Legislativo.

Ante este balance, opositores y legisladores del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) gritaron “fraude” y “golpe”, respectivamente, hasta que Rodríguez hizo varios llamados en favor de “la cordura”.

Superado ese incidente, la diputada Miriam Martínez (MAS) arrebató un letrero que su colega María René Álvarez, de la alianza opositora Creemos, exhibía durante la presentación del informe de las principales autoridades del Legislativo.

El cartel del la legisladora alertaba: “Gobierno oculta la realidad de las milicias armadas a nuestro país, y para eso el MAS están dispuesto a utilizar la fuerza. Hoy fue prueba clara del abuso y discriminación de que son capaces”.

La opositora denunció la vulneración de sus derechos ciudadanos porque el MAS no le dejó expresase.

Informe

En el informe, Mamani señaló que se aprobaron 50 proyectos de ley y destacó las normativas en favor de la reactivación económica como el Impuesto a las Grandes Fortunas, la devolución del 5 % del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la devolución de aportes de las AFP.

Rodríguez, en el informe, reconoció que hace falta superar muchas diferencias y calificó la gestión  de “regular”, precisamente por las tensiones.

“Estamos en un escenario de mayor expresión política, de debate con altura, con respeto, demostremos al pueblo boliviano que esta gestión legislativa muestra señales positivas de la construcción de la patria que todos queremos”, señaló. 

Los momentos de mayor tensión se vivieron en julio cuando el senador Henry Montero (Creemos) y el diputado Antonio Colque (MAS) se agarraron a golpes durante la interpelación al ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo.

El otro momento de tensión se produjo el 6 de agosto cuando el presidente Luis Arce entregó su mensaje en ocasión del aniversario patrio. Tanto oficialistas como opositores portaron letreros sobre el “golpe” y “fraude” cuando el presidente acusó a Áñez de liderar un gobierno “de facto”.


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