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La larga lucha contra las secuelas del Covid-19 quita el sueño a muchas personas en todo el país. Miguel Montero es ganadero, pero desde que enfermó de coronavirus, en abril de este año, no puede retomar sus actividades, porque tres meses después continúa batallando contra las secuelas de esta enfermedad.

Montero señala que está adaptándose a vivir sin el oxígeno y para eso ha tenido que enfrentar un largo proceso, pues primero se retiraba el gas solo una hora al día y se agitaba, pero luego fue progresando.

Tiene 62 años y es hipertenso, pero se siente un vencedor porque con esos factores de riesgo le ganó al coronavirus. En abril, tras dar positivo fue internado en la localidad de San Ramón en el departamento de Beni, donde estuvo una semana; sin embargo, su cuadro no mejoró y los médicos recomendaron derivarlo a Trinidad, a los domos Covid-19, donde él no resistió mantenerse alejado de sus seres queridos.

“Lo sacamos de los domos y lo atendimos en casa, porque él no quiso estar internado, sin conocidos. Dijo que se iba a deprimir porque miraba a todos los enfermos y las complicaciones que pasan ahí y se angustiaba”, comenta Rosario Arriaza, la esposa de Miguel.

Tres meses después de la enfermedad, Miguel cuenta que está recién volviendo a caminar distancias más prolongadas, pues esta actividad, que antes le era cotidiana, ahora le provoca fatiga. “Me cuesta bañarme, es como si fuera un ejercicio, porque hago esfuerzo y me agito. Lo mismo cuando me cepillo los dientes. Tengo que descansar un ratito y seguir”, agrega.

Todo esto es una carga muy pesada de sobrellevar, pero la enfrenta junto a su familia. Su esposa enfermó al mismo tiempo, al igual que dos de sus hijas, pero solo él quedó con las secuelas y debe estar bajo vigilancia médica.

Desde otro punto del país, en La Paz, Juan Carlos Arano también lucha contra las secuelas. Tiene 53 años, y también fue el único de su familia que quedó con secuelas después de superar el coronavirus.

Es comunicador social y enfermó de coronavirus en la primera ola. Sin embargo, un año después todavía no supera las secuelas.

“En agosto de 2020 enfermé y logré superar la enfermedad, pero en el mes de diciembre me dio parálisis facial, en el lado derecho de mi rostro, prácticamente no tenía la posibilidad de cerrar el ojo”, explica.

Agrega que en febrero logró superar esta dificultad de salud, pero hace dos meses, nuevamente, tuvo parálisis facial, esta vez al lado izquierdo. “Todo indica que tiene que ver un desgaste del sistema nervioso y por ello tuve que tomar muchas vitaminas, me tuvieron que inyectar desinflamantes. Los médicos dicen que estas son algunas de las secuelas que deja el Covid-19”, sostuvo.

Comenta que cuando superó el coronavirus, las primeras secuelas que tuvo que enfrentar fueron las pulmonares, porque le costaba subir y bajar gradas o hacer cualquier esfuerzo físico.

Su estado de salud se complica más todavía por la diabetes que padece, por eso cuando enfermó, su cuadro se agravó, pero no llegó a requerir de internación en terapia intensiva.

Casi un año después comenta que los malestares persisten. “Estoy aún con la parálisis del lado izquierdo, aún me cuesta cerrar completamente el párpado y tengo dificultad en hablar”, explica.

Él está en constante fisioterapia y con tratamiento para superar las secuelas. Aunque ya volvió a retomar sus actividades regulares, aunque los gastos de su internación lo obligaron a volver lo antes posible a sus actividades laborales.

En su familia todos enfermaron, pero ninguno tuvo problemas severos.

De la misma manera, en Cochabamba, una maestra que llegó a terapia y logró salir, ahora también lucha por superar las secuelas. Su esposo, José López, califica como un milagro que su esposa haya sobrevivido al ataque del virus, pues tiene diabetes e hipertensión, por lo que presentó severas complicaciones en la etapa aguda del coronavirus.

“Mi esposa es profesora y ahora le exigen volver a trabajar, pero ella no puede caminar, está perdiendo peso y aún estamos luchando por su salud”, agrega.

Él es afiliado a la seguridad social y reclama la devolución de lo que gastó en medicamentos y servicios, pues su seguro no tenía espacio y, por ello, debió llevar a su esposa a otro hospital.

¿Por qué quedan secuelas?

La epidemióloga del San Juan de Dios, Rosmery Gross, explicó que se registraron distintas secuelas en pacientes que tuvieron estadía prolongada en terapia intensiva, sin importar la edad.

Explicó que la principal lesión que tienen los pacientes Covid-19 es la fibrosis pulmonar, por lo que después de superar la enfermedad, aún tienen que hacer fisioterapia pulmonar.

Añadió que la segunda secuela más frecuente es la lesión neurológica, por lo que hay pacientes tienen problemas en su memoria y en la concentración.

Gross citó en tercer lugar a las secuelas cardiacas siendo lo más frecuente las arritmias.

A su vez, el médico Juan Flores, quien en la primera ola viajó con una delegación a apoyar en Beni, sigue trabajando con pacientes positivos a Covid-19 y con los que tienen secuelas.

Flores coincidió que la secuela más frecuente en pacientes que atravesaron la enfermedad de forma severa es la fibrosis pulmonar, luego las miocarditis, que entre sus síntomas más comunes están el dolor en el pecho y ritmos cardiacos anormales.

Añadió que las parálisis faciales o neuralgias, estas últimas provocan dolor en los nervios dañados o irritados, se presentan porque el virus afecta al sistema nervioso.

“La duración de las secuelas son muy variables, depende de distintos factores, entre estos, la agresividad del virus en etapa aguda. Aunque en promedio las secuelas duran entre 90 a 120 días y deben tener seguimiento médico”, remarcó.

El neumólogo Jorge Arce, quien atendió a pacientes Covid-19 desde la primera ola en Santa Cruz, el año pasado se contagió al igual que todos en su vivienda, un total de cinco personas, tres de ellos mayores y dedicados al área de la salud.

Arce relató que atendió pacientes de todas las edades con secuelas, incluso jóvenes de solo 18 años. Ante ello, remarcó que estas situaciones están relacionadas al estado del sistema inmunológico cuando el paciente contrae el virus.

En la consulta externa

La epidemióloga Gross indicó que pocos pacientes llegan para atención de secuelas al tercer nivel, pues estos malestares con mayor frecuencia son atendidos en el segundo nivel.

Añadió que estos pacientes son tratados en consulta externa, por lo que es complejo hacer seguimiento preciso de cuántos casos se atendieron.

En el hospital El Tatú comentaron que solo atienden con internación a pacientes en fase aguda.

Los efectos a largo plazo han sido motivo de estudios por especialistas de todo el mundo y una de las investigaciones demostró 55 efectos persistentes. Los efectos más comúnmente identificados fueron fatiga (58%), dolor de cabeza (44%), trastorno por déficit de atención (27%), caída del cabello (25%), disnea (24%) o anosmia (24%).

Para Saber

Enfermos

En el país actualmente hay cerca de 50.000 personas con coronavirus en fase aguda. La mayor cantidad de estos pacientes están en el eje troncal.

Cuarta ola

Las autoridades nacionales y departamentales proyectan que entre septiembre y octubre se registrará una cuarta ola de coronavirus en el país.

Aún sin atención Especial

El año pasado las autoridades departamentales analizaban la posibilidad de habilitar un centro para atender las secuelas de pacientes que superaron el Covid-19. Sin embargo, esto no se concretó.

Investigación

El diputado Héctor Arce (MAS)solicitó un informe a la Caja Nacional de Salud, regional Cochabamba, sobre el proceso de devolución de gastos a los afiliados, cuando estos, por la saturación de los establecimientos del seguro, tuvieron que buscar atención en otros centros y también cubrir los medicamentos. Arce denunció dos casos en los que no se repuso los gastos a los pacientes.


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