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“Agarré el rosario que me mandó mi madre y recé con tanta fe que sentí que Dios me dio la mano. Yo estaba muy mal”, así comenzó narrando, Aldo Suárez Bruening, a EL DEBER lo difícil que la pasó cuando contrajo el Covid-19. Este beniano, de 36 años, venció al coronavirus en su natal Trinidad. Cerca de las 18:00 de ayer recibió el alta médica.

Suárez contó que no supo en que momento contrajo el virus. Afirmó que siempre cumplió con los protocolos de desinfección al llegar a su casa. “Yo salía con barbijo y guantes cuando me tocaba de acuerdo a mi carné de identidad. Unos días antes de ser internado (1 de mayo) fui a la farmacia a comprar unos medicamentos para mi padre y puede ser que ahí hubiera ingresado el virus en mi cuerpo”, indicó.


Suárez recuperó la sonrisa en el Centro Centinela de Trinidad

El día de su internación no lo olvidará jamás. Sintió que la vida se le iba en cualquier momento. Solo y sin poder despedirse de su hijo, de cinco años, de sus padres y de sus dos hermanos mayores. “La verdad que más que miedo sentí terror. Parecía que mi respiración prendía de un hilo y me estaba muriendo sin tener a ningún familiar cerca de mí, pero Dios me salvó la vida”, asegura.

Su fe pudo más y se aferró a la vida. “Recé tanto que Dios me escuchó y después de tres días sentí mejoría. Claro, los medicamentos que me daban en el Centro Centinela también ayudaron, sin lugar a dudas. Por eso también estoy agradecido a los doctores y enfermeras que me atendieron”, reconoce.

Ahora siento la necesidad de contar lo que viví y la fe que tuve. Yo no era mucho de ir a la Iglesia. Claro que soy de una familia católica y que los valores que me dieron mis padres es estar cerca de Dios, pero no iba seguido a misa”, confiesa.

Después de ganar la batalla al virus afirmó que cambiará la manera de ver la vida. “Ahora será distinto, con mi hijo, con mis padres y mis hermanos, pero también con las personas que necesitan ayuda, porque estando ahí (en el hospital), cerca de la muerte te enseña muchas cosas. Hay que ser bueno en todo sentido”, reflexiona.

Su salud se deterioró en tres días

Suárez Bruening afirmó que el virus de a poco fue dañando su humanidad y que en tres días fue a parar al Centro Centinela, de Trinidad, destinado para pacientes con Covid-19. “Pensé que era un resfrío. Sentí malestar del cuerpo, después me dio fiebre y por último tos seca y problemas para respirar. Gracias a Dios mis hermanos me ayudaron para que me trasladen en una ambulancia al centro”, sostiene.

Este abogado de profesión ahora deberá mantenerse en su domicilio cumpliendo con la cuarentena en una de las regiones más infectadas de todo el país. La capital beniana tiene más de 400 personas contagiadas, según el último reporte del Ministerio de Salud.

 Llegó grave

El jefe del Centro Centinela, doctor Ronald Gutiérrez, afirmó que Suárez llegó con la salud muy complicada hasta ese centro de salud, exclusivo para pacientes con Covid-19. “Tenía problemas serios de neumonía, que no podía ni respirar bien. Llegó en las últimas, como se dice”, indicó.

Gutiérrez expresó su preocupación al señalar que la gente espera hasta lo último para buscar ayuda médica. Muchos esperan tener dolor de garganta y complicaciones para respirar. La falta de recursos también considera que es un factor determinante para que no asistan a los centros de salud. “Como la gente no está trabajando por la cuarentena, esperan tener algún dolor para recién ir a buscar atención médica”, indicó.

Hasta la jornada de ayer, en Beni se reportaron 436 casos confirmados, de los cuales 426 son de la capital Trinidad, dos de Guayaramerín, dos de San Ignacio de Moxos y seis en San Andrés. Es uno de los departamentos más afectado por el Covid-19.