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Él es camba y ella colla. En cuanto a la forma en que se les planteó la vida, vienen de realidades absolutamente opuestas. La ideología los separa, aunque él está dispuesto a sentarse a negociar, ella dice que no, porque no se puede tapar el sol con un dedo. Luis Fernando Camacho y Eva Copa ya son parte de la nueva generación política boliviana, son liderazgos emergentes que deberán decidir si el país sigue el camino de la confrontación, o el de reconciliación.

Evo Morales denunció en la última semana que Camacho y Copa se reunieron en un hotel de Tarija, cuando coincidieron en los actos de la efeméride de esa región y comentó: “No faltan los traidores que se juntan con golpistas”.

Ambos lo descartaron. La alcaldesa alteña aseveró que ”hay mucha paranoia”  del líder del MAS. “Él se está formando muchas ideas erróneas en su cabeza porque está traumado con el tema de los golpes y piensa que cuando va a reunirse alguien de diferentes polos está confabulando contra él”, declaró Copa

Por su parte, el gobernador electo cruceño aseguró que “Morales está traumado y piensa que todo el mundo se acuerda de él y no es así, pasa que él busca el momento para salir en la tele y decir algo. La verdad es que ojalá me pueda reunir con la señora Eva Copa como con todas las autoridades elegidas porque necesitamos sacar a este país adelante y es desde la descentralización y el pacto”, dijo Camacho.

El líder de Creemos consideró que sí puede haber un acercamiento. Agregó además que convocará a todas las autoridades que “estén en contra del abusivo gobierno del MAS”.

Copa, por su parte, respeta el liderazgo del cruceño en su región. En una entrevista con el Streamming de EL DEBER lo calificó como un “líder regional, que se siente muy fuerte en Santa Cruz. Muchas personas se han identificado con él y por eso han apostado a que sea su autoridad”.

Como líder emergente, que tendrá en sus manos promover la unidad del país, se le consultó si estaría dispuesta a sentarse en una mesa para hablar y coincidir en algunos temas con Camacho.

Su respuesta fue categórica. “No me reuniría con Camacho porque no puedo ocultar la historia ni tapar el sol con un dedo. Con su dichosa carta (la que pedía la renuncia de Morales, en noviembre de 2019) vino a mi ciudad, a mi departamento a causar conflicto social y hubo bastantes muertos. Sus alocuciones eran de mucha controversia y discriminación. Eso no comparto, y dudo mucho que una negociación se pueda dar”, manifestó.

Copa no cree que Camacho sea la única persona que tenga tanto apoyo en Santa Cruz “ni yo en El Alto. Se podría conversar con ellos para coincidir en ideas que vayan en favor de la unidad y la reconciliación del pueblo”.

No se considera opositora porque no quiere seguir los pasos de la vieja política, “hay que generar crítica constructiva”, aseveró.

Distintos orígenes

Vienen de dos regiones y efectivamente, de clases sociales completamente diferentes. Pero ambos son jóvenes y su relación en los próximos cinco años podría ser clave para el futuro del país, en un momento en que hay una renovación de líderes políticos. Algunos ejemplos: Carlos Mesa, Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina, por un lado; y Evo Morales, Álvaro García Linera, Juan Ramón Quintana por otro, caminan indefectible hacia la jubilación política.

Camacho tiene 42 años, nació en Santa Cruz de la Sierra el 15 de febrero de 1979. Es hijo del empresario, José Luis Camacho Parada, quien presidió el Comité Cívico Pro Santa Cruz (1981-1983) y la Federación de Empresarios Privados de esa región (1992-1994).

Luis Fernando fue presidente del Comité Cívico y candidato presidencial. Ahora es el gobernador electo de Santa Cruz. Salió bachiller en 1996, estudió derecho en la Universidad Privada, de su ciudad natal, obtuvo el título de abogado en 2003. Se fue a Barcelona y en 2005 retornó a Bolivia con una maestría en derecho financiero y tributario.




Eva Copa, alcaldesa electa de El Alto

Eva Copa es casi ocho años menor que Camacho, nació en El Alto, el 3 de enero de 1987. Sus padres fueron migrantes, llegaron a La Paz en la década de los 80, del municipio de Pucarani, provincia Los Andes. Tiene seis hermanos y ella es la penúltima de los siete.

Parte de su infancia y adolescencia vivió en el barrio Pasankeri, Cotahuma, una de las laderas de La Paz. Comenzó en 1993 sus estudios en el colegio Luis Espinal Camps y salió bachiller en 2005.

La joven no pudo ingresar a la UMSA debido a los escasos recursos económicos de su familia, así que decidió entrar a la Universidad Pública de El Alto, donde se tituló el 2011 como licenciada en trabajo social.

Como universitaria se destacó como dirigente. Primero fue delegada de su curso, llegó al centro de estudiantes y al final alcanzó el puesto de secretaria general de la Federación Universitaria Local (FUL), de El Alto.

Fue en ese tiempo que ingresó al MAS, que en las elecciones de 2014 y cuando ella tenía tan sólo 27 años, la postuló como primera senadora por el departamento de La Paz. Un año después ya ocupaba ese curul.

Su gestión pasó casi completamente desapercibida, ella misma confesó posteriormente que la cúpula del MAS que dirigía el partido, cerró el entorno de Evo Morales, ella quedó fuera y tuvo que asumir disciplina partidaria.

La historia

Camacho fue protagonista en la movilización de los 21 días, que terminó el 10 de noviembre de 2019, cuando estuvo en La Paz para entregar una carta en la que pedía la renuncia de Evo y a introducir la Biblia al Palacio de Gobierno.

Minutos después de que lo hizo, inició un recorrido por las calles de La Paz. Cuando la caravana había llegado a la puerta del Tribunal Supremo Electoral, se supo la noticia. Ese mismo instante Evo Morales, acompañado por Álvaro García Linera y la exministra Gabriela Montaño, presentó su dimisión al cargo. Al día siguiente, salió del país rumbo a México.

El 12 de noviembre asumió el mando la expresidenta Jeanine Áñez por sucesión constitucional, tras la renuncia de los presidentes de ambas cámaras.

La semana pasada, tras la denuncia de Morales, Eva Copa también le respondió con una frase: “Si de traidores hablamos, traidor es aquel que huye y deja abandonado e indefenso a su pueblo”.

Ella asumió la presidencia de Senadores. Junto al monseñor Eugenio Scarpellini, el exembajador de la Unión Europea en Bolivia, León de la Torre: el delegado de la Organización de Naciones Unidas, Jean Arnault, guió a su bancada para ir a nuevas elecciones nacionales, que paradójicamente devolvieron el poder al MAS. El pueblo eligió a Camacho y a Copa, y en estos años ellos deberán decidir: profundizar las diferencias o la reconciliación.

Gestión y Evo, dos temas que los pueden acercar

Los analistas coinciden en que Luis Fernando Camacho y Eva Copa, en estos años, encontrarán dos puntos que podrán acercarlos: la rivalidad contra Evo Morales y temas de gestión como el censo y el pacto fiscal.

Sin embargo, y aunque expresaron que es prematuro afirmarlo, dudan que los dos, si hacen una buena gestión edil y en la gobernación, enfrenten juntos a Evo Morales por sus diferencias ideológicas.

El politólogo Paul Coca consideró que ambos tienen orígenes completamente diferentes, Eva Copa viene del MAS como primera escuela, pero ahora marcha por su lado.

“Pero, hay dos aspectos que pueden generar que ambos se reúnan al margen de las circunstancias, cuando por protocolo deban encontrarse en actos oficiales”, apuntó.

Por un lado, remarcó que Evo Morales los ataca a los dos, pero más a Copa, porque es disidente del MAS y esa arremetida no parará.

El expresidente, dijo, “se está encargando de que ella no tenga la menor posibilidad de regresar al MAS, no me animo a decir que estará al nivel de oposición de Luis Fernando Camacho, pero será opositora”.

Lo segundo es que entidades territoriales como gobernaciones y municipios, harán fuerza común en contra de acciones que ejecute el Gobierno, especialmente “los que tienen materia presupuestaria. Si bien no tienen coincidencia política, sí podrán lograr acuerdos específicos en esos temas”.

Los concejales y asambleístas podrán jugar también, a su criterio, y abrir puntos en común, “pero donde salta la diferencia es en generar algo conjunto rumbo al 2025, es más difícil”. Pero es muy posible que ambos, desde lugares distintos, enfrenten precisamente al MAS de Evo Morales.

Por su parte, el analista político Carlos Cordero confirmó que ambos ya conforman la generación del recambio político. “Van a ser la oposición a Evo Morales”.

Consideró, como Coca, que las diferencias de Evo Morales, con Copa y con Camacho son irreconciliables.

Mencionó que el líder cruceño impulsó la renuncia de Morales, y Copa “de alguna manera viabilizó al gobierno de Áñez desde el Senado, esas cosas el jefe del MAS no perdona”.

Sin embargo, Camacho y Copa tienen amplia posibilidad, dependiendo de estos años de gestión, de enfrentarse a Evo Morales en las elecciones de 2025.

“No creo que hayan puntos de coincidencia entre ellos, para conformar un eventual binomio. Copa representa una especie de izquierda más popular que la de Evo Morales, que está más sintonizada con Cuba y Venezuela”, dijo.

Morales será candidato el 2025, “no sé si Copa ingresará a esta arena, aún es muy joven, pero siempre será crítica a Morales”.

De hecho, Eva Copa identifica a Camacho, como una oposición de derecha, y ella no se siente ni siquiera de centro. “Considero que son parte de una oposición a Evo, pero entre ellos hay diferencias difíciles de superar”.

Lo que sí los acercará, serán temas comunes, como la discusión del pacto fiscal, el tema del censo, el relacionamiento gobierno central con municipios y gobernaciones. “Habrá alianzas tácticas, eso es un hecho”, advirtió Cordero.



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