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Las doctoras Milenka Arévalo y Karen Gómez son científicas nacidas en Bolivia. Ambas salieron rumbo a Estados Unidos con el fin de continuar sus estudios de posgrado y han estado viviendo allí desde entonces. Con el objetivo de aportar a Bolivia, entrevistaron a un panel de expertos estadounidenses en diversas áreas de investigación y medicina los cuales compartieron su experiencia y conocimiento sobre el nuevo coronavirus.

La presente publicación está dirigida a una audiencia variada, en especial a lectores con deseos de obtener información científica actualizada. Sin embargo, algunas secciones de este artículo proporcionan detalles que son más apropiados para personas con conocimientos científicos.

Las entrevistas realizadas para este artículo tuvieron lugar del 27 de abril al 1 de mayo. Desde entonces, y desde el momento en que se preparó esta publicación, se continúan descubriendo nuevos avances. Este es el artículo que escribieron:

El Nuevo Coronavirus, su propagación y los síntomas que causa la enfermedad

El 11 de febrero de 2020, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaron el nombre del nuevo coronavirus que se estaba diseminando por todo el mundo. Fue llamado “Síndrome Respiratorio Agudo Coronavirus 2 (SARS-CoV-2 por sus siglas en inglés)” y el nombre de la enfermedad causada por este virus Coronavirus 19 (Covid-19 por sus siglas en inglés).


El Dr Alan Shenkel, Profesor Asociado en el Departamento de Microbiología, Inmunología y Patología de la Universidad Estatal de Colorado en Fort Collins, Colorado, indica que “hay siete tipos de coronavirus que infectan a los humanos (cuatro causan el resfriado común y tres causan el síndrome respiratorio agudo grave (SARS en inglés). A diferencia del resto de coronavirus, el SARS-CoV-2 se diferencia en que tiene un periodo de diseminación muy largo (10-40 días) como también un largo tiempo de incubación (4-14 días)”. Ahora sabemos que estas características contribuyen a su rápida propagación y hacen que el virus sea muy contagioso.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), el SARS-CoV-2 se propaga entre personas que están en contacto cercano (6 pies = 1,8 m) a través de las gotículas respiratorias (gotas virales) producidas cuando una persona infectada tose, estornuda o habla (como se muestra en la figura a continuación). Un estudio publicado en la Revista Científica de la Asociación Médica Americana (JAMA por sus siglas en inglés) filmó un estornudo en primer plano que muestra cómo las gotículas pueden alcanzar hasta 8 metros de distancia. Este video se encuentra disponible en YouTube.

Según el CDC, los síntomas de Covid-19 aparecen entre 2 a 14 días después de haber sido expuesto al virus. La lista de síntomas que hasta el momento han sido reportados se encuentra en la página web del CDC. Estos pueden incluir fiebre, tos, sentir la falta de aire o dificultad para respirar, escalofríos, temblores con escalofríos, dolor muscular, dolor de cabeza, dolor de garganta y pérdida reciente del olfato o gusto. Los síntomas graves que requieren atención de emergencia incluyen dificultad para respirar, dolor o presión persistente en el pecho, confusión, incapacidad de despertarse o permanecer despierto, y coloración azulada en los labios o el rostro.

“El SARS-CoV-2 y la influenza se propagan de manera similar; sin embargo, debido al alto número de portadores asintomáticos de Covid-19 y sus altas tasas de mortalidad, el SARS-CoV-2 es mucho más peligroso,” explica el Dr. Schenkel.

Los pacientes asintomáticos constituyen el grupo de personas que podrían desempeñar un papel muy importante en la propagación del SARS-CoV-2. Estos son los esparcidores silenciosos del virus que se agrupan en tres categorías: los portadores presintomáticos, que incuban el virus antes de mostrar síntomas; los portadores asintomáticos, que están infectados, pero no presentan síntomas; y los portadores levemente sintomáticos que se sienten un poco enfermos por el Covid-19, pero continúan en contacto con otras personas (fuente: Radio Pública Nacional, NPR por sus siglas en inglés).

¿Por qué es tan peligroso el Covid-19?

Aunque la mayoría de personas que contraen Covid-19 llegan a recuperarse en casa, algunas personas desarrollan síntomas severos que requieren hospitalización.

Las complicaciones severas relacionadas con el Covid-19 pueden incluir “neumonía, insuficiencia respiratoria, síndrome respiratorio agudo grave, trastornos de coagulación como derrames cerebrales y coágulos sanguíneos,” dice la Dra. Shelley Moore, especialista en medicina de emergencia de la clínica Associates in Family Medicine (AFM por sus siglas en inglés) en Fort Collins, Colorado.

Los adultos mayores y las personas con condiciones médicas crónicas como enfermedades cardíacas o pulmonares, diabetes y presión arterial alta, parecen tener un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves de Covid-19, según informes del CDC. La Dra. Moore explica que “el pronóstico médico para los pacientes es peor para la población de edad avanzada. Sin embargo, en algunos pacientes más jóvenes, su sistema inmunológico se acelera y crea lo que se llama un síndrome de tormenta de citoquinas; es decir, el sistema inmunológico se descompensa y comienza a atacar y matar todo, incluyendo las células sanas del cuerpo. Creemos que este proceso está matando aproximadamente a la mitad de los pacientes graves de Covid-19.”

El Dr. Nicholas Pullen, profesor asistente en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad del Norte de Colorado en Greeley, Colorado, explica que “los problemas más comunes están relacionados con los pulmones, la nariz y la garganta, debido a cómo el nuevo coronavirus es adquirido. Los datos preliminares parecen indicar que el virus comienza a atacar las células en estas áreas debido a que estas expresan el receptor ACE2.”

ACE2 es una enzima que se encuentra en la superficie de las células de los pulmones y se cree que permite la entrada del nuevo coronavirus, según un informe reciente en la revista científica Cell. “Particularmente preocupante es que las células en las estructuras profundas de los pulmones que expresan este receptor también son responsables de producir surfactantes biológicos, que funcionan para prevenir el colapso pulmonar”, dice el Dr. Pullen. Entonces, las mismas células que son necesarias para mantener nuestros pulmones sanos son las que permiten que el SARS-CoV-2 los invada.

“Se ha observado que en la mitad de los pacientes, la función hepática se ve afectada. Otras áreas atacadas por el nuevo coronavirus, probablemente a través del receptor ACE2, son los intestinos, los vasos sanguíneos y el corazón. Esto podría provocar diarrea, embolia y ataque cardíaco. Un gran número de casos ha resultado en insuficiencia renal que requiere trasplante de órganos, y también hay informes de problemas cerebrales,” continúa.

También ha sido reportada recientemente una complicación preocupante relacionada con Covid-19 en niños. Esta condición fue observada principalmente en la ciudad de Nueva York y el Reino Unido y presenta síntomas de inflamación severa (fuentes: Time; The Lancet). Estos síntomas incluyen: fiebre prolongada (más de cinco días), dolor abdominal (intenso), diarrea o vómitos, erupción cutánea, irritación ocular, inflamación de los ganglios linfáticos, hinchazón de manos y pies, dificultad para respirar, dolor en el pecho, y letargo o confusión (fuente: NPR). 

Con respecto a esta complicación, el Dr. Pullen indica que “los médicos y epidemiólogos han pedido una comunicación abierta sobre esto para que el impacto pueda ser mejor medido.” El CDC está publicando y actualizando información dirigida para los pediatras en su página web.

Esfuerzos para prevención y mitigación

El distanciamiento social o físico es la mejor medida para controlar la propagación del nuevo coronavirus, pero requiere de la voluntad pública. Para hacer distanciamiento social se debe mantener un espacio físico entre usted y otras personas. El CDC recomienda mantener una distancia de al menos 1,8 metros entre persona a persona en público. La propagación del nuevo coronavirus a través del aire en espacios cerrados se puede visualizar en un modelo en 3D desarrollado por investigadores de la Universidad de Aalto en Finlandia. Recientemente, científicos en Italia han detectado coronavirus en partículas de contaminación en el aire; sin embargo, no está claro si el virus continúa siendo infeccioso o no (fuente: USA Today). Por lo tanto, es importante entender el razonamiento que hay detrás de mantener distanciamiento social, el uso de mascarillas o barbijo, y evitar las aglomeraciones.

El CDC indica que una cubierta facial no debe usarse como un sustituto del distanciamiento social. Datos preliminares muestran que no todas las cubiertas faciales ofrecen el mismo nivel de protección. Se sabe que el respirador N95 con mascarilla de filtrado, llega a filtrar el 95% de las partículas transportadas por el aire, por lo que son las más efectivas. Sin embargo, los funcionarios de salud pública en Estados Unidos han enfatizado que estas mascarillas deben reservarse para el personal de salud, por razones obvias.

Las mascarillas caseras y las mascarillas quirúrgicas ofrecen diferentes niveles de protección según un estudio preliminar realizado por el Centro de Química Atmosférica y Medio Ambiente de la Universidad de Texas A&M. En comparación con los respiradores N95, las mascarillas quirúrgicas bloquean el 71% de las partículas en el aire, las mascarillas caseras que son hechas de cuatro capas de funda de almohada de 600 unidades pueden bloquear hasta el 60% de las partículas, las bufandas de lana de cuatro capas pueden bloquear el 49% de las partículas, y pañoletas de algodón de dos capas bloquean el 18% de las partículas (fuente: Oregonlive). Es importante enfatizar que cualquier tipo de cobertura facial es mejor a no tener nada y además ayuda a disminuir la propagación del nuevo coronavirus (fuente: CDC).

¿Qué están haciendo algunas clínicas en Estados Unidos para reducir el riesgo de infección a otros?

Para reducir el riesgo de exposición al personal de salud, la Dra. Moore explica que “a todos los pacientes primero se les ofrece una visita virtual, incluidos los pacientes con síntomas sospechosos de Covid-19. Si se requiere de una visita en persona, se desvía a los pacientes sospechosos de Covid-19 a dos de tres clínicas de atención de urgencia de AFM. Una de estas tres clínicas de atención de urgencia está designada específicamente para atender pacientes que no tienen síntomas respiratorios."

“A todos los pacientes se les mide la temperatura y se les pregunta si tienen síntomas de Covid-19 en la puerta principal de las nueve clínicas de AFM. Las sillas en la sala de espera están separadas a 1,8 m de distancia. En muchos casos, los pacientes esperan en sus autos hasta que haya un consultorio disponible,” dice ella.

“A cada persona que trabaja en las clínicas se le toma la temperatura al comienzo de cada turno. Todos los pacientes, médicos, enfermeras, y el personal siempre deben usar mascarillas dentro de la clínica. Tratamos en lo posible de mantener el distanciamiento físico dentro de las clínicas. Haciendo visitas virtuales con nuestros pacientes, hemos logrado reducir el tráfico de personas en las clínicas y de esta manera también hemos reducido el volumen de pacientes dentro de nuestras clínicas,” explica.

Este tipo de protocolos podrían implementarse en otros países, si es que aún no están siendo implementados. Una guía para el tratamiento de pacientes con COVID-19 también está disponible en página web del Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés) y el CDC. Esta guía se actualiza con nueva información a medida que surgen nuevos descubrimientos.

El valor del distanciamiento social

Cuando se practica de manera adecuada y temprana, el distanciamiento social ha demostrado ser efectivo para frenar la propagación del nuevo coronavirus. “Implementar el distanciamiento social de forma rápida funciona. El distanciamiento social es la primera línea de defensa,” según el Dr. Peter Hotez, codirector del Centro de Desarrollo de Vacunas del Hospital de Niños de Texas (Texas Children’s Hospital, en inglés) y Decano del Colegio Nacional de Medicina Tropical de la Universidad de Medicina de Baylor (Baylor College of Medicine, en inglés) en Houston, Texas.

El Dr. Pedro Piedra, virólogo, médico pediátrico y miembro del Centro de Desarrollo de Vacunas de la Universidad de Medicina de Baylor, agrega que “las medidas de cuarentena impuestas en Houston, Texas, no solo disminuyeron la propagación del nuevo coronavirus, sino también de otros tipos de virus, como el virus sincitial respiratorio (VSR), influenza y el rinovirus. Si se puede implementar el distanciamiento social correctamente, tiene muchos beneficios.”

Pero el mejor ejemplo aún proviene de Nueva Zelanda, donde el Gobierno implementó medidas de cuarentena desde el 25 de marzo, a tan solo ocho días de detectarse el primer caso de Covid-19. En fecha 4 de mayo del 2020 no se registraron nuevos casos del coronavirus en un período de 24 horas (fuente: The Hill). Las medidas de mitigación que Nueva Zelanda adoptó incluyeron pruebas masivas de detección, aislamiento, cuarentena, rastreo de contactos, y un robusto control de fronteras (fuente: NZ COVID-19 niveles de alerta).

¿Cómo podría la gente en Bolivia entender la importancia del distanciamiento social?

“El distanciamiento social es complejo de explicar, es disruptivo, y económicamente es difícil. El problema es, que si esperas a ver a muchos pacientes en hospitales y en terapia intensiva, para finalmente entender el mensaje, entonces ya es demasiado tarde. No importa si se tiene 2.000 pacientes versus 200 pacientes en terapia intensiva, si no qué tan rápido se implementan las medidas de distanciamiento social,” señala el Dr. Hotez.

“Desafortunadamente, es difícil hacer que las personas cambien su comportamiento en una ciudad donde aún no están viendo a sus familiares y amigos ir al hospital por Covid-19. Pero incluso si se le pide a la gente que haga distanciamiento social, ¿cómo se lo hace en barrios de escasos recursos u hogares con muchas personas? Me causa angustia por Bolivia en este sentido,” dice.


El Dr. Piedra agrega que “una imagen vale más que mil palabras. Si pudieran mostrar a las personas, visualmente, a qué distancia deberían estar unas de otras colocando letreros o marcas en el piso en lugares públicos, se estaría dando un ejemplo de lo que deberían hacer para reducir su exposición a otras personas.”

En todo el mundo, señales visuales para mantener distanciamiento social ayudan a las comunidades y no son costosas; el uso de pintura en aerosol o incluso cinta sirve, como se ve en estas dos imágenes, una de la India (izquierda) y la otra de una calle en un vecindario de Texas (derecha).

Métodos actuales de detección y pruebas

La técnica estándar que se utiliza para detectar el nuevo coronavirus está basada en la reacción en cadena de polimerasa con transcripción inversa en tiempo real (RT-qPCR por sus siglas en inglés). Debido a su alta sensibilidad y precisión, muchos países, incluyendo Estados Unidos y Bolivia, están utilizando esta técnica molecular para detectar el ácido ribonucleico (ARN) del SARS-CoV-2 en muestras de pacientes. El Dr. Schenkel comenta que “si esta prueba no se la diseña correctamente o si no se incluyen los controles o testigos adecuados en el experimento, es posible que se puedan producir falsos positivos o negativos. También es crítico tener repeticiones de la misma muestra para asegurarse de que nada haya cambiado.”

La escasez de reactivos para realizar la prueba de RT-qPCR, especialmente los kits que se utilizan para extraer ARN, los primers, los controles positivos para las máquinas (fuente: The Lancet), y la necesidad de acelerar el tiempo que toman las pruebas, hicieron que se desarrollen otros métodos como las pruebas de anticuerpos o lo que se llama las pruebas de detección rápida. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) otorgó la aprobación de emergencia para cientos de este tipo de pruebas con la idea de aumentar las pruebas masivas (fuente: PROPUBLICA).

Estas pruebas se basan en la detección de anticuerpos. El Dr. Schenkel explica que “los anticuerpos son proteínas de la sangre que todo animal, incluyendo humanos, produce contra los patógenos”. Esta prueba usa anticuerpos monoclonales contra el SARS-CoV-2 (e incluye un control para la exposición a otro tipo de coronavirus que causan el resfriado común) para diseñar un ensayo de immunoabsorción Elisa (Elisa por sus siglas en inglés) que determina si alguien ha sido expuesto al SARS-CoV-2. Sin embargo, esta prueba no puede determinar si alguien está infectado activamente”. Se sabe que los anticuerpos pueden permanecer en el cuerpo incluso después de que la infección ya no está presente.

“Las pruebas de detección rápida funcionan de manera similar a las pruebas rápidas de embarazo y de la influenza, también se usan anticuerpos monoclonales contra el SARS-CoV-2. Estas pruebas son rápidas, pero no son sensitivas,” agrega.


El Dr. Piedra indica que su “principal preocupación con las pruebas de detección rápida es que estas pruebas dan un alto porcentaje de falsos positivos. Hay otros coronavirus que causan infecciones respiratorias que son endémicas en humanos. Estos pueden inducir anticuerpos que pueden reaccionar de forma cruzada con el SARS-CoV-2, dando un resultado positivo falso.”

En resumen, “Usar RT-qPCR y la prueba de anticuerpos juntos es nuestra mejor esperanza”, dice el Dr. Schenkel, y “la dirección más acertada,” agrega el Dr. Piedra.

El 9 de mayo del 2020, la FDA de Estados Unidos autorizó el uso de emergencia de la primera prueba de antígenos para Covid-19. La agencia espera autorizar más pruebas de este tipo en las próximas semanas. “Estas pruebas de diagnóstico pueden detectar de manera rápida, fragmentos de proteínas que se encuentran sobre o dentro del virus mediante el análisis de muestras recolectadas de las fosas nasales.” (fuente: FDA)

¿Qué se puede hacer si no hay la posibilidad de realizar pruebas masivas para la detección de Covid-19?

“Lamentablemente, las pruebas no van a incrementarse en el tiempo que deseamos, por lo que se debe cuidar a la población más vulnerable; adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Lo mejor que podemos hacer es esperar que las personas usen mascarillas. Una mascarilla evitará que contagies a los demás si tú estas infectado, dice el Dr. Hotez.

“Si las personas no están haciendo un verdadero distanciamiento social y no se realizan pruebas masivas, entonces se debe asumir que la mayoría de las personas están infectadas, pero no muestran síntomas. Por lo tanto, la única forma en que tú puedes protegerte y proteger a la comunidad es practicando un buen distanciamiento social, al 1) ponerte una mascarilla, 2) mantener tu distancia de 1,8 m, 3) no congregarte en fiestas, mercados u otros tipos de reuniones, y 4) permanecer en cuarentena. Es difícil, pero es la única forma de ayudarte a ti mismo, a tu familia y a la comunidad,” explica el Dr. Piedra.

Medidas para reabrir la economía de manera segura

El Dr. Hotez indica que “es necesario hacer una muy buena evaluación de la situación, si es posible, mediante el uso de modelos epidemiológicos desarrollados para COVID-19”. Luego agrega que “el modelo más extenso que está disponible es el modelo IHME (Institute for Health Metrics and Evaluation en inglés) que lo maneja la Universidad de Washington. Al momento de la entrevista, el Dr. Hotez buscó datos de Bolivia y lamentablemente no encontró ningún reporte.

“Las proyecciones de IHME para Covid-19 se desarrollaron en respuesta a solicitudes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y otros sistemas hospitalarios de Estados Unidos, además de gobiernos estatales que estaban trabajando para tratar de determinar cuándo el  Covid-19 sobrepasaría su capacidad para atender a pacientes. Los pronósticos muestran la demanda de servicios hospitalarios, incluyendo la disponibilidad de ventiladores, camas de uso general y camas de cuidados intensivos, así como el número de muertes diarias y acumulativas debido al virus." (fuente: IHME)

El Dr. Hotez agrega: “No veo cómo se pueda reabrir una economía sin evaluar la situación. El problema es que cuando vuelvas al trabajo, ¿cómo vas a saber si tu colega no es un portador asintomático? Este es un gran problema ya que el 20 al 50% de las personas con Covid-19 no tiene síntomas.” Luego enfatiza una vez más las recomendaciones del CDC: 1) usar mascarillas en el lugar de trabajo, 2) mantener distancia social en el trabajo, 3) lavarse las manos, y 4) evitar reuniones de grupos grandes.”

“También hacer lo que se pueda para rastrear contactos. El rastreo de contactos es crítico para permitirle al Sistema de Salud Pública identificar los contactos de alguien que dio resultado positivo para el Covid-19. Sin embargo, si no estás haciendo pruebas, entonces no puedes hacer el rastreo de contactos. Es como el efecto de una bola de nieve,” agrega.

Los rastreadores de contactos son clave para prevenir la propagación. Además de identificar los contactos, los rastreadores de contacto proporcionan información vital sobre cómo aislarse y cómo monitorear los síntomas. Los rastreadores se comunican regularmente con los pacientes y sus contactos para hacerles seguimiento de su recuperación o para recomendarles una evaluación adicional en un hospital si fuese necesario (fuente: CDC).

La ciudad de Nueva York anunció recientemente la contratación masiva de rastreadores de contactos (fuente: Wall Street Journal). La Universidad Johns Hopkins hizo disponible un curso gratuito en línea para entrenar a rastreadores de contacto. Sobre este tema, el Dr. Hotez agregó que “quizás Bolivia podría implementar lo que se llama Vigilancia Sindrómica (Syndromic Surveillance en inglés) utilizando un sistema basado en aplicaciones. Hay un sistema hecho por Kinsa. Valdría la pena contactarlos,” dijo él.

En términos simples, vigilancia sindrómica (syndromic surveillance en inglés) utiliza métodos para detectar individuos infectados antes de que un diagnóstico sea confirmado. Se basa en el seguimiento de los patrones de síntomas (por ejemplo, la temperatura) o resultados de laboratorio de individuos enfermos, utilizando diversas fuentes de datos.

La compañía de tecnología de salud Kinsa desarrolló un termómetro inteligente que se conecta al internet por medio de una aplicación móvil (como se muestra en la imagen). Este termómetro inteligente recopila datos de síntomas en tiempo real, lo que permite predecir brotes de una enfermedad y la planificación para la asignación de recursos (fuente: CNBC).

Además, también se han desarrollado varias aplicaciones de rastreo de contactos para Covid-19 y se utilizan en todo el mundo. Sin embargo, algunos usuarios están preocupados por su privacidad debido a intentos de piratería (fuente: BBC News).

La mejor estrategia para reabrir un país es confiar en guías desarrolladas por expertos en salud pública. Por ejemplo, medios de comunicación informaron recientemente que el gobierno del Reino Unido aconsejó a sus ciudadanos caminar o usar bicicleta para transportarse al trabajo. Esto para permitir el distanciamiento social en el transporte público y evitar aglomeraciones. Esta recomendación se hizo como parte de las medidas a seguir posteriores a la cuarentena (fuentes: Reuters, NBC News).

Cronograma para el desarrollo de una vacuna contra el Nuevo Coronavirus

Equipos de investigación en todo el mundo están en una carrera contra el tiempo para desarrollar una vacuna. El Dr. Le y sus colaboradores informaron en un artículo publicado en la revista científica Nature Reviews Drug Discovery que “hasta la fecha 8 de Abril del 2020, el panorama mundial de investigación y desarrollo de vacunas contra COVID-19 incluía 115 posibles vacunas.”

Sin embargo, el proceso de desarrollar una vacuna implica varios pasos. “Comienza con el diseño de una vacuna basada en las proteínas del virus; el nuevo coronavirus tiene más de 20 proteínas, algunas de las cuales pueden ser mejores blancos que otras. Una vez que se produce una vacuna, se la prueba en al menos dos modelos de animales para verificar su inocuidad y eficacia antes de que se pueda probar en un grupo pequeño de voluntarios humanos. Si funciona bien, la vacuna se prueba en ensayos clínicos en humanos en grupos más grandes. Este proceso puede tener obstáculos en cada paso, y pienso que todavía estamos a un año de tener una vacuna,” explica el Dr. Schenkel.

Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Colorado (CSU por sus siglas en inglés) está investigando otras alternativas para acelerar el proceso de desarrollo de la vacuna. Mediante el uso de una cepa genéticamente modificada del probiótico Lactobacillus acidophilus, se espera activar el sistema inmune y también evitar la entrada del virus en las células huésped. Si son exitosos, esta vacuna podría administrarse por vía oral.

“Algunas vacunas que fueron desarrolladas para SARS-CoV1 se están probando contra el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) y ya se están haciendo los primeros ensayos clínicos en humanos," dice el Dr. Schenkel.

El Dr. Piedra agrega: “Todo es diferente en este momento. El tiempo promedio para desarrollar una vacuna es de 14 años. Algunas vacunas pueden desarrollarse más rápido y cuando esto sucede, es entre 5 y 8 años. Esto porque debemos demostrar que una vacuna es segura, y en este caso nuestro conocimiento sobre este virus es aún limitado. No anticipo una vacuna en al menos 3 años porque una vez que se desarrolla una vacuna, debe producirse en miles de millones de dosis, y esto también toma tiempo.”

“Bolivia está lidiando con otras enfermedades además de COVID-19. Nuestro equipo de investigadores está trabajando en el desarrollo de una vacuna de salud global de bajo costo, que sea accesible para naciones como Bolivia. Sin embargo, aún no nos podemos esperanzar en una vacuna para este año. Desafortunadamente, las ciudades de América del Sur tendrán que aprender a lidiar con esta crisis sin una vacuna. El distanciamiento social y las mascarillas son todo lo que tenemos,” explica el Dr. Hotez.

A pesar de los avances actuales, podrían pasar entre meses a años hasta que una vacuna para el nuevo coronavirus esté ampliamente disponible al público.

¿Existe evidencia científica para la adquisición de inmunidad contra el nuevo coronavirus?

El 24 de Abril del 2020, la OMS advirtió sobre la falta de “evidencia científica de inmunidad por anticuerpos contra COVID-19 que justifiquen la emisión de los llamados “pasaportes de inmunidad” o “certificado de libre de riesgo.” La OMS indica que esto puede ocasionar que personas asuman que son inmunes a una segunda infección por el solo hecho de haber recibido un resultado positivo e ignoren consejos de salud pública. Por lo tanto, el uso de dichos certificados puede aumentar el riesgo de transmisión.”

En una publicación reciente, el Dr. David Dowdy y el Dr. Gypsyamber D’Souza, ambos epidemiólogos de la Universidad Johns Hopkins, emitieron una advertencia sobre la inmunidad temprana de rebaño contra COVID-19. En esta publicación ellos indican que “la infección voluntaria controlada, como las fiestas de la varicela de la década de 1980” es arriesgada porque “COVID-19 es 100 veces más letal que la varicela.” Las personas que intentan infectarse a propósito “no solo aumentan sustancialmente sus posibilidades de morir en el próximo mes, sino que también ponen en riesgo a sus familiares y amigos.”

“Lo que pasa es que aún no es tan claro como parece”, dice el Dr. Pullen. “Sin duda, podemos hacer una prueba de anticuerpos para ver si alguien ya tuvo una infección, pero lo que se desconoce es la durabilidad de esta respuesta inmunológica si la persona se expusiera nuevamente al virus. En otras palabras, es probable que tenga protección, pero cuán efectiva y cuán duradera es esa protección, aún son grandes incógnitas.”

“Nueva evidencia ha estado surgiendo en algunos de los casos iniciales (en diferentes regiones del mundo) con respecto a las mutaciones en el virus a medida que se propaga. Algunas de estas mutaciones son preocupantes, por ejemplo, las mutaciones que cambian las proteínas en el exterior del virus (visto en un pequeño grupo de pacientes en China) podrían causar un gran impacto en la durabilidad de la inmunidad y la eficacia de la vacuna tradicional,” dice.

“Un estudio hecho con muestras más recientes en Arizona, en Estados Unidos, ha generado cierto optimismo. Los científicos de la Universidad Estatal de Arizona sugieren que las mutaciones que se vieron en estas muestras podrían significar un debilitamiento del virus o una respuesta inmune antiviral. Queda por verse si esta mutación es generalizada, o cuáles pueden ser sus consecuencias,” agrega.

Prueba de Nuevos Fármacos o su Reutilización para Tratar el COVID-19

Una publicación reciente afirma que “evidencia de alta calidad, que demuestre efectividad de algún tratamiento para el COVID-19 es escasa, sin embargo hasta ahora hay más de 400 ensayos clínicos registrados en ClinicalTrials.gov con el objetivo de probar diferentes tipos de terapias.” (fuente: The Lancet)

Hasta este momento el CDC y la OMS afirman que a pesar de especulaciones “no hay medicamentos u otras terapias, que estén actualmente aprobadas por el FDA de los Estados Unidos, que se usen para prevenir o tratar el COVID-19.” En la página web de la OMS en español se puede encontrar una lista de desinformaciones y mitos más comunes sobre los tratamientos contra el COVID-19.

“Solidaridad” es un ensayo clínico internacional que está probando tratamientos para el COVID-19. Este ensayo fue iniciado por la OMS y sus miembros. Actualmente, más de 100 países participan en este ensayo para ayudar a encontrar terapias efectivas para el COVID-19. La idea principal es que la realización de un ensayo único aleatorizado facilitará la comparación a nivel mundial de tratamientos que aún no han sido comprobados (fuente: OMS).

Tradicionalmente, los ensayos clínicos, los cuales deben llevarse a cabo para que un nuevo tratamiento o medicamento esté disponible para uso masivo en humanos, demoran años en diseñarse y realizarse e involucran diferentes fases. Por ejemplo, “los ensayos de Fase I evalúan si el tratamiento es seguro (inocuo). Si se determina que es aceptablemente seguro, se recluta un grupo más grande de participantes para los ensayos de Fase II que evalúa la eficacia del medicamento contra la enfermedad. Si se tiene éxito, la fase III recluta aún más participantes (miles o más) para evaluar la efectividad del tratamiento en un entorno clínico más relevante. Los ensayos clínicos tienen criterios de inclusión y exclusión de sujetos, y es importante asegurarse de que los ensayos clínicos sean aleatorios e incluyan controles para reducir el sesgo,” explica el Dr. Pullen.

“Inicialmente, se dio mucha atención a un medicamento conocido contra la malaria para tratar el COVID-19, pero el hecho es que los datos son demasiado limitados en este momento. Además, hubo efectos secundarios potencialmente peligrosos,” dice. Luego sugiere leer un artículo a este respecto.

El Dr. Piedra agrega que “La reutilización de un medicamento que ya se encuentra en el mercado para tratar una enfermedad específica es problemático porque la dosis no será la misma, y los efectos desconocidos de esa nueva dosis, sin pruebas, pueden ser peligrosos.”

En este sentido, el Dr. Hotez dice: “No tenemos ningún medicamento que haya sido desarrollado para un propósito que se sepa que funciona para COVID-19. Al inicio, hubo cierto optimismo sobre algunos medicamentos utilizados para el tratamiento de la malaria. Sin embargo, no hay más datos que hayan demostrado que estos funcionen para COVID-19. Hasta el momento no hay evidencia científica. Incluso, algunos medicamentos antivirales están mostrando resultados contradictorios.”

“Recientemente, un medicamento antiviral ha ganado bastante atención por su efecto para reducir la duración de los síntomas de COVID-19 en ensayos clínicos preliminares. Sin embargo, me preocupa el efecto de usarlo como profiláctico para prevenir la enfermedad, porque podría crear un potencial para resistencia. Esta hipótesis se probó con el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS, siglas en inglés), donde muestra que los coronavirus probablemente no podrían desarrollar resistencia. Sin embargo, se ha observado resistencia a este antiviral con otros virus. Esto es algo que debe ser examinado cuidadosamente,” señala el Dr. Pullen.

“Yo creo que eventualmente habrán medicamentos disponibles contra COVID-19, pero en este momento no creo que haya ninguno que podamos recomendar todavía,” dice el Dr. Hotez.

La OMS informa que hasta que haya suficiente evidencia científica, tratamientos que aún no han sido comprobados no deberían recomendarse a pacientes con COVID-19, y las personas no deberían auto medicarse.

Plasma Convaleciente de COVID-19

Entre las muchas terapias consideradas para el tratamiento de COVID-19 se encuentra el plasma de convalecientes. “En la década de 1930, este método fue ampliamente utilizado para tratar una variedad de enfermedades infecciosas, como la escarlatina y la neumonía neumocócica; sin embargo, su uso comenzó a disminuir a mediados del siglo XX debido al desarrollo de medicamentos antimicrobianos.” (fuente: The Lancet).

El Dr. Pullen explica que “alguien que recientemente se recuperó del nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) tiene anticuerpos específicos que circulan en su sangre. Hasta la fecha, no se han publicado datos de ensayos clínicos controlados con este tratamiento, pero los resultados anecdóticos que se han reportado son optimistas. La FDA está interesada en datos de pruebas clínicas controladas con este método.” El 1ro de Mayo del 2020, la FDA emitió directivas para que el personal de salud e investigadores puedan hacer uso de plasma convaleciente y está alentando donaciones de plasma de pacientes recuperados de COVID-19.

“Hay motivación para probar algo similar a la terapia de infusión de inmunoglobina intravenosa (IVIG), en el que se toman anticuerpos de múltiples donantes recuperados y se agrupan para mejorar la protección antiviral, y esto tiene el beneficio adicional de que no importa el grupo sanguíneo. Yo diría que hay que estar al tanto de estos resultados, especialmente porque la terapia de infusión de IVIG ha sido una opción viable para numerosas afecciones inmunológicas y es una terapia que tiene décadas de antigüedad,” agrega.

El Dr. Hotez sugiere que “Bolivia podría probar la terapia de plasma convaleciente. Esta es una terapia antigua que parece haber funcionado con el SARS-CoV-1. Los hospitales, el Banco de Sangre y los servicios de transfusión podrían facilitar esta terapia, incluso con mínimos recursos. El Dr. Arturo Casadevall de la Universidad Johns Hopkins ha estado proporcionando instrucciones a algunos países latinoamericanos, ayudando a traducir protocolos al español sobre cómo hacer esto. Se podrían salvar vidas con este tratamiento.”

 “Cada vez más y más hospitales estadounidenses están comenzando a usar plasma convaleciente de COVID-19. Denver, Colorado ha tratado a varios pacientes con éxito hasta ahora, y los hospitales de Fort Collins también han comenzado a usar esto,” dice la Dra. Moore.

Recomendaciones para Bolivia

El Dr. Hotez expresa su preocupación por Bolivia con respecto a la situación que se vio en la ciudad de Nueva York en Estados Unidos y en Guayaquil, Ecuador. “No queremos que esto suceda en América del Sur. Por lo tanto, para Bolivia, que es un país con recursos limitados y donde hay bastante aglomeración en las principales ciudades, debería existir un mecanismo de vigilancia de la salud.” La primera parte de un mecanismo de control de salud, agrega, es el distanciamiento social.

“Bolivia podría trabajar en estrecha colaboración con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS para asegurarse de que si ocurriera una emergencia sanitaria en algunas partes del país, especialmente en las zonas urbanas, exista un mecanismo para el control de la salud,” dice.

“Aún no sabemos cuán extensa será esta infección en América del Sur. No sabemos si empeorará a medida que avance el invierno. Los días más difíciles para los Bolivianos pueden llegar en las próximas semanas y meses a medida que avanza Junio, Julio y Agosto. Esto es lo que temo, por lo que la clave es tener conciencia de la situación. Y si ve un aumento en COVID-19, el distanciamiento social será crucial,” concluye.

El Camino a Seguir

Cuando se le pregunto ¿qué diría a los escépticos que piensan que los medios de comunicación han exagerado toda esta situación con el nuevo coronavirus cuando hay otros problemas en el mundo que merecen más atención?

La Dra. Lynn Zechiedrich, Profesora de Virología Molecular y Microbiología de la Universidad de Medicina de Baylor, responde: “Lo que preocupa a cada persona depende de su perspectiva única. Todos miramos la misma escena desde nuestro propio punto de vista.”

“Todos deberíamos escuchar y comprender cuando alguien siente que hay cosas “más importantes” que COVID-19. Pero al mismo tiempo, también debemos prestar atención a fuentes de información confiables.”

“El problema con COVID-19, en relación a todos los otros problemas en el mundo de los que hay que preocuparse, es que todos somos susceptibles, cada persona en la tierra. Nadie tiene un anticuerpo contra un virus al que nunca antes hemos sido expuestos. Así que el riesgo es más grande. Y encima estamos tratando de aprender más sobre este virus.”

“Lo que hace a COVID-19 diferente de otras cosas que matan o causan daño a las personas, como las enfermedades cardíacas, gripe o agua potable contaminada, es que nosotros sabemos qué esperar de estas otras cosas.”

“Hasta que tengamos una vacuna contra el SARS-CoV-2, o al menos un tratamiento efectivo para las personas con COVID-19, esto es un gran problema, y un problema que está por encima de todo, si los ves desde la perspectiva de todo el planeta!”

Para las personas que viven con el miedo constante de infectarse con el nuevo coronavirus o que están perdiendo la esperanza:

“COVID-19 es una de las muchas enfermedades que amenazan nuestra mortalidad y bienestar. Necesitamos vivir cada día al máximo. Mantenernos informados y tomar decisiones inteligentes; como usar mascarillas y aprender lo más que podamos de cómo evitar la propagación del virus. Como médicos y proveedores de atención médica, debemos mantenernos lo más actualizados posible sobre nuevos tratamientos y formas de tratar a nuestros pacientes si se enferman,” dice la Dra. Moore.


“El miedo es constante en la vida,” dice la Dra. Zechiedrich. “Yo me digo a mí misma que no tiene sentido preocuparse de lo que no se puede controlar. Entonces, sigo haciendo mi trabajo y dando lo mejor de mí. Existe la esperanza de una vacuna, de limitar la propagación del virus, y sobre todo la esperanza del conocimiento de tantas personas maravillosas como los médicos y los investigadores. Elijo confiar en ellos y seguir haciendo lo que pueda para protegerme a mí misma, a mi familia y a mis seres queridos. Porque eso sí yo lo puedo hacer.”

El Dr. Hotez dice: “Cada día aprendemos más sobre este virus. Eventualmente, tendremos tratamientos y vacunas, pero no sucederá de la noche a la mañana. Hay médicos y científicos como yo que han trabajado en América del Sur y América Central durante muchos años. Amamos a la gente de allí y nos sentimos parte, así que pienso todos los días en cómo podemos llevar nuestra vacuna a esta parte del mundo y por eso estoy tratando de crear conciencia sobre América del Sur.”

Sitios de Interés Recomendados por los Entrevistados:

American Academy of Family Physicians

https://www.aafp.org/home.html

American Academy of Pediatrics

https://shop.aap.org/

American College of Emergency Physicians

https://www.acep.org/

The Preprint Server for Biology (bioRxiv)

https://www.biorxiv.org/

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades

https://www.cdc.gov/spanish/index.html

Colorado Medical Society

https://www.cms.org/

Infectious Disease Society of America

https://www.idsociety.org/

Journal of the American Medical Association (JAMA) Network

https://jamanetwork.com/

Journal of the American Association of Nurse Practitioners

https://journals.lww.com/jaanp/pages/aboutthejournal.aspx

The Preprint Services for Health Sciences (medRxiv)

https://www.medrxiv.org/

New England Journal of Medicine

https://www.nejm.org/

Organización Mundial de la Salud

https://www.who.int/es

Organización Panamericana de la Salud

https://www.paho.org/es

The Lancet

https://www.thelancet.com/

Las opiniones expresadas en esta publicación son las de los entrevistados y no reflejan la opinión o visión de sus empleadores. El contenido de esta publicación no substituye la consulta médica, el diagnóstico o el tratamiento. Siempre consulte con su médico u otro proveedor de salud calificado.

Las autoras y este medio declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Las Doctoras Milenka Arévalo y Karen Gómez escribieron este artículo y lo tradujeron al español. La Dra. Milenka Arévalo es una Científica en el Departamento de Virología Molecular y Microbiología de la Universidad de Medicina de Baylor, y la Dra. Karen Gómez es Profesora Asociada en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad del Norte de Colorado.