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Cada noche, durante el reporte emitido por las autoridades de salud en el país, se insiste en la necesidad de sostener las medidas de bioseguridad. Es un llamado y una advertencia que pretende frenar un posible rebrote del Covid-19.

Durante el mes de noviembre se han reportado 2.951 casos confirmados de Covid-19 en todo el país, de los cuales el 31% corresponde a Santa Cruz con 929 confirmados. A lo largo del mes, se han alternado días con un significativo reporte de contagios con otros donde apenas se han detectado casos.

A pesar de que estas cifras son bajas, llama la atención la constancia, mucho más regular, en el conteo de decesos. Con un promedio diario de entre 6 y 7 fallecidos en el país, noviembre cierra con 234 muertos por Covid-19, lo que supone el 7,8% de los casos positivos confirmados.

En Santa Cruz, se han registrado 70 fallecidos durante el pasado mes, lo que representa el 30% a nivel nacional.

El doctor Juan Saavedra, epidemiólogo, reconoce que la tasa de mortalidad es alta en el país y en Santa Cruz, pero que durante las últimas semanas se ha contenido. Además, augura que, con las medidas propuestas por el Ministerio de Salud se podrá sostener y mitigar la curva de contagios, lo que repercutirá en que la segunda ola no sea inmediata.

“El número de casos en Santa Cruz ha bajado un poco y se ha mantenido estable”, reitera el especialista. Destaca que la irregularidad en cuanto a los datos diarios responde a “la disminución de atención en los domingos”, lo que infla las estadísticas de los lunes con un incremento de atenciones.

Para Saavedra, “estamos en una fase de recuperación de la primera ola de epidemia en el país” por lo cual no se aventura una inminente segunda ola. Eso sí, dice que existe un subregistro, pero que “no hay datos alarmantes para los próximos días”.

Reitera la responsabilidad individual para el cuidado de las medidas de prevención tal y como se destaca en el protocolo nacional de bioseguridad recientemente presentado.

Saavedra resalta que la integración de todas las instituciones de salud, públicas y privada, con un mismo protocolo para el diagnóstico permitirán un mejor control de la enfermedad con una disminución efectiva de infectados y de muertos.

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