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El Covid-19 sigue siendo un enemigo difícil de vencer y las autoridades advierten que se prevé un pico alto, pero que las medidas de prevención en la desescalada (cuando la curva llegue a la meseta y después cuando empiece a bajar) debe ser igual de rigurosa que en la fase de contagio exponencial, para evitar una segunda ola de transmisión que muchos países del mundo han tenido que enfrentar.


El Colegio Médico de Santa Cruz, a través de su comité científico, pronostica que los primeros días de septiembre el departamento estará en la fase de contagio exponencial. Después recién se tendrá una desescalada, es decir que entra a una meseta que será larga hasta el mes de diciembre, pero insiste en que en ese tiempo deben mantenerse estrictamente las medidas de bioseguridad y las actividades controladas para no generar nuevamente una explosión de casos, como han tenido otras naciones.


El presidente del ente colegiado, Wilfredo Anzoátegui, recalcó a la población que las medidas preventivas deben mantenerse. “Siempre hemos dicho que la cuarentena tiene que ser rígida, no se debería abrir nada, pero lamentablemente no podemos actuar contra la economía de los pobladores, por eso son importantes las medidas de prevención”.


Anzoátegui considera que en esta pandemia “hay ascensos de casos” y esta subida va a continuar hasta septiembre u octubre, para luego entrar en una meseta que se va a mantener entre cuatro y seis semanas, es decir que para diciembre y enero recién se tendría la disminución.


Pero en todo este tiempo, no importa en el estado en que se encuentre la afectación, las medidas de protección que ahora están aplicando las personas (uso de barbijo, chulos, trajes de bioseguridad, alcohol, guantes, distanciamiento físico y lavado de manos) se tienen que mantener. “No debemos bajar en ningún momento las medidas”.


Con ello coincide Katerin Cuéllar, directora de Salud del municipio de Santa Cruz de la Sierra, que dijo que los protocolos de bioseguridad se tienen que cumplir y mantenerse. “En una pandemia existe una segunda ola, y de acuerdo con los cálculos epidemiológicos, se prevé que en septiembre esté iniciando”, sostiene.


Cuéllar considera que es dinámico el ataque del virus, y que en este momento la escala de contagiados y de pacientes severos ha bajado, tomando en cuenta que, a finales de junio y a principios de julio, hubo una mayor escala de pacientes graves y de contagiados.


Adelantó que en los próximos días la Alcaldía está iniciando un control epidemiológico a través de pruebas rápidas. “Se va a hacer un estudio para poder delimitar en qué parte de la curva estamos y cuándo se predice el descenso total y cuándo la segunda ola”.


Estas pruebas se realizarán en cada distrito, y con un cálculo epidemiológico se podrá determinar en qué estado se encuentra la curva de contagios, y esto permitirá tomar decisiones más acertadas.


La alcaldesa Angélica Sosa anunció que estas pruebas se harán como lo determinó el personal del Centro de Operaciones de Emergencia Municipal y remarcó que no hay que bajar la guardia con las medidas preventivas.


La directora municipal de salud, que también fue afectada por Covid-19, dijo que hay que tomar en cuenta que esta enfermedad deja inmunidad por un corto tiempo, por eso los pacientes pierden los anticuerpos rápidamente. “Vamos a entrar en una desescalada en que toda la gente que se contagió va a perder la inmunidad y va a volver a contagiarse. El segundo brote va a ser un poco más complicado que el primero”, advierte.


Tatiana Áñez, directora de Seguridad Ciudadana de la Gobernación, resalta que las medidas de bioseguridad tienen que ser permanentes, incluso en el momento de la desescalada o en la bajada de los contagios. “La mitigación tiene que ser hasta finalizar el contagio. Cuando llegamos a una cima, creemos que hemos ganado, que tenemos la victoria y luego vamos a caer y no va a pasar nada; sin embargo, no es lo correcto. Hemos visto ejemplos de diferentes países y ciudades que han tenido que volver sobre sus pasos y establecer nuevamente una cuarentena rígida como sucede en Buenos Aires, España y en diferentes lugares”.


Áñez cree que el mantenimiento de las medidas no puede parar, porque es un virus cuyo comportamiento “hasta el momento no se conoce, no sabemos si muta, si mutará, si va a mutar más, es un enemigo desconocido con el que estamos luchando todos, por eso cuando empecemos a bajar la cantidad de contagios y entremos en un riesgo medio, tenemos que mantener las mismas medidas de bioseguridad y el sistema de salud tiene que mantener de la misma forma el trabajo y todas las autoridades tienen que estar priorizando la salud hasta el último contagio”.


La responsable de Seguridad Ciudadana señala que todas las medidas que han venido pregonando las autoridades se deben seguir manteniendo hasta que llegue algún tratamiento específico para esta enfermedad.


Señaló que la disminución de casos no tiene que llevarnos a “relajarnos, sino a mantener todas las medidas encaminadas a prevenir el contagio”.


El director del Servicio Departamental de Salud de Santa Cruz, Marcelo Ríos, pidió no relajar las medidas preventivas, porque todas las acciones apuntan a cortar la cadena de transmisión.


El responsable nacional de Epidemiología, Virgilio Prieto, recordó que casi todas las proyecciones señalaban que el pico más alto del azote del virus estaría entre julio y agosto, pero de acuerdo al comportamiento y el incremento de casos ahora se puede decir que puede ser entre finales de agosto y mediados de septiembre


“Pero la desescalada es igual de lenta, no es que de un día para otro ya no hay casos, vamos a seguir en estas mismas circunstancias durante tres meses más, contando cada día cantidades de muertos. En el país preocupa la tasa de letalidad, que era del 3 por ciento, es decir, de cada 100 enfermos, tres perdían la batalla. Eso ahora ha subido a cuatro. “Estamos en ese problema muy importante, peor que la población no cumple las medidas y más bien las sabotea, incluso con marchas, así no nos van a alcanzar los hospitales, las camas, las terapias intensivas ni los cementerios”.


Prieto advirtió que ni siquiera hemos pasado de la primera ola de contagios. “En otros países, después de haber controlado los casos, otra vez se ha disparado porque la agente asume que ya está segura”.


El responsable de Epidemiología advierte que el peligro se mantendrá latente, porque aquellos que han tenido la enfermedad, que ya no presentan ni síntomas ni nada, están en el mismo peligro, porque el 13 por ciento de la población puede volver a enfermar, por eso recomendamos a que todas las personas que han sufrido la enfermedad tiene que seguir con los cuidados.


El presidente del Colegio Médico dijo que hay que mirar las experiencias de afuera para no repetir.


Considera que el gran problema que se ha tenido en los otros países, principalmente en los europeos, es porque a pesar de tener todas las medidas de bioseguridad, en el momento en que flexibilizaron la gente salió y se abrieron los bares, los locales y restaurantes.


“No guardaron las medidas necesarias, es por esa razón que ha habido el aumento de la curva epidemiológica; es decir que nuevamente salieron los casos que eran esporádicos, por lo tanto, han tenido que volver a una cuarentena. Eso puede suceder con nosotros si es que bajamos las medidas de protección que es la que estamos teniendo hasta ahora”.


En España el rebrote de casos no da tregua y las cifras siguen disparándose. Esta semana registró la cifra más alta desde mayo, cuando el país todavía estaba en estado de alarma.


De hecho, la Comunidad de Madrid ha presentado estrategias para contener la transmisión del coronavirus ante el aumento de contagios. El uso de mascarillas es obligatorio en todos los espacios públicos, aunque se pueda garantizar la distancia física de seguridad. 


La vacuna


Anzoátegui dijo que la esperanza para frenar cualquier curva epidemiológica es la vacuna, pero de acuerdo a los avances recién se espera que sean aplicadas para todo el mundo en enero de 2021 y se tendrán que identificar a los grupos a los que se debe inmunizar, como son las personas que no tengan los síntomas de ningún tipo de resfrío, los que tienen alguna enfermedad de base, los adultos mayores, entre otros.


Hasta que no exista la vacuna tenemos que tomar en cuenta que nuestra vida va a ser distanciamiento social, lavado de manos de forma frecuente, uso del barbijo y protector ocular, eso no va a parar porque es la forma de contagio de este virus y, lamentablemente, estamos enfrentando un virus muy fregado que sigue siendo desconocido en muchos aspectos.


Sobre el tema Prieto indicó que si llega una vacuna, hasta el tiempo que se logre vacunar a la población, se tendrá que tener cuidado necesario de las medidas. Y si todavía no se logra una vacuna adecuada, esto se prolongará por mucho tiempo más.


Recordó que Bolivia está en primera línea de los países que van a ser beneficiados, pero mientras eso sucede hay que mantenerse vigilantes con la prevención que es lo único que contiene el contagio.