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El drama para los bolivianos varados en Brasil continúa.  Muchos optaron por viajar en bus hasta algún punto fronterizo autorizado para intentar ingresar en una cuarentena, pero no consiguieron su objetivo. Tuvieron que regresar al lugar de donde partieron, que por lo general es la ciudad de San Pablo. 

Otros no pudieron abordar un vuelo humanitario de Boliviana de Aviación (BoA) y ahora están a la espera de otra conexión de emergencia. En localidades como Puerto Quijarro o Puerto Suárez muchos connacionales indican que sufren por las condiciones en la que están llevando su aislamiento.

Regina R. pudo abordar el 18 de junio uno de los dos buses que partieron desde San Pablo a Puerto Quijarro. Pagó el viaje vía terrestre y pensó que todo estaba controlado por el consulado boliviano en esa ciudad. Llegó a la frontera y las autoridades bolivianas no dejaron ingresar los motorizados porque en el centro de aislamiento no había espacio. Tuvo que regresar junto a otros 80 compatriotas a San Pablo. "Pensamos que estaba todo coordinado con el consulado y que todo estaba bien, pero no nos dejaron ingresar y tuvimos que retornar", lamenta.

El dinero invertido se perdió y en el consulado en San Pablo le informaron que la delegación diplomática no estaba inmersa en la coordinación con la empresa de buses. Luego, un grupo de esos ciudadanos pudo regresar a Santa Cruz en un vuelo solidario de BoA, pero tuvieron que invertir más dinero y pagar el hotel donde pasarían el aislamiento. La mayoría tuvo que quedarse en San Pablo. "Ahora estoy en una organización de ayuda, porque el dinero ya no alcanza", dice Regina.

Luis P. viajó a San Pablo en marzo antes de que se cierren las fronteras de ambos países. Él realiza trabajos por temporada en Brasil. Fue solo y no pudo retornar. "No tengo nada ahora. Estuve en un alojamiento y el dinero se acaba. Por suerte acá hay organizaciones que ayudan a migrantes, pero no pueden cubrir todo. Hay veces que solo estoy con una comida al día", relata.

El cónsul general de Bolivia en San Pablo, José Luis Bravo, informa sobre- empresas de transporte que ofrecen pasajes para llegar hasta la frontera y que al no ser viajes previa coordinación con el consulado tuvieron que ser detenidos y devueltos. El diplomático añade algunos grupos de bolivianos tuvieron que retornar a San Pablo y otros se quedaron en condiciones precarias en la frontera.

"Decían que desde acá estábamos mandando a nuestros compatriotas. En el último viaje que enviamos connacionales repatriados hubo algunos contratiempos. La Policía cuestionó porque el bus no estaba autorizado, algunos connacionales perdieron sus documentos y  algunas empresas venden los pasajes sin que se cumplan determinados requisitos", dijo Bravo en una entrevista a un periodista boliviano en San Pablo. El cónsul añade que se ingresó a una nueva modalidad de repatriación, que consta de la inscripción de los compatriotas y de empresas autorizadas para su transporte.   

Otro problema es el drama de los bolivianos para ingresar al país. En la frontera con Puerto Quijarro hay muchas personas en el puente internacional intentando ingresar y también menores de edad afectados por las altas temperaturas y las picaduras de insectos. "No podemos seguir así, ojalá las autoridades sea solidarias y puedan ayudarnos", clamaba en el lugar una mujer impedida de continuar viaje con su hijo.

Un grupo de 40 personas pudo ingresar el 20 de junio a Puerto Quijarro y otro a Puerto Suárez. A algunos se los envió directamente a Santa Cruz de la Sierra para que cumplan el aislamiento pero otros se quedaron en cuarentena en poblaciones fronterizas.  



 

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