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Fue el 26 de octubre de 2019 cuando Evo Morales cumplió 60 años. El coronel Maximiliano Dávila era entonces el comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y celebró con el líder del MAS, quien estaba a menos de un mes de dejar el poder.
Para ese festejo, Dávila llegó ataviado de un traje de campaña. Allí también estuvo el general Yuri Calderón, el comandante general de la Policía que días después le sugirió a Evo que dé un paso al costado para pacificar al país, sumergido en una aguda crisis política.

Morales renunció el 10 de noviembre de 2019 a la Presidencia y dejó el país. El 22 de ese mismo mes, Dávila fue destituido del cargo, mientras el gobierno transitorio de Jeanine Áñez comenzaba a rodar. El oficial fue replegado o enviado a la “congeladora” como se afirma al interior de su institución.

Tras el ascenso de Luis Arce Catacora, quien ganó las elecciones de octubre de 2020, Dávila fue designado comandante departamental de Cochabamba. Fue el último alto cargo que ocupó y lo ejerció hasta noviembre del año pasado. 

Según el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, el exjefe antidrogas estaba en Cochabamba el 20 de enero, cuando la Policía presentó un informe a la Fiscalía en el que se le acusa de haber cometido el delito de legitimación de ganancias ilícitas.
Dávila decidió huir, incluso antes que Ministerio Público emita la orden de aprehensión en su contra. En 2018 fue director nacional de Inteligencia luego de comandar la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc). La Fiscal Lupe Zabala asegura que las acusaciones tienen que ver con su gestión en esa repartición.
Dávila ya era uno de los policías de confianza de Evo Morales, cuando asumió la dirección de la Fuerza antidroga. De hecho, una de las razones por las que fue relevado, durante el gobierno de Jeanine Áñez, fue precisamente por la cercanía que tenía con Morales.

Tras dos años de pasar del poder a las sombras, Dávila ahora está aprehendido. Será imputado este lunes y un juez decidirá su próxima situación legal.
Durante sus gestiones como jefe policial, Maximiliano Dávila fue acusado por sus mismos colegas policiales de extorsión y volteos de droga. El exjefe de Felcc de Santa Cruz Gonzalo Medina le acusó de proteger al narcotraficante Pedro Montenegro, extraditado a Brasil.

“Tienen ustedes la obligación de desenmascarar al verdadero narcotraficante de este pueblo, que, convertido en director nacional de la Felcn, hoy es mi verdugo”, expresó Medina en una audiencia ante el juez. Medina dijo que en un operativo de la Felcn se hizo un ‘volteo’ de droga, que fue del conocimiento de Dávila.

Dávila fue presentado ayer en una conferencia de prensa. Esposado y con fuerte resguardo policial. No bajó la cabeza y observó al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, cuando entregaba los detalles de su aprehensión. 

La exautoridad policial intentó dejar el país. Es buscado por la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, aunque por ahora tiene otros cargos por los cuales responder en territorio nacional.
La Fiscalía prepara su acusación y Dávila optó por el silencio.

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