Santa Cruz inicia un nuevo ciclo político con sus dos principales autoridades electas bajo una misma señal de alarma: la Gobernación departamental y la Alcaldía de la capital llegan al cambio de mando sumidas en números rojos, déficits millonarios y denuncias de desorden administrativo.
Durante la entrega de credenciales realizada ayer, el gobernador electo Juan Pablo ‘JP’ Velasco definió la situación del Gobierno Autónomo Departamental como “tétrica”, mientras que el alcalde electo de Santa Cruz de la Sierra, Carlos Manuel ‘Mamén’ Saavedra, calificó de “crítica” la realidad financiera y operativa del municipio, marcando así el tono de dos gestiones que comenzarán entre auditorías, ajustes y reingeniería institucional.
Con el acto del Tribunal Electoral Departamental como antesala de su posesión oficial el próximo 4 de mayo, Velasco y Saavedra coincidieron en que recibirán instituciones debilitadas, con severos problemas económicos y estructuras administrativas cuestionadas, aunque ambos prometieron enfocarse en reconstruir antes que en quedarse anclados en la denuncia política.
Velasco, acompañado por la vicegobernadora electa Paola Aguirre, sostuvo que la administración departamental enfrenta una combinación de crisis financiera, económica e institucional que obliga a una revisión profunda de la gestión saliente. “La situación financiera de la Gobernación es tétrica”, afirmó, al anticipar una auditoría integral destinada a transparentar el estado real en que recibirán la institución.
El gobernador electo denunció además obstáculos en el proceso de transición, señalando que su equipo no está recibiendo toda la información necesaria y que persisten “viejas mañas políticas” que buscan entorpecer el traspaso. Según Aguirre, hasta ahora la entrega documental alcanza un 60%, aunque persisten vacíos en áreas clave y se han detectado intentos de “boicot”, particularmente en el Servicio Departamental de Salud (Sedes).
Frente a este escenario, Velasco aseguró que sus primeras prioridades serán salud y economía, con énfasis en una reingeniería financiera y organizacional que permita rescatar la operatividad de la Gobernación. El conflicto sanitario, reflejado en el paro de 120 horas del sector salud, aparece entre las primeras urgencias de una gestión que, según dijo, debe comenzar por estabilizar la institución antes de impulsar nuevos proyectos.
Escenario complejo
En paralelo, Saavedra dibujó un panorama igualmente complejo para la Alcaldía cruceña. El alcalde electo aseguró que heredará una administración con “cero liquidez”, un déficit superior a Bs 2.500 millones, deudas de corto plazo por Bs 600 millones y obligaciones acumuladas de gestiones anteriores y actuales que superan ampliamente los Bs 1.900 millones.
“Sin duda alguna la situación es difícil, es crítica”, sostuvo Saavedra, al responsabilizar a la gestión saliente por lo que definió como cinco años “desastrosos”. Sin embargo, remarcó que su administración no se enfocará únicamente en cuestionar el pasado, sino en aplicar desde el primer día una reducción del aparato municipal para recuperar eficiencia.
Entre sus primeras medidas anunció la reducción de 11 a 8 secretarías, el recorte del gasto corriente, el cierre de espacios considerados ineficientes -como la agencia de empleo municipal- y una revisión integral del sistema de recaudaciones para evitar irregularidades. “Desde el día uno se acaba el robo”, advirtió, al asegurar que blindará el uso de recursos públicos.
El diagnóstico preliminar del equipo de transición municipal también apunta a presuntas irregularidades como manipulación de cuentas, malversación de fondos y uso de créditos para cubrir gastos no previstos, además de observaciones sobre el manejo del RUAT y las recaudaciones.
Pese a provenir de estructuras políticas distintas, Velasco y Saavedra proyectaron una coincidencia central: ambos llegan al poder con la necesidad de administrar crisis heredadas antes que ejecutar planes expansivos.
En el caso de la Gobernación, el desafío será estabilizar una estructura departamental golpeada por restricciones financieras y conflictos en salud; en el municipio capitalino, el reto inmediato será ordenar las finanzas, reducir gastos y recuperar servicios urbanos básicos afectados por deudas, deterioro operativo y cuestionamientos de gestión.
La jornada de entrega de credenciales no solo formalizó el triunfo electoral de las dos figuras más influyentes del poder subnacional cruceño, sino que expuso el tamaño del desafío que asumirán desde el lunes: gobernar y administrar Santa Cruz desde instituciones que ellos mismos describen como sumidas en una crisis profunda.
Entre auditorías, ajustes, recortes y promesas de transparencia, ‘JP’ Velasco y ‘Mamén’ Saavedra comenzarán su mandato con la misión de rescatar dos de las estructuras públicas más importantes del país.