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El vicepresidente del MAS, Gerardo García, desautorizó al diputado Rolando Cuéllar, quien declaró que el exministro Carlos Romero fue expulsado del MAS-Santa Cruz. Según García, el único expulsado es Rolando Cuéllar desde 2014 y desconoce cómo logró entrar a las listas del MAS en las elecciones generales.


“Rolando Cuéllar fue expulsado, si no me equivoco en 2014 y en 2016 ratifiqué su expulsión. No sé qué negocio habrá realizado con Juan Guzmán para entrar a la lista del MAS. Él era parte de la dirección nacional y cometió varios errores graves, fue expulsado incluso con la firma del presidente Evo Morales”, precisó el segundo hombre del MAS.


Cuéllar figura como primer diputado suplente de Estefanía Morales por el departamento de Santa Cruz e informó que el bloque oriente de Santa Cruz definió la expulsión de Carlos Romero por "traición al proceso de cambio" y que esa decisión fue asumida incluso por los grupos que conforman el Pacto de Unidad que sustenta el MAS.


Pero García insistió en que esa supuesta resolución es solamente una declaración de Cuéllar a quien recordó que está utilizando su apellido materno para evadir las prohibiciones que le impuso el MAS en determinado momento. Según la nómina oficial de la Cámara de Diputados el nombre del diputado es Rolando Américo Enríquez Cuéllar.


Sus colegas afirmaron que existe una rivalidad personal del legislador suplente con el exminsitro de Gobierno de Evo Morales y realiza sus declaraciones sin tener respaldo en su propia región.


García aseguró que cualquier proceso debe contar con todos los antecedentes y hasta ahora, la dirección nacional no conoció de ninguna investigación interna en el MAS-Santa Cruz. “Varias veces el compañero (Cuéllar) nos hizo meter la pata”.


Más adelante, informó que se convocará a un ampliado del MAS en este departamento para asumir medidas contra este tipo de declaraciones, “analizaremos en un ampliado qué medidas se pueden tomar contra este diputado que acusa a todo el mundo, quiere hablar en nombre de los dirigentes y nos hace quedar mal”.


EL DEBER logró contactarse con el número de teléfono de Cuéllar y contestó su asistente, quien prometió devolver la llamada; sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no lo hizo y tampoco respondió las llamadas.



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