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Cruzaron la frontera a pie. Las mochilas de Reyna Piérola Fernández y Rodrigo Durán Áñez rebosaban de esperanza. Partieron de Santa Cruz el 7 de mayo con la ilusión intacta. Unas 32 horas después, llegaban a San Pablo (Brasil). Un paso necesario para mantener la esperanza. Reyna y Rodrigo tienen la misma edad, 23 años, y la misma enfermedad, aplasia medular severa. Ambos requieren con urgencia un trasplante de médula ósea para poder vivir.

Actualmente, están internados en el Hospital Santa Casa de la Misericordia donde reciben tratamientos paliativos. La aplasia medular provoca la “desaparición de las células encargadas de la producción de sangre en la médula ósea. Como consecuencia, aparece una disminución de los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas” señalan desde la Clínica Universitaria de Navarra en España. Rodrigo requiere una transfusión de sangre y plaquetas cada semana; Reyna, cada 15 días. El estado de salud de ambos los convierte en personas muy vulnerables ante cualquier infección. Sus defensas son muy bajas, su ilusión reside en un pronto trasplante.

El trasplante de médula ósea permite reemplazar la médula dañada por células madre de una médula sana. Para realizar la operación, se requiere una compatibilidad entre donantes. Reyna y Rodrigo están realizando las pruebas de histopatología que les permita conocer con mayor exactitud las características de sus posibles donantes. Mientras aguardan los resultados médicos y la aparición de un donante, los dos bolivianos esperan la ayuda de la embajada boliviana en Brasil para cubrir los gastos médicos y de estadía en el vecino país.

El costo de un trasplante de esta magnitud ronda los 600 mil dólares. En países como Estados Unidos, la operación puede alcanzar más de un millón de dólares. La situación de alerta sanitaria que viven muchos países a causa de la pandemia por el coronavirus limita el acceso a recursos para apoyar a las familias. Con la ayuda de Luis Eduardo Parra, representante de la Asociación de Necesitados de trasplante de Médula Ósea y colaborador del Padre Mateo Bautista, han logrado alojarse en un hogar de Alivi (Alianza por la Vida), lo que permite un ligero desahogo económico para ambas familias.

Parra agradece las “ayudas que hemos recibido por parte del alcalde municipal de Santa Cruz Ing. Percy Fernández y a la empresa Oncoplus, todo esto gracias al apoyo y gestión del padre Mateo Bautista”. Reyna y Rodrigo albergan la ilusión de contar pronto con un donante y la colaboración de un centro hospitalario que les permita realizar el trasplante. Aguardan la buena noticia mientras luchan por sobrevivir.