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La conmemoración de los 212 años de la gesta libertaria de La Paz puso de manifiesto la agria relación que existe entre el gobierno nacional, el departamental y el municipio de la sede de Gobierno. Todos los actos protocolares preparados para el 16 de julio tuvieron detalles que no se repetían hace años.


Relegado a invitado y no en testera, ignorado en el discurso del Presidente, sin participación en los actos del Gobierno y sin cooperación de la Policía y las FFAA, así transcurrió la jornada de homenajes para el burgomaestre de La Paz, Iván Arias. Los actos debían ser organizados por la Gobernación y el Municipio paceño.


En horas de la mañana, el alcalde de La Paz no ocupó la testera en la sesión de honor de la Asamblea Departamental y fue ubicado entre los alcaldes del departamento. “Yo creo que más allá de los colores políticos ustedes saben que mi lema es ‘La Paz en paz’ y no importa dónde esté”, fue el justificativo del alcalde paceño después de ese acto.


Las exautoridades ediles recordaron que, a este acto preparado por la Asamblea Departamental, no concurría el exalcalde Luis Revilla mientras duró su mandato precisamente para “no ser maltratado” por protocolo de la Gobernación y del Gobierno.


No fue el único acto, a las 15:00 estaba previsto el traslado de las urnas de los protomártires de la independencia, desde la basílica de San Francisco hasta la plaza Murillo. Esa tarea siempre estaba a cargo de las FFAA y la Policía, unos trasladando los restos y los otros custodiando. Pero en esta oportunidad ninguna de las dos instituciones acudió.


El protocolo indica que los restos se trasladan en una cureña que facilitan las FFAA y es acompañada por la Escolta Presidencial de los Colorados de Bolivia. La custodia a lo largo del recorrido debía estar a cargo de la Policía como ocurría cada año, sin embargo, en esta oportunidad ninguna de las entidades estuvo presente.


El municipio improvisó una camioneta en la que trasladó las seis urnas, mientras otras tres eran llevadas por funcionarios municipales. La custodia, también estuvo a cargo de funcionarios ediles que abrían paso a la comitiva municipal.


La Tea


En el acto central del encendido de la tea de Murillo en la casa del protomártir paceño, el encendido que realizaban entre el presidente y el alcalde no sucedió. Arce demoró su presencia y mientras, los concejales del MAS arrojaban monedas a la fuente de agua dentro la casa de Pedro Domingo Murillo cual si fuera la “Fontana di Trevi” en Italia.


El MAS se ocupó de llevar militantes que vitorearon constantemente al Jefe de Estado, desde su arribo hasta su salida de la casa de Murillo.


El discurso 


El presidente Arce inició su discurso saludando a sus correligionarios presidentes del Senado, Andrónico Rodríguez y de Diputados, Freddy Mamani, mientras que a Arias le dirigió un frío, “saludo al alcalde de La Paz” sin mencionar el nombre de la autoridad.


Luego, el Gobierno organizó la inauguración del “parque de las Culturas y la Madre Tierra” edificado en predios del teleférico rojo, acto al que el alcalde de La Paz no concurrió, pero estaba todo el gobierno central.


Mientras Arce encabezaba esa inauguración, el alcalde Iván Arias acudía a la inauguración del viaducto Tejada Sorzano, aunque invitó públicamente al Primer Mandatario este no concurrió y el programa edil solo contemplaba las palabras del burgomaestre.


Iván Arias fue ministro de Obras Públicas del Gobierno de Jeanine Áñez al que el Gobierno considera un "gobierno de facto". Por esa razón, las exautoridades del municipio consideran que fue un error de protocolo del municipio exponer de ese modo al actual alcalde.


Curiosamente, en ninguno de los actos estuvo presente el gobernador de La Paz, Santos Quispe, pese a que debía estar a cargo de la organización junto con el municipio, tal como manda el decreto 411 que promulgó Evo Morales.   




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