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Lleva 17 días en el cargo. Asumió en medio de una tempestad política a raíz de la denuncia de sobreprecio en la compra de 170 respiradores de emergencia, pero también en plena explosión de los casos de coronavirus en el país.

María Eidy Roca, antes de asumir oficialmente la cabeza del Ministerio de Salud en Bolivia, venía desempeñando el cargo como viceministra del área.

¿Cuál es el horizonte de la pandemia en Bolivia?

Esta pandemia empezó en marzo cuando nosotros estábamos pendientes de lo que pasaba en otros países, especialmente en China. Estuvimos esperando que no ingrese a Bolivia, pero entró por medio de personas infectadas importadas. El modo como entra un primer caso a un país es el que determina cómo se va a presentar la enfermedad, cómo se va a diseminar, a pesar de que había toda una información previa de los cuidados.

Entró por medio de dos personas que vinieron de Europa y ellas, con muy poco criterio de responsabilidad, no tomaron las precauciones y se desenvolvieron en una rutina normal. Gente que viene de otros países después de mucho tiempo, se reúne con amigos, familiares, etc. y, como no había una experiencia de cómo se comporta la enfermedad, la gente fue contagiándose.

Pronto entramos a una etapa de contagio local. A pesar de todas las recomendaciones, la gente no creía en la magnitud de la enfermedad, porque no necesariamente los pacientes se agravaban en las primeras etapas, entonces había incredulidad de que la enfermedad era seria.

Eso fue hasta que se encuentra la primera persona que se tiene que hospitalizar y, aun así, cuando llega el caso del primer fallecido, la gente ¡wau! murió uno y después siguió el contagio.

A pesar de existir cuarentena rígida siguieron en aumento los casos.

Gracias a Dios se tomó la medida de cuarentena tempranamente, eso ayudó para evitar que la enfermedad se propague con rapidez. La curva era plana durante varias semanas, hasta que vienen otros casos importados, esas personas se mueven de una ciudad a otra y es ahí donde (la infección) empieza a extenderse con mayor fuerza.

Dependiendo de la situación cultural de las poblaciones, la gente toma un comportamiento u otro y los primeros más afectados han sido Santa Cruz y Beni, uno por el clima, otro por las características de nuestra gente que es amiguera, ‘familiera’ y porque hubo algo que la gente hizo que piense que no le iba a llegar; sin embargo, hemos trabajado en la preparación de la población en la parte informativa, en la prevención.

La cuarentena ayudó, porque se cortó el contagio de la manera rápida como se había dado en otros países.

 Hoy la población no acata la cuarentena como al principio.

Eso no se podía contener por mucho tiempo. De acuerdo con el tipo de región, hay ciudades con poblaciones más concentradas y con un comportamiento mucho más abierto, que es donde se ha manifestado con mayor fuerza; mientras tanto, el Ministerio de Salud estuvo en esa etapa de preparación y luego trabajando para enseñarles qué significaba un contagio local y cómo había que evitar su transmisión. Lo aconsejable en esa etapa, era que las personas que iban siendo detectadas como positivas y sus contactos que no usaron ningún tipo de protección, eran altamente susceptibles de contraer la enfermedad.

En esa primera etapa funciona el aislamiento domiciliario, si la persona está consciente de que tiene que aislarse, protegerse y proteger a los demás, pero cuando ya el contagio se vuelve masivo, que es lo que se llama contagio comunitario, donde un contacto, pudiendo ser positivo, pasa y transmite a otro y se multiplican los casos, ahí es muy difícil identificar a los contactos, que es la etapa que estamos ahora.

¿Qué funciona en esta etapa de contagio comunitario?

La condición más adecuada para controlar esta etapa es el aislamiento, pero no en el domicilio, sino en albergues o en lugares donde se puede hacer un seguimiento a la persona si es que aparecen síntomas, para hacerle un tratamiento inicial, y si esta persona no logra mantenerse en un estado leve o recuperarse, ser llevada al hospital.

¿Qué está fallando en este momento?

Sigue nuestra población sin creer que esta enfermedad es altamente transmisible y contagiosa. Estamos en un momento en que las acciones fundamentales se las toma en un nivel local.

El Ministerio de Salud sigue trabajando en todo lo que es la preparación del sistema de salud, pero en las condiciones precarias en las que está, prácticamente hay que hacer milagros para garantizar que pueda responder a la cantidad de población que va a llegar a los hospitales.

¿Qué pasa con los respiradores?

Los respiradores y las terapias intensivas no son el remedio para controlar este problema. Países avanzados con una gran capacidad de camas, terapias, médicos y tratamientos, no han logrado contener esta etapa. Creo que Bolivia tiene un favor muy especial de parte de Dios, porque a pesar de la situación del sistema de salud, con todos los esfuerzos que se están haciendo, con todas las limitaciones que hay para conseguir de afuera los equipos, las pruebas, etc. no hemos llegado a una situación como la de otros países.

¿Cuál será la estrategia para el futuro?

Estamos apelando a una estrategia, que es visitar casa por casa, para, aparte de informar y orientar, descubrir antes de que se presente la enfermedad de forma visible, descubrir síntomas, aislar a estas personas en coordinación con los gobiernos municipales, que son los encargados de proveer estos centros de albergues, y el personal de salud, que lo está poniendo el Ministerio de Salud con los respectivos Sedes y también los municipios para hacerle un seguimiento a cada caso.

Apelar a la conciencia de la población de que si sabe que ha estado en contacto con alguien que ha tenido coronavirus, que lo tiene o que tiene un familiar con coronavirus, que sea honesto y diga: ‘Yo soy un posible contacto de un coronavirus’, para que se tomen las medidas inmediatas. Lo más importante, como en todos los países, es la responsabilidad de cada persona.

Ni el Ministerio de Salud ni la Policía, ni las gobernaciones pueden cuidar uno a uno a las personas, entonces, uno ve por las calles a la gente que sigue caminando sin barbijos, siguen haciendo cola sin respetar las distancias, sigue yendo a los mercados sin los cuidados necesarios, y esas son las cosas que nos predisponen a un mayor número de casos.

No podemos evitar los contagios, porque no depende de nosotros. Estar contagiado no significa sentencia de muerte, es haber estado en contacto con el virus.

En este momento, en Santa Cruz, Beni, Montero y en algunos lugares de La Paz, el virus camina con las personas. Eso es muy difícil de controlar, porque el virus se ha diseminado prácticamente en estos lugares. Hay que cuidar a los municipios que no tienen casos o que tienen poquísimos, esa es la prevención que debemos tener.

¿Cuáles son las proyecciones de casos?

Ahora tenemos bien clara la situación, sabemos que el aumento de casos está siendo considerable, cada día aumentan y sabemos que vamos a tener muchísimos en el transcurso de los próximos meses.

Todo lo que hablamos es en función de proyecciones que tienen hasta un 90% de probabilidad de que se cumpla y un margen de que sea diferente, pero tenemos la obligación de advertir a la población de que esto puede ponerse más feo.

Primero se dijo que junio sería el mes más crítico, pero ahora se dice que es julio…

Las proyecciones no son definitivas, no es que alguien diga algo incorrecto, sino que dependen del momento que se está viviendo.

La primera proyección, y que no la sacó el Ministerio de Salud, partió de un hecho hipotético antes de que empiecen inclusive los primeros casos.

La cuarentena postergó el pico más alto, entonces, eso nosotros no podemos decir de que fue mentira o verdad, fue resultado de una proyección estadística que se hace al inicio de la pandemia.

Bolivia ha tenido un comportamiento muy diferente al de otros países y se siguen haciendo proyecciones, por eso digo que aun las proyecciones que se están haciendo ahora pueden no ser las que vamos a vivir, pero en algo nos tenemos que basar.

¿Qué acciones se están tomando para aumentar la cantidad de pruebas y destrabar los laboratorios que ahora están saturados?

Una cosa quiero decir, y por eso los medios tienen que ser un pilar importante en la información. Se ha dado a entender que las pruebas van a controlar la enfermedad y que dependen de ellas el destino de esta enfermedad. Se está haciendo todo lo que se puede para garantizar la mayor dotación. El país tiene que saber que la adquisición de pruebas es un tema a nivel internacional y que no depende de la decisión o predisposición del ministerio. Las pruebas fueron lo primero que se hizo en requerimiento, pero todos los países dependemos del mercado internacional.

¿Hay pruebas en este momento en el país?

Tenemos pruebas, ahora se han habilitado seis laboratorios más en los departamentos que estaban enviando al Cenetrop (Santa Cruz) y al Inlasa (La Paz), y eso va a descongestionar mucho estos laboratorios, porque solo contábamos con tres, y ahora vamos a tener por lo menos nueve o diez en todo el país. Esto va a descongestionar.

Estamos recibiendo las pruebas por lote, porque tienen un tiempo de caducidad y no las podemos traer todas de golpe, porque corremos el riesgo de que pierdan su tiempo de vida útil.

Vamos a fortalecer a todas las instituciones que soliciten la compra de pruebas rápidas, pero es para hacer un control, un seguimiento, no para diagnóstico, pero sí nos pueden ayudar en esta etapa.

La gente reclama que no se les toma pruebas a pesar de tener los síntomas del Covid-19…

En la medida que va cambiando el comportamiento de la enfermedad, también cambian las definiciones internacionales relacionadas al Covid-19; por ejemplo, actualmente se denomina un caso sospechoso a toda persona que presenta dos o más síntomas característicos, pero tiene que estar evaluado por un equipo médico, no es imprescindible tomarle la prueba a todo sospechoso, porque estamos en una etapa de contagio comunitario. Lo que se hace es que a todos estos casos se los trata como positivo, eso significa aislamiento e inicio de tratamiento. Eso es lo que nos va a ayudar a contener y evitar que los casos evolucionen hacia una mayor complicación, no vamos a poder impedir los positivos, eso ya tenemos que tenerlo claro. Si tuviéramos que hacer una prueba a todos los que encontremos, probablemente más de un 60% saldría positivo. Ahora no nos interesa hacer pruebas a toda la población, porque a todo el que se considera sospechoso se le inicia el tratamiento y esa es una tarea de los respectivos servicios de salud, pero sí estamos cubriendo esa necesidad.

Como cruceña y montereña, ¿qué siente al ver a su ciudad y a su departamento tan golpeados?

Le puedo decir que lloro todos los días, no solo porque soy de Santa Cruz y de Montero, pero no es un tema que tenga una responsabilidad del Ministerio de Salud.