A casi dos semanas del asalto militar, la tensión no baja en el Ejecutivo. Algunos ministros renunciaron y Arce no aceptó, otros ni siquiera se hablan y observan al menos el trabajo de cuatro de ellos por no haber impedido a tiempo la rebelión militar

8 de julio de 2024, 4:00 AM
8 de julio de 2024, 4:00 AM

Los 11 días que pasaron después del asalto militar a la Plaza Murillo fueron complicados por las tensiones en el gabinete del presidente Luis Arce. Llegó a un punto que algunos ministros no se hablan entre ellos y otros presentaron su renuncia, algo que no aceptó el Jefe de Estado. Surgieron, además, contradicciones entre los colaboradores más cercanos al mandatario.

Pero esto no solo pasa en el Ejecutivo, sino también en el bloque de los arcistas en el Legislativo, donde se constató que la bancada no coordina ni opera bajo una misma línea, un ejemplo del punto es el reconocimiento camaral que preparó un diputado Rolando Cuéllar para el general Juan José Zúñiga, justo el día de la asonada militar. La acción molestó a sus colegas porque no consultó ni coordinó con ellos.

Son al menos cinco señales que dan cuenta que los sucesos de las últimas semanas afectaron al gobierno del presidente Luis Arce quien, desde la irrupción irregular de tropas militares al Kilómetro Cero, mostró la imagen de un Jefe de Estado sereno y fuerte, rodeado no solo de la mayoría de sus ministros, sino también de dirigentes de organizaciones del Pacto de Unidad que a diario llegan hasta la Plaza Murillo para ofrecerle su pleno respaldo.

Los hechos tras el asalto

Los 17 ministros de Arce no olvidarán la tarde de ese miércoles 26 de junio cuando, en vez de la habitual reunión de gabinete de la semana, estaban frente a una insurrección militar sin un objetivo claro.

Lo único que hicieron fue mostrarse firmes al lado del presidente Arce en ese video en el que el jefe de Estado denunciaba que su Gobierno era víctima de un golpe de Estado militar y pedía a la población movilizarse para defender la democracia.

A pesar de que los momentos de incertidumbre y tensión duraron menos de tres horas y después todo volvió a la normalidad, algunos de los colaboradores ya pensaban dar un paso al costado, reveló a EL DEBER una fuente que pidió reserva en su identidad. Había llegado el momento de pensar en la familia y su tranquilidad.

Se conoció que en los días posteriores algunos de los ministros de Arce presentaron su renuncia, misma que no fue aceptada por el primer mandatario.

El mismo dato dio a este medio el diputado evista, Héctor Arce. “Antes y después del auto golpe – porque para nosotros es autogolpe – algunos ministros han presentado su renuncia, pero Lucho (Luis) Arce no se los ha permitido”, afirmó Arce a EL DEBER.

“El último dato que tengo es que no se dirigen la palabra entre (Eduardo Del) Castillo e Iván Lima (…) han tenido varias dificultades entre ellos”, disparó el legislador. Aunque no se conocen los motivos del distanciamiento, Arce agregó que Lima es uno de los colaboradores del mandatario que presentó su renuncia al cargo al menos tres veces.

A estas dos señales de las tensiones en el gabinete de ministros se suma, la animadversión que surgió desde hace tiempo atrás con el ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, quien fue excluido de las últimas negociaciones con la dirigencia del transporte pesado, que expresó su indignación contra la autoridad por un video que publicó la autoridad en TikTok en el que sale bailando tras que los transportistas suspendieron sus protestas en junio.

“Montaño ha sido muy duramente cuestionado por varios ministros por su TikTok y algunas declaraciones que realizaba, como María Elena Prada, (Presidencia), Novillo (Defensa). Cada día salía con sus conferencias de prensa, incluso invadía otras áreas y usurpaba funciones de otros ministros, hacía de ministro de Hidrocarburos, de Economía, de presidente de YPFB, de Emapa”, afirmó.

A esto, la diputada arcista, Deysi Choque, agregó que el descontento con el ministro Montaño llegó hasta la bancada renovadora del MAS en el Legislativo desde donde ella le hizo llegar al presidente Arce su molestia. “Yo le dije al Presidente que esa figura (bailes en TikTok) no se podía dar, que era una total falta de respeto a los sectores sociales”.

Con todo esto, para el diputado Arce, el gabinete terminó más debilitado por las fricciones internas, aspecto que perjudica directamente al jefe de Estado.

“Desde nuestra percepción el gabinete ahora está más debilitado, está con muchas fricciones entre ellos, al extremo de que en algunos casos ni siquiera se dirigen la palabra y eso obviamente genera mayor inestabilidad. Que no haya un ambiente amistoso y respetuoso es muy complicado para Lucho Arce”, afirmó.

 “Entrevista policial”

Los hechos vertiginosos de ese 26 de junio también dejan otro pasaje entre la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, y el viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera.

Mientras Prada, la noche del 26 en conferencia de prensa exhibía una declaración firmada con puño y letra del general Zúñiga que era una “entrevista policial”, que le hicieron en la que admite que las Fuerzas Armadas buscaban dar un golpe a Arce, el viceministro Aguilera, unas horas después invalidó lo presentado por Prada, ya que en esa supuesta entrevista no hubo ningún fiscal ni abogado de Zúñiga, es decir, fue una declaración emitida solo con la presencia de policías.

“La carencia de un fiscal, la carencia de un abogado es un defecto de nulidad absoluta, esa declaración no existe (…) Es una entrevista que no surte ningún nivel de efecto”, afirmó Aguilera el 27 de junio a Red Uno.

En el Legislativo

En tanto, las acciones, intenciones y declaraciones de los parlamentarios arcistas, en torno al tema, también destacan. Es el caso del diputado suplente Rolando Cuéllar que horas antes del asalto militar anunciaba que justamente ese 26 de junio, iba a realizar un reconocimiento camaral al general Zúñiga y al ministro de Defensa, Edmundo Novillo.

“Vamos a dar un reconocimiento al mérito y al trabajo que viene realizando nuestras fuerzas Armadas y hacer respetar la Constitución”, decía Cuéllar.

Al respecto, la diputada Choque observa porqué uno de sus colegas, en referencia a Rolando Cuéllar preparaba dar un reconocimiento al general Zúñiga. “En ningún momento nos consultó”.

Tras el asalto militar liderado por Zúñiga, el diputado Cuéllar no se ahorró adjetivos para descalificarlo y conminó a la Policía a detenerlo. “Este terrorista, este criminal golpista que ha roto el ordenamiento constitucional no puede escapar del país”.

Desde el bloque arcista demandan al presidente Arce que cambie por lo menos a tres ministros: de la Presidencia, de Defensa y de Gobierno, María Nela Prada, Edmundo Novillo y Eduardo Del Castillo. “Cómo es posible que no hayan detectado y hayan permitido esa acción irregular. ¿Qué clase de ministros tenemos?”.

ANÁLISIS

El Gobierno no puede justificar su autoritarismo /Franklin Pareja

Si querían tener motivos para actuar con mayor autoritarismo están cumpliendo su fin. El problema radica en que hace bastante tiempo el Gobierno ha perdido mucha credibilidad, y eso hace que todas las acciones sean puestas en duda y generan más escepticismo que confianza.

En ese escenario, es poco probable que el Gobierno haya logrado rentabilizar algo en la sociedad, ese día no ha tenido ninguna adhesión popular. Nadie ha salido en el país a manifestarse en defensa de la democracia, porque probablemente casi nadie ha creído que la democracia estaba en peligro.

Segundo: como no se ha logrado eso, habrá que auscultar qué es lo que se quería. Probablemente, como Bolivia vive en un apronte de movilizaciones de carácter multisectorial, es muy difícil que el Gobierno tenga la capacidad de atender todas las demandas.

Como no puede hacerlo, un eventual intento de una interrupción de la democracia en el país, podría desviar todo el foco de atención y aplacar todas las demandas multisectoriales, y un poco eso está sucediendo. El foco de atención es desviado, todos los días hay más pruebas como los francotiradores, Estados Unidos, esto se planificó desde marzo, es decir, todos los días hay una nueva fábula.

¿Qué han logrado? Sacar del foco de atención, principalmente los problemas estructurales de la economía y las demandas multisectoriales.

Tercero: el Gobierno afirma de que el país sigue en peligro, este es el gran argumento para justificar acciones de carácter mucho más autoritario de aquí en adelante, ¿y por qué?, porque todo aquel que disienta puede ser tildado de sedicioso, desestabilizador o golpista. Y entonces la protesta podría judicializarse porque se la criminalizaría y se la podría derivar al sistema judicial porque todo aquel que ponga en riesgo la democracia para ellos, puede ser intento de golpe.