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Con las cartas abiertas y sin un aparente ‘as bajo la manga’ las alianzas políticas ejecutan sus estrategias para captar el voto en esta campaña electoral. La agrupación Juntos, que postula como candidata a la presidenta Jeanine Áñez, apuesta por administrar la crisis del coronavirus de la mejor forma posible para intentar ganarse el apoyo del electorado. El MAS se mantiene fiel a su estilo de recurrir a la violencia para retomar el poder y reforzar su relato ante la comunidad internacional de que en Bolivia hubo un golpe de Estado que sacó a Evo Morales de la Presidencia, en noviembre de 2019. Comunidad Ciudadana está en una posición expectante para ubicarse entre las dos candidaturas más votadas en la primera vuelta para avanzar al balotaje donde, según sus cálculos, Carlos Mesa puede llegar a Palacio Quemado. Creemos, de Luis Fernando Camacho, lucha por trascender en el escenario político nacional.

Esa es la lectura de los candidatos, representantes de los partidos políticos, exparlamentarios y analistas consultados sobre la actual campaña para las elecciones generales, la tercera que se desarrolla en 17 meses en Bolivia.
 
Estrategias

Las protestas callejeras para romper la cuarentena, exigir la renuncia de la presidenta Áñez y fijar en la memoria colectiva que las elecciones deben celebrarse el primer domingo de agosto forman parte de la hoja de ruta trazada por el MAS en el escenario electoral, marcado por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, coincidieron, por separado, Gustavo Pedraza, candidato a la Vicepresidencia por Comunidad Ciudadana, y Samuel Doria Medina, compañero de fórmula de Jeanine Áñez.

“El MAS está jugando a la convulsión social y en acelerar las elecciones, colocando sus intereses de volver al poder por encima de la salud de la gente. Buscan la incidencia política desde las calles y desde los espacios privilegiados que concede el Estado en la Asamblea Legislativa, de siete gobernaciones y más de 200 gobiernos municipales”, expresó Pedraza.

Según el acompañante de Carlos Mesa, el MAS es un instrumento político que no cree en la democracia, sino en el poder absoluto y el poder como objeto final en la política, como lo demostró Evo Morales durante los 14 años que estuvo al mando del país.

En criterio de Samuel Doria Medina, los masistas entraron en desespero porque no encuentran cómo hacer política en esta época de pandemia y apuestan a las protestas callejeras, pero carecen de ‘musculatura’ para convulsionar al país. “Más que pensar en buscar los votos, ellos están preocupados en que el Gobierno fracase en la contención del Covid-19”, afirmó.

Samuel observa que existen dos visiones dentro del MAS. Una está conformada por los dirigentes que permanecen en Bolivia, que intentan diseñar una estrategia que se ajusta a la realidad del país; la otra liderada por Morales, refugiado en Argentina y que apuesta por causar daño al Gobierno con protestas en los ‘bastiones’ masistas y bloqueos de carreteras.

En respuesta, el primer vicepresidente de la Cámara de Diputados y dirigente del MAS en Santa Cruz, Henry Cabrera, aseguró que su partido no está convocando a sus militantes a las calles para romper con el aislamiento social decretado el 16 de marzo, seis días después de que se confirmó el primer caso de coronavirus en el país.

Por el contrario, el diputado dijo que la gente es sabia y sale a las calles porque percibe los afanes prorroguistas de la presidenta y candidata de Juntos. “El Gobierno transitorio juega a la postergación de las elecciones para el próximo año y con ese propósito hará que en los días venideros aumenten los casos de Covid-19 para justificar la extensión del mandato que recibió de manera transitoria y con el único objetivo de llamar a votación”, apuntó Cabrera.

A decir del diputado masista, los actuales gobernantes utilizan el miedo como arma electoral. Sin embargo, insistió en que se impondrá la sabiduría popular. “El pueblo necesita autoridades elegidas y con capacidad para resolver sus problemas de salud, de empleo y que ofrezcan estabilidad económica al país. Los que quieren salir a las calles forman parte del 60% que viven del día a día y llevan más de dos meses encerrados por la cuarentena”, sentenció.

Sin embargo, un día antes de que el Gobierno ampliara la cuarentena, circuló un audio de los dirigentes cocaleros del trópico de Cochabamba en el que instruían el inicio de las protestas callejeras y bloqueos de caminos. Los productores de coca de Chapare no participan de las movilizaciones, como estrategia, para evitar que los vinculen en las protestas con Evo Morales y el MAS. Los masistas iniciaron bloqueos en K’ara K’ara (Cochabamba), en El Alto, Yapacaní y en la carrera Oruro-Potosí. 

En todos esos lugares la consigna es única: exigen la renuncia de la presidenta y la del ministro de Gobierno, Arturo Murillo, y que se convoque a elecciones de forma inmediata.

Recurriendo a las críticas que se hacían al anterior Gobierno, el diputado Cabrera dijo que la presidenta debe gobernar para todos los bolivianos y no para un solo sector. Mencionó como ejemplo que la ASFI anunció que la banca cobrará los créditos a partir de junio, pero por otro lado el Ejecutivo prevé un perdonazo tributario para los grandes empresarios. 

Otro candidato a la Vicepresidencia, Marco Pumari (Creemos), afirmó que el Gobierno ha asumido medidas de campaña en plena pandemia para favorecer a sus candidatos y a los del MAS. “El país está en cuarentena, pero cada vez aparecen más banners, pancartas, propaganda de la presidenta, y los más allegados a la jefa de Estado viajan sin restricción por todo el país en aviones de la FAB. Por su lado, los masistas salen a las calles a vista y paciencia de los gobernantes. No hay ningún dirigente del MAS procesado”, protestó Pumari.

A juicio del vicepresidenciable por Creemos, el MAS continúa intacto y ocupando espacios de poder porque algunos viceministerios y direcciones del Ejecutivo están ocupados por masistas. Incluso, personas del entorno del exministro Juan Ramón Quintana, uno de los hombres fuertes de la anterior administración, figuran en cargos en el Gobierno transitorio.
 
Escenario de votación

Si en algo coinciden los vicepresidenciables Pedraza y Pumari, es que Juntos y el MAS apuestan por polarizar las elecciones, en perjuicio de Carlos Mesa y de Luis Fernando Camacho. “Esta campaña está armada para que Juntos y el MAS polaricen, no hay igualdad de condiciones para los candidatos. Existe una concomitancia entre ambos”, reclamó Pumari.

Sobre Comunidad Ciudadana, el compañero de fórmula de Camacho dijo que mantiene una estrategia del silencio que no despierta interés en el elector. “Es una campaña disimulada y sin condiciones para disputar el voto”. En las elecciones anuladas de octubre de 2019 Carlos Mesa se ubicó en el segundo lugar en el país y fue primero en Santa Cruz.

Pedraza apuntó similitudes entre el MAS y Juntos porque, según él, ambos utilizan los recursos del Estado para hacer campaña. “El objetivo inicial de la presidenta era convocar elecciones, pero por decisión de su partido (Demócratas) se postuló como candidata. Después de eso comenzaron a utilizar los bienes públicos como instrumentos de campaña”, insistió.

El candidato de Comunidad Ciudadana dijo que en este momento existe una realidad concreta, que se traduce en que Juntos y el MAS cuentan con espacios de poder, mientras que su alianza no tiene nada que administrar. “Nuestra capacidad de llegar al electorado está en los medios de comunicación y en las redes sociales”, reiteró Pedraza.

Consultado, Doria Medina dijo que el problema de Comunidad Ciudadana es que no ha entendido la magnitud de la pandemia, y su candidato, Carlos Mesa, sale a oponerse a todo. “Se opuso a la cuarentena y después a que se aplicaran ciertos medicamentos contra el Covid-19”, sentenció.

Doria Medina afirmó que sobre los hombros del Gobierno se carga toda la responsabilidad de administrar la crisis más difícil de la historia democrática de Bolivia y, según él, se viene cumpliendo un buen trabajo. “Toda la población está observando lo que hacemos y espera que todo nos salga bien”.
Mencionó que el Gobierno invirtió en la adquisición de respiradores de emergencia, que llegaron el jueves pasado al país, y está a la espera de los respiradores convencionales para las unidades de terapia intensiva. 

También invirtieron en la compra de equipos de bioseguridad para el personal de salud, en los test y reactivos para laboratorios en diferentes partes del país y en la dotación de equipos para habilitar el hospital de Montero.

Los que están siguiendo las decisiones del Gobierno son precisamente los masistas. El diputado Henry Cabrera advirtió que el país atraviesa por una peligrosa inestabilidad económica, social y política. “Todos deberían someterse a elección, pero Mesa y Áñez temen enfrentar un veredicto popular”, cuestionó.

Recordó que a pesar de la crisis política que se vivió en octubre y noviembre de 2019, que provocó la renuncia de Morales a la Presidencia y su salida del país, el binomio del MAS, conformado por Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, estaba primero en las encuestas de intención de voto que se conocieron en marzo de este año. “La gente percibe que estamos siendo gobernados por una agrupación que obtuvo el 4% de los votos en la anterior elección y lo está haciendo mal”, dijo Cabrera.
 
Otras miradas

En criterio del director del Observatorio Político de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, Daniel Valverde, la situación política del país empeora cada día por las estrategias que ejecutan el Gobierno (Juntos) y el MAS. El primero por alargar la cuarentena por el coronavirus y el segundo por intentar romper el aislamiento sanitario para hacer fracasar la gestión de Jeanine Áñez. “En este momento estamos en una crisis factorial y vamos a entrar en una tormenta. Perdieron la perspectiva. La crisis política agudiza la crisis sanitaria y por la incertidumbre se afecta a la economía”, señaló Valverde, que es abogado de profesión y exdiputado por Santa Cruz.

“Estamos frente a una guerra de fuerza y no de ideas. Quieren incendiar el país, pero pretenden seguir siendo, o volver como bomberos”, señaló el académico.

Por su lado, el politólogo y docente universitario Carlos Cordero dijo que el MAS está desesperado porque pierde votos por cada día que pasa, mientras que el Gobierno está en crisis, víctima de sus propios errores. Sobre Mesa, opinó que sigue en la misma lógica de 2019, esperando el fracaso del adversario para intentar alcanzar el segundo lugar en la votación. Con relación a Luis Fernando Camacho, insistió en que el nicho electoral de la alianza Creemos se concentra en Santa Cruz.

En criterio de Cordero, el MAS es un partido en crisis porque perdió el poder. Además, su líder histórico se encuentra en el exilio y, a pesar de que cuenta con apoyo en Argentina, no dispone de toda la estructura ni de los recursos que cuando estaba en la Presidencia del país. “Arce y Choquehuanca no pueden salir a hacer campaña porque no cuentan con los privilegios que en estos momentos disponen Óscar Ortiz y Samuel Doria Medina, que están en el Gobierno”, señaló el politólogo.

Cordero afirmó que en el caso de Juntos, percibieron que pueden administrar la campaña amparados en la emergencia sanitaria y apuestan por quedarse en el Gobierno transitorio y convocar elecciones para el próximo año.

Esta posibilidad fue descartada por Samuel Doria Medina. El candidato de Juntos insistió en que se deben celebrar las elecciones, pero cuando se consiga controlar la pandemia del coronavirus. “La prioridad es la salud de la población”, reiteró.