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Cuando se hicieron públicos los costos de atención a pacientes con coronavirus en las clínicas privadas, especialmente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UTI), una parte de la población manifestó su molestia por considerarlos elevados. Pero ellos tienen su propia versión.

“En el tema de los costos de los centros médicos privados se debe considerar que son emprendimientos propios de personas que apuestan por apoyar a la población en el tema de salud. No reciben ningún apoyo económico y dotación de equipos e insumos de ninguna institución, pagan sus impuestos, generan empleos directos e indirectos. Hay muchos gastos operativos que se tienen que cumplir, como la actualización de equipos médicos”, defendió Erland Arredondo Céspedes, gerente general de la clínica Niño Jesús, una de las aludidas en una lista de precios que se viralizó.

En el caso de este centro privado, la atención en terapia intensiva alcanza los Bs 10.000 por día, sin contar otros costos adicionales, como el derecho a internación, la bomba de infusión, el uso de aspirador, etc., además del requerimiento de un depósito de Bs 30.000 para ingresar y de depósitos continuos cada 48 horas (del 70% de la cuenta actualizada). Dicen que estos costos separados apuntan a cobrar solo por lo que el paciente usa.

Para casos de covid-19, las clínicas sí han incrementado costos, a diferencia de lo que denominan atención a pacientes ‘limpios’, debido al gasto en EPP (Equipos de Protección Personal).

El gerente general de la clínica Santa María, Diego Peña, dice que aún no sacan el porcentaje exacto, pero calcula que los gastos en bioseguridad incrementaron los gastos por encima del 50% y quizás lleguen al 100%.

“Por ejemplo, en la UTI normal, el costo de los equipos de bioseguridad va incluido en el servicio. La terapia Covid-19 es distinta por el grado de exposición que tiene el profesional ante el riesgo de atender a estos pacientes, lo mismo los ayudantes, las enfermeras, personal de limpieza, etc. Cada entrada y salida es una mudada, es una cambiada de traje y estos cuestan, mínimo Bs 250. Además, los precios se han incrementado de forma considerable, por ejemplo los barbijos N95 costaban Bs 9, fueron subiendo y ahora llegan a los Bs 80 y nosotros no somos importadora, les compramos a ellos y nos sometemos a los precios que nos fijan”, dice.

Desde la clínica Foianini y ante una denuncia de cobros excesivos, emitieron un comunicado en el que explicaron su versión de los hechos.

“Frente a un reclamo en medios digitales, aclaramos que cuando el paciente llegó, la familia indicó que había sido rechazado en otros centros públicos y privados, antes de llegar a la clínica. Si no hubiera sido atendido de inmediato, lo más probable es que hubiera fallecido. En esta crisis inédita hemos sido la única clínica privada con el mayor número de pacientes de alta complejidad por Covid-19, con resultados favorables. La clínica Foianini es la única del país que cuenta con acreditación internacional de calidad y seguridad en el cuidado de salud (ITAES-ISQua)”, enfatizó.

El gerente médico de la clínica Incor, Ricardo Sfeir, dijo que a nadie se obliga a atenderse en estos lugares. “Nuestros pacientes son personas económicamente pudientes, no damos un servicio público. Sí tenemos alguna relación con el sistema público, un convenio, pero para Covid-19 no tenemos nada. Hemos invertido por encima de medio millón de dólares, teníamos que hacerlo y el Sedes nos obligó. La clínica presta servicios a quienes puedan asumirlos económicamente”, adujo.

En la Incor, el precio de la garantía para pieza es de Bs 35.000 en caso de hospitalización, y para terapia intensiva son Bs 50.000. “La internación por día para terapia es de Bs 4.200 y la pieza Bs 1.800, porque implica tener terapista, enfermeras, equipamiento, etc.”, agregó.


Hace unos días, el presidente del Colegio Médico Cruceño, Wilfredo Anzoátegui, se refirió con dureza a los costos de las clínicas. “Las cifras (difundidas) son reales. Los seguros dicen no puedo atender, tiene que hacer reintegros. Es lo que se vive en cada una de las clínicas. De entrada, para hacerse atender hay que dejar depósitos o no lo atienden, y tiene que renovar los depósitos a las 48 o 72 horas, de acuerdo a la evolución del paciente. Por lo tanto, ante eso debe haber regulación de parte del Gobierno para controlar a las clínicas privadas, de tal modo que no hagan su chaquito”, señaló.

El comentario le costó una carta de reclamo de parte de la Asociación de Clínicas Privadas y Centros de Salud (Adeclip) en la que se refirieron como: “Lamentables declaraciones”.

“Nuestras instituciones están legalmente establecidas y amparadas en el Código de Comercio. Generamos más de 5.000 empleos directos dignos, soportamos las cargas impositivas, pagamos aportes, invertimos en equipos médicos de última generación, ofrecemos mejores condiciones de salud para los pacientes. Por decisión propia atendemos personas en nuestros establecimientos, nuestras entidades persiguen un retorno, nuestros costos están consensuados con los seguros privados y además bajo el arancel mínimo del Colegio Médico. Les pedimos reconduzcan el accionar del presidente y nos apoyen, tal como nosotros hicimos en diferentes luchas”, dice una parte de la extensa misiva.

En el caso específico de la bioprotección, lo que antes duraba seis meses, hoy se cambia de forma diaria, al menos en la Niño Jesús.

Antes, entregaban a cada empleado de enfermería un uniforme de Bs 200 por tres a seis meses. Dicen que solo al personal de la ambulancia, hoy se entregan 10 pijamas al día porque después del traslado de cada paciente se cambian. También aseguran que el personal de lavandería ha duplicado turnos, ya que no abastecen para lavar tanta ropa considerada infecciosa y ahora siguen un proceso diferente que demanda mayores costos de insumos.

Del mismo modo, aseguran que antes la desinfección se hacía con sulfanio una vez al día en todas las áreas comunes y en las habitaciones cuando el paciente aún estaba internado. Sin embargo, ahora desinfectan con sulfanio en áreas comunes de Covid-19 hasta tres veces al día. “El bote de sulfanio cuesta Bs 600 y los aires acondicionados se limpian a diario porque también son posible foco de contagio”, enumera uno de los funcionarios de la Niño Jesús.

Los gastos operativos por el confinamiento también se les incrementaron. Para cuatro turnos alquilan cuatro micros, cada uno cobra Bs 400, para transportar al personal entre sus hogares y la clínica.

La atención pública

Tatiana Guzmán fue una de las personas que denunció los altos costos de atención para Covid-19 en clínicas privadas. Por su esposo, que se encontraba en estado crítico, en cinco días de internación en terapia intensiva de la clínica Foianini tuvo que conseguirse Bs 76.000 para pagar la cuenta.

Su reclamo fue por la tardía reacción del sistema público, sobre todo del Servicio Departamental de Salud (Sedes), que no le prestó oídos al momento de solicitar la prueba. Ante la desesperación, tuvo que acudir a la medicina privada.

A eso, el secretario de Salud de la Gobernación, Óscar Urenda, que actualmente se encuentra aislado por Covid-19, explicó que los costos de las clínicas son temas internos.

“Tienen su propia población, ya sea asegurada o con recursos propios, está bien que las utilicen para así no ocupar espacios públicos, es una gran ayuda. Por ejemplo, en este momento en la Foianini hay seis personas en terapia intensiva con Covid-19. Esas personas que tienen condiciones para cubrir su internación están ayudando a no ocupar espacios públicos y eso es una gran ayuda. Quien entra a una clínica privada asume sus costos y después no puede quejarse”, sostuvo.

Urenda dijo que es comprensible que en un momento de desesperación uno llegue a ellas, justificando que lo público no atendió, pero pidió someterse a sus reglas del juego. “No podemos cargar el fardo a los privados. Nosotros que manejamos hospitales sabemos exactamente cuánto cuesta y sería ilógico que nos metamos a manejar sus costos o hacerlos perder dinero”, opinó.

Aseguró que en este momento, aunque el sistema público tiene cientos de camas ocupadas, cuenta con espacio disponible para nuevos casos.

La autoridad reconoció que no existen convenios entre el Estado y las clínicas para casos de Covid-19. “Además, la Alcaldía y el Gobierno deben millones de bolivianos a las clínicas y esa pérdida la absorben ellas”, dijo.

La alternativa

Ante el temor de falta de espacios en el sistema público o de equipos, algunos optan por la atención privada que no pueden pagar. Para eso, las aseguradoras Nacional Vida, Alianza y la misma clínica Foianini han creado productos que cubren Coronavirus hasta por $us 15.000.

Pandemia sui generis

Todas las pólizas de las aseguradoras se deslindan de responsabilidad para la atención de pandemias, pero pueden cubrir de forma excepcional hasta $us 2.000 cuando el Estado (encargado del tema) permite. Hay clínicas que no atienden estos casos a través de seguros y solo reciben pacientes por pagos particulares, dice que por los altos costos de los EPP.

Inversión

La clínica Santa María ha invertido como $us 80.000 para nuevos respiradores que no pueden usarse más que en salas Covid-19 por el alto riesgo de contagio. La Incor habló de medio millón de dólares. Aparte se incrementaron los gastos diarios para logística, desinfección y bioseguridad.



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