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El movimiento de las pititas que nació en Santa Cruz y generó el levantamiento de todo el país, provocando que los exjefes de Estado (Evo Morales y Álvaro García Linera) escapen de Bolivia, sus ministros desaparezcan y otros se declaren perseguidos en embajadas extranjeras, tuvo un capítulo que se selló con sangre de cívicos cruceños en octubre de 2019.

Mario Salvatierra Herrera y Marcelo Ricardo Terrazas Seleme murieron en un enfrentamiento contra afines al MAS en el barrio Guadalupe Cofadena, de Montero. Los cívicos perdieron la vida víctimas de impactos de bala calibre 22, en medio de una refriega de gente que fue liderada por exguerrilleros extranjeros, donde se usaron explosivos modificados con la finalidad de matar y que tiene a diez personas acusadas por el Ministerio Público para ir a juicio por los delitos de homicidio, asociación delictuosa, fabricación ilícita (armas y explosivos) e instigación pública a delinquir.

Pero la acusación formal que ya fue presentada ante la justicia por los fiscales Cirilo Chambilla y Daniel Ortuño, a la que tuvo acceso EL DEBER, teje un entramado particular sobre el entrenamiento militar en Chapare, la incursión de colombianos, peruanos y venezolanos en el trópico de Cochabamba para formar gente en tácticas castrenses. Además, muestra como cerebro de estas acciones a Óscar Martín Serna Ponce, de nacionalidad peruana y que perteneció al MRTA.

Una de las revelaciones que está en el documento formal con el que se irá a juicio en este caso, fue hecha por un exmilitar, egresado en 2003 como subteniente de Caballería del Ejército, miembro de la Casa Militar Presidencial, que fue involucrado en un atentado terrorista en 2009 a las oficinas de Unitel en Yacuiba y que fue sindicado de haber ayudado de salir del país al peruano Martín Belaunde, en 2015.

Se trata de George Peter Nava Zurita, que en este caso fue detenido con fines investigativos, pero que de sus declaraciones se conocieron elementos, antes desconocidos, de Serna Ponce, el exmiembro del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) que es prófugo de esta causa en la que es sindicado de haber ingresado al argentino Facundo Molares, exmiembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a la zona del Norte Integrado y de gestionar su traslado a la clínica Foianini cuando su estado de salud se había complicado, producto de las lesiones que sufrió en los enfrentamientos en Cofadena.

Nava Zurita, según el documento acusatorio, dijo que conoció a Serna Ponce por el alias de ‘Carlos’ y que un coordinador del Senado se lo presentó en 2011, en el kilómetro cero del país, en la Plaza Murillo. Luego lo habría vuelto a ver en el Avión Pirata de la capital cruceña, donde el extranjero le dijo que estaba buscando gente con conocimiento militar para adiestrar personas en Chapare.

Según la declaración del exmilitar, que fue absuelto por el atentado a las oficinas de Unitel en Yacuiba después de estar preso por ocho meses, Serna Ponce tenía reuniones frecuentes con los hermanos Álvaro y Raúl García Linera, dijo que era un nexo entre los movimientos sociales y la embajada de Venezuela, además de haber afirmado que entre 2010 y 2011, el peruano se encargaba de recoger dinero de un diplomático venezolano en La Paz.

De acuerdo con lo descrito en la acusación, Nava Zurita se negó a aceptar la propuesta de Serna Ponce y especificó que lo querían para dar instrucción de tiro a la gente en Chapare. Finalmente explico que alias ‘Carlos’ siempre andaba con un bolso pequeño, en el que llevaba dinero y un arma de fuego.

Pero las afirmaciones de Nava Zurita fueron ratificadas por el testimonio de una mujer que estuvo dentro de la campaña del excandidato a la diputación uninominal por el MAS en la C-46, Alpacino Mojica Gutiérrez, que tuvo como jefe de su postulación a Martín Serna Ponce.

La mujer que se presentó a la Policía para dar su testimonio, contó que el exemerretista siempre andaba armado, que decía tener inmunidad del partido que en ese momento gobernaba, por les había salvado la vida a los hermanos García Linera. Además, las revelaciones de la mujer dieron cuenta que Serna Ponce pedía apoyar a la gente en Cofadena, además de haber gestionado la llegada de dos venezolanos y un peruano, de nombres Jesica, Juan y José Carlos, con los que se movilizaban en las campañas electorales del año pasado.

Finalmente, este testimonio aseguró que el extranjero viajaba a Venezuela para traer dinero para las actividades que se realizaban y que, incluso, sospecha que compraron implementos para la fabricación de sustancias controladas en un terreno de la zona norte del departamento.

Otros actores

Si bien Serna Ponce es descrito por los testimonios como una pieza clave dentro de la estructura del MAS en Santa Cruz, durante los enfrentamientos en Cofadena se sumaron otros actores que en la acusación se los muestra como instigadores y autores materiales de las muertes de Mario Salvatierra y Marcelo Terrazas.

Una de estas personas es la excandidata a diputada por el MAS, Deisy Choque, que por los testimonios de varias personas y la colección de elementos periciales realizados durante las pesquisas, era una de las instigadoras del movimiento que terminó con el saldo trágico de dos fallecidos.

A Choque, que ahora goza de libertad condicional, la vieron junto a uno de los dos prófugos en esta causa, Sergio Veizaga Arteaga, hombre al que las declaraciones lo muestran como uno de los instigadores a la violencia de aquel 30 de octubre del año pasado.

También la acusación detalla que en las manos de Wilson Rodríguez Peralta, Iván Cala Ventura, David Peñaloza López, Joan Elías Nina Peñaloza, Alberto Fuentes Urquiza y Facundo Molares se detectaron residuos de pólvora y otros químicos que se expelen al momento de hacer uso de un arma de fuego. Todos estuvieron durante los enfrentamientos en el barrio Cofadena.