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Hace 41 años, el 17 de julio de 1980 se producía el más cruento golpe militar contra una incipiente democracia que estábamos reconquistando. Yo era Secretario Ejecutivo de la Federación Universitaria Local, y, por lo tanto, miembro del Comité de Defensa de la Democracia; decidimos ir a la sede de la Federación de Fabriles, que era el sitio de reunión, en el camino un grupo de paramilitares me tomaron preso y después me llevaron al control político que funcionaba cerca del Chiriguano. Allí permanecí durante seis días, con torturas psicológicas permanentes, en menor grado tortura física, escuchaba compañeros que llegaban presos a otras celdas, algunos heridos sin atención medica, en fin seis largos días sin pegar ojo porque no sabías hasta cuándo podías vivir, en esas circunstancias, tu vida depende de gente que se alimenta de la muerte”. Así comienza una publicación del exprefecto de Santa Cruz, Guido 'Chelelo' Áñez Moscoso, que recuerda el golpe de Estado de Luis García Meza.

Quien también fuera ministro de Agricultura detalló cómo fue su salida del país. “Una noche me comunicaron que iba a salir junto a otros compañeros exiliados al Paraguay, y que la avioneta partiría a las 5:00 del aeropuerto El Trompillo, esa gestión la realizaron mis padres, don Mario Cronenbold y la decisión firme del prefecto Óscar Román Vaca, que se enfrentó al ministro de la muerte Arce Gómez, evitando que nos lleven a La Paz, con la consigna de que ningún cruceño irá a La Paz como preso político. A las 5:00 vinieron a recogernos a mí y a Ronelo Barbery, que se encontraba herido y sin auxilio médico, nos llevaron escoltados hasta el aeropuerto, que los paramilitares habían bloqueado para evitar que el avión enviado por Arce Gómez aterrice", recuerda. 

Y continúa: "Estaban ahí para asegurar que salgamos sanos y salvos al exilio, el prefecto Román Vaca, el arzobispo, monseñor Luis Rodríguez Pardo, mi padre Guido  Áñez, don Roberto Barbery y salimos rápidamente en una avioneta, que por falta de combustible tuvo que aterrizar en Mariscal Estigarribia, y ahí empezó mi primer exilio, me quedé en Asunción, salí profesional de la UCA, hice muy buenos amigos, compañeros de universidad muy solidarios y amantes de la libertad, y retorné a Bolivia una vez reconquistada la democracia en 1982”.  

Tuve la bendición de que el embajador , el general Fernando Sattorifue un gran patriota. A través de mi tía Chichina nos unía una relación familiar, eso más la visita continua de todos mis amigos que estudiaban en el sur de Brasil y que utilizaron la ruta de Asunción para visitarme, me alivianaron la carga. Ni qué decir de mi familia, mis padres, mi hermana mayor, que todo el tiempo me dieron soporte emocional".

"Escribo esto para que las nuevas generaciones sepan que no ha sido fácil construir la democracia, que la emergencia de dictaduras electorales en América Latina son una distorsión de un sistema que mi generación conquistó y que la historia más temprano que tarde reivindicara. Honor y gloria a las víctimas de la dictadura, hoy nos toca nuevamente enfrentar los mismos desafíos”, concluye la publicación de 'Chelelo' Áñez.                                                                    

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