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La frontera con Perú se convirtió en una zona extensa con muchos problemas, sobre todo por el narcotráfico. Al sur se extiende el microtráfico de droga con los llamados “mulas”, pero al norte la situación se complica con la internación de cocaína vía aérea, lacustre y terrestre.

San Fermín es una población boliviana en la que se usa moneda peruana. Está dentro del área protegida Madidi, al norte de La Paz, y en plena frontera con Perú. Solo un río separa esta población del vecino país.

Si bien la droga cruza desde el Perú, la población vive del cultivo de productos que son ofertados en el vecino país.

Al frente de San Fermín está el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), una zona roja del narcotráfico del Perú y una de las más grandes de América del Sur. En esta área se cultiva la hoja de coca y se produce la cocaína.

La droga traspasa a Bolivia por diversos puntos, uno de ellos San Fermín. La mayoría entra como pasta base de cocaína y en fábricas nacionales se las cristaliza, lo que produce que su valor ascienda.

Los vuelos ilegales por el Madidi son todos los días. El dirigente indígena Alex Villca relató que existen comunidades en la frontera que vivían del cultivo de coca y que su producción era ofertada en Perú, ya que no tienen conexión con el lado boliviano.

Delitos transnacionales

La problemática en la frontera con Perú, no solo por el narcotráfico, sino también por otros delitos transnacionales como el contrabando y la trata y tráfico de personas, se la vive en varios puntos del límite internacional.

En el norte la puerta de ingreso es por el Madidi. En esta reserva, según la versión de informes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), existen narcopistas, laboratorios móviles de cocaína y plantaciones ilegales de hoja de coca.

Más abajo del Madidi, existen otros puntos críticos como el lago Titicaca, donde existe microtráfico de cocaína en lanchas. El informe de la Felcn describe que las embarcaciones sumergen la droga y es sujetada con cables.

Mientras el bote avanza, la droga está sumergida en el agua sin que sea vista por los controles de la Armada Boliviana.

Juliaca, en el lado peruano, es una ciudad que reúne a varios “líderes” de mafias de contrabando, trata y tráfico de personas y narcotráfico. Del lado boliviano se explota el contrabando y la trata de personas, pero del lado peruano ingresa mercadería ilegal y sustancias controladas.

Es en esta ciudad, junto a Puno, donde se reúne la droga para que las “mulas” puedan ingresar la droga por vía terrestre. La mayoría introduce las sustancias controladas en “mochilas” y las deja en comunidades del altiplano boliviano. Luego, en El Alto se reúne la mercadería y es trasladada, por lo general, hacia Chile.

La droga que ingresa por el norte de La Paz se va hacia el Beni o Santa Cruz, para luego trasladarla al Brasil o Paraguay para que las mafias envíen la mercadería hacia Europa, Estados Unidos y África.

La droga que viene del Perú está solo de tránsito en Bolivia.

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