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El senador del MAS, William Tórrez, descartó cualquier posibilidad de suspender definitivamente la Ley contra la legitimación de ganancias ilícitas pese a la protesta del lunes 11 de octubre. Anunció que ese mismo día comenzará un diálogo con los sectores y aclaró que el presidente Luis Arce no puede estar en todo, para justificar por qué dialoga con un grupo de la Cidob y no con los marchistas indígenas de tierras bajas.

En una entrevista con el programa ¡Qué Semana!, de EL DEBER Radio, Tórrez dijo que “las medidas asumidas por el Comité Cívico y el gobernador Luis Fernando Camacho no son cívicas ni reivindicativas, sino políticas. Se asume una posición frente a la ley, cuando el Órgano Legislativo  elaboró una agenda que comienza el lunes para debatir con diferentes sectores sociales, a cargo de la senadora Virginia Velasco, presidenta de la Comisión de Constitución”.

Cuando la Asamblea se abre al diálogo, el senador denunció que Camacho cambia el discurso, "y pide que se anule (la norma), eso demuestra que es una postura política. No se puede aceptar esto, tomando en cuenta que salimos de la crisis de salud y necesitamos la reactivación de la economía, no necesitamos ese paro”, subrayó acentuando críticas contra el gobernador cruceño y el gobierno 'de facto' de Jeanine Áñez.

Además, remarcó que ni el Ejecutivo ni el Legislativo se cierran a un diálogo, a escuchar a todos los sectores. Se le recordó que los gremialistas y los transportistas pesados fueron los que convocaron al paro, y no el Comité Cívico. “No es cuestión de desechar el proyecto y elaborar uno nuevo. No es malo el documento, necesitamos sentarnos. Ejecutivo, Legislativo y todos los sectores y discutir la concordancia y las observaciones al proyecto”, manifestó.

Consultado sobre por qué ese diálogo no se implementó antes de la aprobación de la norma en la Cámara de Diputados, respondió: “Todas las leyes y toda obra humana es perfectible, nada está escrito en piedra. Hay que sentarnos, escuchar las diferencias. Yo fui administrador de justicia en Santa Cruz, siempre se ha buscado diálogo en nuestra región, y soy devoto de ese camino. No me parece que esto se politice, que se convierta en bandera política y eso es lo que hace Camacho”.

Empero, admitió que pudo haber fallas en la socialización del proyecto, pero que eso no significa que se lo vaya a anular. "Camacho dijo que el centralismo le tembló a Santa Cruz, es otra forma de buscar impunidad, la denuncia por el golpe (de Estado) no es contra la región, sino en contra de él". 

El senador dijo que el gobernador cruceño debería trabajar y plantear propuestas para salir de la crisis. "Debe hacernos conocer sus proyectos, porque es su responsabilidad. No hubo informe, no sabemos nada de los 100 días de gestión”, aseveró.

Adepcoca y marcha indígena

El senador masista también se refirió al conflicto entre cocaleros. Esta semana, el Gobierno se retiró de Adepcoca, ante la presión de miles de yungueños que recuperaron su mercado de la coca.

Según Tórrez, ese no es un problema generado por el Gobierno, sino que se arrastra desde hace muchos años. "Es un tema de orden privado, el Ejecutivo sólo puede evitar confrontaciones. Los dirigentes deben generar las soluciones, y la labor gubernamental es generar un puente entre ambos bandos”, expresó.

Con relación a la marcha indígena, aseguró que "el Gobierno no subestima su esfuerzo. Se les pidió que hagan conocer sus puntos y necesidades, y en ese marco se constituyó el viceministro de Seguridad Ciudadana y otras autoridades, pero ellos los rechazaron".

Ante la pregunta de, ¿por qué el presidente se reúne con los indígenas que le aplauden y no con los que tienen una mirada crítica?, Tórrez respondió que "la solución no pasa por quién atienda. El presidente no puede estar en todos los conflictos, para eso está el gabinete, lamentablemente los hermanos indígenas no entienden, no quieren reunirse con los viceministros. No es cuestión de reunirse y recibir aplausos". 

Dijo que la presencia del presidente en un acto reciente de la Cidob no fue sólo para recibir aplausos. "Allí no solamente había afines, sino también afines a Marcial Fabricano. Ellos están divididos. Hay una postura muy rígida de este dirigente y eso no permite avanzar en sus demandas”, aseguró.



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