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La amenaza de nacionalizar las empresas de Santa Cruz que emitió el lunes Juan Carlos Huarachi, el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), fue rechazada ayer con indignación desde varios frentes. En el MAS optaron por alejarse de esa postura ante las señales de desconfianza y eventuales perjuicios que esta advertencia trajo para la gestión del presidente Luis Arce.

“Esa amenaza no es oportuna. No se puede avasallar las empresas por un interés particular”, afirmó ayer el diputado Jerges Mercado (MAS), pero aclaró que no se siente amenazado por Huarachi, porque, en su criterio, las palabras del dirigente de la COB “estaban dirigidas a aquellos que provocaron la desestabilización”, en el contexto de las recientes protestas contra la Ley 1386 que fue abrogada, precisamente, tras esas protestas que se dieron en varias capitales del territorio nacional.

En ese marco, el senador William Torrez, de la bancada del MAS en Santa Cruz, fue claro en señalar que la postura de Huarachi “no refleja la postura del MAS” porque “es respetuoso de la Constitución”, que garantiza la propiedad privada y una economía plural que admite la empresa privada, así como a emprendimientos comunitarios y cooperativas.

A este criterio se sumó el diputado Daniel Rojas (MAS), representante de los Interculturales. Señaló que la posición de Huarachi ha nacido al calor de las masas. “Es un discurso que no tendrá efecto, el empresario que trabaja honestamente en favor de la reactivación económica no tiene que tener miedo”, afirmó, pero advirtió que los obreros afiliados a la COB tienen “la capacidad de fiscalizar” a las empresas donde trabajan.

La multitudinaria marcha que promovió el expresidente Evo Morales terminó el lunes con mitin en la plaza de San Francisco de La Paz. Desde allí, Huarachi lanzó la amenaza a las empresas cruceñas.

“Cuidado que nos provoquen, porque esta marcha se puede trasladar a Santa Cruz, carajo. Y vamos a ir a tomar las fábricas, las industrias. Que no nos provoquen. Somos los nacionalizadores y vamos a nacionalizar todas las empresas, todas las industrias de Santa Cruz. Que no nos provoquen, carajo”, amenazó exultante Huarachi en el evento político.

La amenaza se dio en medio de críticas a líderes regionales de Santa Cruz y sectores que se movilizaron para exigir la abrogación de la ley que había puesto en vigencia la Estrategia de Lucha Contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas. Esa normativa fue cuestionada porque no fue debatida ni socializada. El presidente Luis Arce decidió abrogarla ante el creciente descontento y desde el escenario político, esa acción fue entendida como “una derrota” del Gobierno y que luego fue respondida por el MAS con la marcha que terminó el lunes.

Durante la concentración, la mayoría de los discursos de dirigentes sociales estuvo destinado a atacar al movimiento cívico de Santa Cruz, a quienes le atribuyeron una conspiración para desestabilizar al gobierno de Arce.

Gustavo Pedraza, especialista en descentralización y excandidato a la vicepresidencia por la opositora Comunidad Ciudadana (CC), consideró que el discurso de Huarachi es un reflejo “de la impotencia” ante la imposibilidad del MAS de lograr el control político de Santa Cruz, el departamento del país que produce el 75% de los alimentos del país, que lideró protestas ciudadanas desde 2019.

“Más allá de los discursos y el espectáculo del lunes está la realidad que tiene al masismo, mordiéndose los dientes de impotencia porque en estos momentos la gobernabilidad del país pasa por Santa Cruz. Sin Santa Cruz no hay Bolivia. En palabras simples, Santa Cruz es el corazón de Bolivia y no se puede vivir sin corazón”.

Para Jerjes Justiniano, abogado y exministro de la Presidencia, el discurso del líder de la COB tiene que ver con una “ideología y una planificación del MAS con rasgos de discriminación”, pues el partido “no considera la opinión de las regiones cuando gobierna”.

Santa Cruz se está transformando en una región de contrapeso y de una oposición regional y política contra el MAS”, afirmó.

Para los empresarios, la señal que emitió el oficialismo fue contraproducente, “incluso para la propia gestión del presidente Luis Arce”, que apuesta por la reactivación de la economía, indicó el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez. “No puede haber una expresión más desafortunada. Aquí se puede aplicar un dicho: ‘no me ayude compadre’”, afirmó.

Rodríguez señaló que la imagen del país no favorece a la inversión. Señaló que entre 2019 y 2020 “hubo desinversión” y que a julio de este año se captaron $us 300 millones cuando países vecinos captan miles de millones. Además, reflexionó desde la perspectiva de los empresarios nacionales y señaló que hay el riesgo que, incluso, esos capitales se vayan a otros países, como está pasando con firmas argentinas que están migrando a Paraguay y Uruguay.

El exdirigente de la Central Obrera de El Alto (COR) Roberto de la Cruz señaló que Huarachi, “al estar al servicio del Gobierno y de los intereses de los jerarcas del MAS” se está alejando de los intereses de los trabajadores, “en un momento en el que se requieren empleos y estabilidad”.

“Nosotros vemos a Santa Cruz como el crisol de la bolivianidad, donde se genera riqueza para el país. A nosotros nos gustaría tener, aquí en El Alto, esas fábricas y las industrias que hay en Santa Cruz, pero que por falta de seguridad jurídica ni otros incentivos están aquí”, opinó.

Por su lado, el gobernador de Chuquisaca, Damián Condori, señaló que la declaración del secretario ejecutivo de la COB “es contraria a la reconciliación que se debería tener en la celebración del Bicentenario”. Remarcó que esas posturas “provocan una mayor división en el país”.

En esa línea, el Comité Cívico pro Santa Cruz expresó, a través de un comunicado emitido el lunes, que las advertencias emitidas por Juan Carlos Huarachi alientan el “odio, la división y la convulsión” en el país.

Carlos Mesa, expresidente y jefe CC, repudió que se promueva la confrontación. “Ni las peores dictaduras ni los gobiernos más infames habían llegado al despropósito de promover el odio contra los habitantes de un departamento y amenazarlos con una agresión generalizada. Rechazo la intimidación masista a Santa Cruz y las advertencias de asaltar sus empresas”, escribió en Twitter.

En medio de estas críticas, el MAS prevé “evaluar” este viernes los resultados de la marcha.

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