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Tal como ocurrió en otras contiendas políticas, Evo Morales buscó refugio en el trópico de Cochabamba. El 12 de abril, con la tendencia electoral negativa para el MAS, viajó a Lauca Eñe, donde opera la sede de la Federación Única de Centrales Unidas, una de las organizaciones cocaleras más antiguas de la región. Desde allí el líder masista admitió la derrota.

Esa organización es parte de las Seis Federaciones, que es como un estado mayor de una compleja estructura que reúne a 931 sindicatos y 50.000 afiliados. Se trata del sector más leal a Morales y ahora es capaz de promover reflexiones dirigidas a la administración del presidente Luis Arce y a la gestión legislativa del vicepresidente David Choquehuanca.

Los cocaleros del trópico de Cochabamba en los 14 años de gestión de Morales tuvieron el control de fiscalización del narcotráfico a través del Viceministerio de Defensa Social, donde estuvo Felipe Cáceres, un dirigente cocalero próximo al jefe del partido. En ese periodo ellos no tuvieron cargos directivos en el Legislativo y ahora controlan el Senado y la comisión de fiscalización de estupefacientes de dicha cámara que está a cargo de Leonardo Loza.

"La presencia de los hermanos cocaleros ha bajado un poco en esta gestión en el Ejecutivo, donde toma las decisiones el presidente Lucho. En la Asamblea, tenemos —como nunca antes— a dos representantes importantes, Andrónico Rodríguez y Leonardo Loza, quienes han llegado allí gracias al voto, a la voluntad popular y eso es algo que no se puede pasar por alto", señaló a EL DEBER Sabino Mendoza, un exdirigente de Yungas que fue coordinador del extinto Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico de Drogas (Conaltid) durante la era Evo.

Evaluaciones

Cuando estuvo en Argentina, donde residió casi todo el 2020, Morales no perdió control del MAS. Jugó un papel protagónico como jefe de campaña en las elecciones subnacionales. No obstante, fue señalado en varios dirigentes departamentales de ejercer "el dedazo" en la selección de candidatos para las elecciones subnacionales de este año.

El pasado viernes, el jefe del MAS anunció, desde sus cuentas en redes sociales, una reunión de evaluación con las dos primeras autoridades del Estado. El encuentro se desarrolló el viernes por la noche en Cochabamba y contó con la participación de candidatos electos y derrotados en el reciente proceso electoral.

Poco antes, según precisó el exmandatario, se desarrolló una reunión con la dirección nacional del MAS, teniendo como telón de fondo el escándalo de corrupción que estalló en el Ministerio de Desarrollo Rural que provocó el encarcelamiento de quien fuera titular de esa cartera de Estado, Edwin Characayo, y de uno de sus más cercanos colaboradores, por un caso vinculado con el saneamiento de tierras.

“Este tema de la evaluación es muy importante en términos de cuánto pesa el partido y cuánto pesa el Gobierno como tal. Me parece por cómo se están dando estos acontecimientos que va a pesar más el partido que el Gobierno. Va a pesar más lo que haga Evo Morales, que lo que diga y haga Luis Arce", puntualizó el politólogo Marcelo Arequipa.

En ese sentido, el especialista señaló que la renovada influencia de los cocaleros, —ya en la era de Luis Arce— partió con adhesiones a la narrativa del "golpe de Estado que es un factor unificador al interior del MAS". "Todo se está estructurando entorno a la idea del golpe y eso cohesiona las posiciones de todos los actores en favor de Evo Morales, quien está saliendo mejor posicionado, incluso más que el partido", dijo.

Para Paúl Antonio Coca, abogado y consultor en asuntos políticos, el MAS está midiendo su "rango de acción política", un aspecto que tiene que ver con el análisis de la influencia que tiene cada una de las organizaciones que son parte del partido sobre su centro político. "¿Dónde está el peso de cada quién? ¿En un lugar sectorizado? ¿En un lugar geográfico? ¿O lo tiene en varios departamentos? ¿En qué lugares? Son preguntas que seguramente se están haciendo", afirmó Coca sin perder de vista que las organizaciones del trópico de Cochabamba son "un sector privilegiado". "Eso no se puede negar", remarcó.

El proceso de evaluación, que el MAS comenzó a desarrollar tras los resultados de los comicios subnacionales, continuará en los próximos días, pero en medio de tensiones internas en varias organizaciones sociales que son parte del Pacto de Unidad.

En la Confederación de las Comunidades Interculturales saltó la exigencia "de una mayor información" dirigida al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, precisamente, por el caso Characayo. El sector ha pedido, además, mantener sus espacios al interior del Órgano Ejecutivo, como parte de un rédito electoral.

Asimismo, en la dirección del MAS de La Paz también se han presentado pugnas y reclamos por los resultados electorales. La presencia del MAS se redujo en varias poblaciones de Yungas. El partido perdió en El Alto frente al liderazgo emergente de Eva Copa, quizá la disidente más notoria del partido gobernante. En la segunda vuelta, Franklin Flores (MAS) perdió ante Santos Quispe (Jallalla), pese al apoyo oficialista.

El 12 de abril, Morales aún tenía la esperanza que el MAS recupere en La Paz. Ese día conversó con dirigentes del trópico de Cochabamba y dirigió allí una primera “reunión de emergencia” para analizar los resultados. El partido gobernante también perdió en Chuquisaca, Pando y Tarija.

A partir de los lineamientos que arrojó esa primera evaluación, el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien además es vicepresidente de la Seis Federaciones Cocaleras del trópico de Cochabamba, aseguró que la elección "fue una batalla entre masistas", en alusión a las disidencias de Copa, en El Alto; Damián Condori, quien será el nuevo gobernador de Chuquisaca y Regis Richter, en Pando.

"En el MAS el tratamiento de asuntos de corrupción siempre ha sido algo importante y sensible. Pero también, el respeto a la institucionalidad. No puede reducirse todo a una pelea de cargos, el presidente Lucho Arce tiene esa prerrogativa y organizaciones como la de los cocaleros están allí para ayudar. Por cierto, siempre hemos admirado la disciplina y la unidad de este sector", remarcó Mendoza.

Franco Gamboa, sociólogo y especialista en políticas públicas, señaló que "la influencia política del movimiento cocalero es determinante en sistema político y en la evolución del sistema democrático boliviano", debido a que en la actualidad juega como un actor político clave, tras periodo de "resistencia" que estuvo relacionado únicamente con la producción de coca y con su capacidad de movilización permanente.

Un ejemplo de esta capacidad de movilización se exhibió ayer en Cochabamba, donde militantes del MAS protagonizaron una concentración en Cochabamba para "celebrar" los resultados electorales y llamar a la unidad. Esta actividad fue promovida, especialmente, por dirigentes del trópico de Cochabamba.

Uno de los actores más importantes que representa a los productores de coca de Chapare es el politólogo Andrónico Rodríguez, el actual presidente del Senado, que tiene la posibilidad de ascender al Palacio Quemado o a la Casa Grande del Pueblo en el marco de una —remota como posible— sucesión constitucional, o el ejercicio rutinario de la primera magistratura cuando coincida con una ausencia temporal de Arce y Choquehuanca al mismo tiempo.

En la reciente campaña proselitista, Rodríguez apoyó a varios candidatos de su partido. Estuvo en El Alto repartiendo alimentos, mientras que la presencia del vicepresidente fue mucho menos visible. En una reciente entrevista, la autoridad destacó que ahora existen integrantes del movimiento campesino al interior de las Fuerzas Armadas (FFAA) y la Policía Boliviana, "algo que no sucedía en gestiones pasadas".

Influyentes

Desde el Senado, Rodríguez viabilizó la ratificación de los embajadores de Bolivia ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Diego Pary, quien fue canciller del Estado durante los últimos meses del gobierno de Morales, y de Sacha Llorenti —uno de personeros más cercanos al jefe del partido— en la alianza política del Alba que está en Venezuela.

En una reciente conversación con EL DEBER, el presidente de la comisión antidroga del Senado, Leonardo Loza, señaló que apoyará a su sector en el desarrollo agrario con miras a otros rubros que no necesariamente pasen por la producción de cocales. "Yo soy producto de piña y banano, pero últimamente estamos sacando tambaquí, un pescado que ya tiene mercado en Cochabamba y Santa Cruz", señaló y anunció que en breve operará una planta para el procesamiento industrial de la carne de esos peces que son criados en el trópico cochabambino.

Loza cuestionó recientemente al ministro de Obras Púbicas, Édgar Montaño, por la irregular reapertura del aeropuerto de Chimoré que en dos días registró un total de 34 operaciones áreas que fueron calificadas de ilegales.

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