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Cuando Evo Morales salió del país, la noche del 11 de noviembre de 2019, el Movimiento Al Socialismo (MAS) tocaba fondo. La división interna y la mala imagen que dejó el supuesto fraude electoral estaba a punto de enterrar al partido azul. En enero de esta gestión, el expresidente decidió -en medio de fuertes fricciones y lejos del país- que Luis Arce y David Choquehuanca serían la dupla del MAS. Nueve meses de campaña y ese binomio venció a sus adversarios con el 55,1%, porcentaje que causó sorpresas y permitió el regreso de Morales a Bolivia.

La oposición nuevamente no supo unificar fuerzas y ese fue el principal factor para que el MAS regrese al poder. Además, la gestión de Jeanine Áñez, con actos de corrupción y desaprobación, favoreció la llegada de Luis Arce a la Presidencia. El mandatario juró el 8 de noviembre con un discurso cargado de culpas hacia la administración transitoria y con anuncios de reactivación económica, como la principal tarea gubernamental. En cambio, Choquehuanca tuvo un discurso más conciliador.

El MAS regresó al poder, pero sin la fuerza de las dos últimas legislaturas. Esta vez, el partido azul no tiene los dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional y tendrá que negociar y debatir con la oposición leyes y decisiones importantes, como un posible referéndum para reformar la justicia. Sin embargo, antes de que Arce asuma el poder, la bancada saliente del MAS realizó su última jugada. Modificó los reglamentos del Senado y de Diputados y retiró la aprobación con dos tercios en 21 artículos en ambas cámaras. Por ejemplo, ahora se necesita mayoría simple para designar embajadores y aprobar ascensos en la Policía y las Fuerzas Armadas (FFAA).

DENUNCIAS Y EL RETORNO DE EVO

La victoria del MAS estuvo contaminada -junto a la eliminación de los dos tercios- por denuncias de fraude que quedaron sin prosperar. La oposición tardó en reconocer la victoria de Arce e incluso la bancada de Creemos no llegó a la posesión del nuevo mandatario. Fueron varias plataformas y el Comité Cívico pro Santa Cruz que denunciaron supuestas irregularidades en los comicios, pero el Tribunal Supremo Electoral (TSE) descartó realizar una auditoría al proceso porque los veedores internacionales avalaron las elecciones, entre ellos la Organización de Estados Americanos (OEA).

El regreso del MAS permitió el retorno de Evo Morales, quien estaba en Argentina con asilo político. Antes, el mandatario había radicado en México con refugio. El 11 de noviembre de 2019 había salido rumbo al país del norte. Ese mismo día, después de un año, estaba en el trópico cochabambino, su bastión político. Dos días antes había ingresado por Villazón luego de que el presidente argentino, Alberto Fernández, lo despidiera desde La Quiaca.

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