El grupo criminal venezolano conocido como el Tren de Aragua ha traspasado fronteras y se ha convertido en un foco de atención en la política estadounidense. La banda, con presencia en varios países de América Latina, incluyendo Bolivia, ha sido mencionada en la agenda del senador Marco Rubio en su primera gira por la región bajo el mandato del expresidente Donald Trump.
La gira, que comenzó ayer 1 de febrero en Panamá, tiene como uno de sus ejes centrales la seguridad y la lucha contra el crimen organizado transnacional. En este contexto, Rubio ha destacado la amenaza que representa el Tren de Aragua y su expansión en distintos países del continente.
Así lo destacó Mauricio Claver-Carone, el enviado especial de EEUU para América Latina, al presentar la agenda de la gira de rubio en una teleconferencia con periodistas de la región en la que participó EL DEBER. El encuentro virtual fue gestionado desde el Centro de Medios del Departamento de Estado en Miami.
La gira, que se prolongará hasta el 6 de febrero, continuará en El Salvador, donde Rubio se reunirá con el presidente Nayib Bukele, a quien Washington considera un aliado clave en temas de seguridad y migración. Se prevé que se discuta la posible reactivación del acuerdo de cooperación de asilo, así como el impacto de las pandillas en la seguridad regional.
Además, el nuevo Gobierno de Trump quiere incluir en el pacto el envío de supuestos miembros de la banda venezolana del Tren de Aragua que se encuentran en Estados Unidos a las cárceles de máxima seguridad para pandillas en El Salvador. La más temida se llama Centro del Confinamiento del Terrorismo (Cecot), que tiene una capacidad de 40.000 presos.
“Queremos reactivar este acuerdo y, dado el éxito de Bukele contra la MS-13 (Mara Salvatrucha), incluir a miembros de la banda Tren de Aragua, quienes preferirán regresar a Venezuela antes que enfrentarse a las cárceles de la Mara en San Salvador”, declaró el enviado sobre esta banda que también operó en Chile, Perú y Bolivia, de acuerdo con reportes de la Policía e inteligencia estatal.
El Cecot y la política de Bukele para anular las pandillas han merecido, no obstante, varias críticas por parte de organismos vinculados con la defensa de los derechos humanos a escala global.
En abril de 2024, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, informó de la captura de criminales vinculados a esta banda que se dedica al tráfico de drogas, al secuestro, así como a la trata de personas. “Al momento de su detención, estos individuos se atrevieron a amenazar a la Policía Boliviana, advirtiendo que eran miembros del Tren de Aragua y que la policía no sabía con quiénes se estaba metiendo”, dijo entonces la autoridad nacional.
“Ahora inventan un llamado Tren de Aragua, una organización que existió en Venezuela, localizada, y que luego se ha tratado de poner como marca. Hemos visto, por ejemplo, como ridículamente aparecen videos incluso de gente que dice ‘somos del Tren de Aragua’, con acento peruano, con acento chileno”, declaró el canciller venezolano Iván Gil días después de la declaración del minitro Del Castillo. Ante este escenario, la autoridad boliviana dijo que lo del Tren de Aragua era una hipótesis que no se combrobó.
Esta mafia se apoderó desde 2018 del norte de Chile y se dedica a la trata y tráfico de mujeres con fines de explotación sexual, como su principal fuente de ingresos, incluso más que el tráfico de drogas y de armas. Además, se dedica a la extorsión, al sicariato, al lavado de dinero y ahora amplió sus tentáculos a la minería ilegal.
En Bolivia existe un grupo que opera sobre todo en la frontera con Chile. La localidad de Pisiga fue el primer poblado boliviano que pisó el Tren de Aragua. Pero la postura de Venezuela ante este grupo generó una fuerte tensión diplomática entre Caracas y Santiago en 2024.