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Son 116 años de historia que se cierran con el último suspiro del viejo edificio del Congreso Nacional. Nueve presidentes juraron en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, un minero decidió inmolarse en el ingreso al inmueble, paró sus actividades en dictadura y sus salones son testigos de reuniones que escribieron la historia del país. La antigua infraestructura ahora será un museo y los inquilinos pasarán al nuevo edificio de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Durante el gobierno de José Manuel Pando se dispuso la construcción del edificio del Congreso y en 1905 fue inaugurado como sede del Legislativo. Está ubicado frente al Palacio Quemado, que en 2018 también quedó inhabitado tras la inauguración de la Casa Grande del Pueblo.

El viejo edificio del Congreso fue construido con estilo neoclásico, respondiendo a los cánones arquitectónicos de la época. Fue testigo de la jura de presidentes de Estado y de innumerables sesiones sobre leyes que marcaron la historia de Bolivia en más de un siglo. 

Nueve presidentes juraron en el hemiciclo de Diputados: Hernán Siles Zuazo, Víctor Paz Estenssoro, Jaime Paz Zamora, Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer Suárez, Carlos Mesa, Eduardo Rodríguez Veltzé, Evo Morales y Luis Arce. Jorge Quiroga decidió juramentar a la Presidencia en la ciudad de Sucre, mientras que Jeanine Áñez se proclamó si un acto de posesión o juramento. 

En el caso de Mesa, asumió las riendas del país sin recibir la medalla presidencial, que fue escondida por la crisis que provocó la huida a Estados Unidos de Sánchez de Lozada.

Eustaquio Picachuri fue minero de La Salvadora, en Siglo XX (Potosí) y relocalizado en 1985 por el gobierno de Víctor Paz Estenssoro. Su situación empeoró con el cambio del sistema de pensiones, pues ya no pudo alcanzar la jubilación. 

A mediodía del 30 de marzo de 2004, Picachuri entró al Congreso Nacional por la puerta colateral. Llevaba ocho cargas de dinamita atadas al cuerpo y cinco kilos más en la mochila. Tres horas después apretó el botón que explotó su cuerpo y se llevó también la vida de dos policías. 

Momento trágico 

Es quizá fue el momento más trágico que vivió el edificio del Congreso. El minero pedía una jubilación justa y uno de sus compañeros amenazó con seguir la determinación de Picachuri. Al final, el Gobierno aceptó el diálogo con los mineros y se resolvió el tema de la jubilación. 

Ese histórico recinto ahora deja de ser sede del Legislativo y da paso a un moderno edificio construido en la parte posterior de la vieja infraestructura. La idea es convertirlo en un museo, pero ahora no existen proyectos, solo intenciones de legisladores. 

“Esta infraestructura que representa a un Estado colonial, republicano y racista, por supuesto que va a quedar como algo en la historia. Vamos a conformar una comisión Mixta, que estamos proponiendo para ver cómo puede quedar en un museo”, dijo el titular de Diputados, Freddy Mamani. 

Con esta decisión, el Legislativo será el segundo museo que estaría en plaza Murillo. El presidente Luis Arce decidió desde la Casa Grande del Pueblo, un edificio de 24 pisos que se inauguró en 2018, y dejó el Palacio Quemado para labores de funcionarios.

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