La Embajada de Rusia en Bolivia negó ayer cualquier participación en el supuesto reclutamiento de bolivianos para combatir en la guerra contra Ucrania y aseguró que colaborará con las investigaciones si los pedidos son canalizados por la Cancillería.
“Descarta de manera rotunda cualquier vínculo de esta Misión Diplomática con el supuesto reclutamiento de ciudadanos de Bolivia”, señala el pronunciamiento. También rechaza “categóricamente” las acusaciones y afirma que no mantiene relación con personas u organizaciones dedicadas a captar combatientes. La legación informó que recibió numerosas consultas, pero aseguró que no puede brindar asistencia u orientación sobre incorporaciones militares.
El comunicado sostiene que extranjeros participan en ambos bandos. Con datos del Ministerio de Defensa ruso de marzo de 2024, afirma que numerosos bolivianos se incorporaron a las Fuerzas Armadas de Ucrania y que muchos murieron. La embajada cuestionó que esos casos no tuvieran igual atención.
El pronunciamiento surge mientras la Fiscalía y la Policía investigan si compatriotas fueron llevados a Rusia con ofertas laborales engañosas. Buscan establecer quiénes los contactaron, cómo se financiaron los viajes y qué contratos firmaron.
A inicios de julio, un informe de la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y Truth Hounds, estimó que hasta 27.000 extranjeros de 130 países fueron incorporados a las fuerzas rusas desde 2022, algunos con falsas promesas de empleo.
Jimena Reyes, directora para las Américas de la FIDH, afirmó que algunos reclutas terminan en “asaltos de carne de cañón”. Según el informe, la captación comienza en redes sociales, agencias o intermediarios. Varias víctimas denunciaron que en Rusia firmaron contratos en un idioma que no comprendían y que les retuvieron pasaportes, dinero o teléfonos.
La organización sostiene que muchos reciben entre una y tres semanas de entrenamiento, antes de ser enviados a posiciones de alto riesgo. Calcula que uno de cada cinco extranjeros reclutados muere en el frente y advierte que quienes fueron engañados o coaccionados pueden ser víctimas de trata, no necesariamente mercenarios.
Perú investiga como posible trata el reclutamiento de unos 600 ciudadanos. La FIDH calcula que podría haber cerca de 10.000 cubanos y 200 colombianos en las filas rusas, además de ciudadanos de Asia Central, África, Nepal, India y Yemen.
La captación se intensificó desde finales de 2025, tras cuatro años de invasión a gran escala y fuertes bajas rusas. Moscú necesita reemplazar soldados, pero evita una movilización masiva en Moscú y San Petersburgo, donde se concentra población con mayor poder económico y político, señala ese reporte.