“No sabemos nada de este sistema de reclutamiento”, afirmó el embajador de Rusia en Bolivia, Dmitry Vérchenko en un contacto con los periodistas de La Paz. Negó así que su legación esté involucrada en una presunta captación de ciudadanos bolivianos para combatir contra Ucrania.
La declaración se produjo en medio de las denuncias de familias de Santa Cruz que aseguran que decenas de jóvenes viajaron a Rusia bajo ofertas de trabajo y elevados salarios, pero terminaron incorporados a unidades militares. Al menos diez familias de la comunidad Rincón de Palometas, en la provincia Sara, pidieron ayuda para conocer el paradero de sus allegados, algunos de los cuales perdieron contacto después de ser trasladados a la primera línea de combate.
“En verdad, no sabemos nada de este sistema del que ustedes hablan. La Embajada no está involucrada absolutamente”, sostuvo Vérchenko tras participar de los actos protocolares por la gesta libertaria de La Paz. Admitió, sin embargo, que en el conflicto participan extranjeros de diversas nacionalidades atraídos por compensaciones económicas.
“Existen en todo el mundo mercenarios que luchan por dinero. Sabemos que en el conflicto en Ucrania hay mercenarios extranjeros, también de América Latina”, señaló. No obstante, dijo que la representación rusa no dispone de información precisa para confirmar cuántos bolivianos se encuentran en el frente ni bajo qué condiciones llegaron hasta ese país.
El caso adquirió dimensión pública después de que familiares de Iván Valdivia, de 28 años, y José María Soleto Ayala, de 29, instalaran en Santa Cruz de la Sierra un velorio simbólico, sin féretros ni restos. Ambas familias recibieron versiones de que los dos jóvenes murieron mientras combatían del lado ruso, pero todavía esperan una confirmación oficial y la eventual repatriación de sus cuerpos.
A estas denuncias se sumaron testimonios de pobladores de Rincón de Palometas, quienes sostienen que al menos 30 bolivianos fueron captados con promesas de empleos y remuneraciones de hasta $us 16.000. Las familias denunciaron que algunos viajaron convencidos de que realizarían trabajos civiles, pero posteriormente fueron uniformados, entrenados y enviados a zonas de combate.
Vérchenko pidió que cualquier requerimiento sea canalizado por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia. Explicó que la Embajada deberá solicitar los datos al Ministerio de Defensa ruso, debido a que la información militar no se encuentra bajo responsabilidad de la Cancillería ni de la misión diplomática.
“Presenten la solicitud a través de la Cancillería y nosotros vamos a pedir la información a nuestro Ministerio de Defensa”, respondió ante la consulta sobre la identidad y situación de los bolivianos que podrían encontrarse en Rusia.
La Cancillería boliviana informó que ya solicitó datos oficiales al Gobierno ruso para establecer cuántos connacionales fueron incorporados a sus fuerzas, conocer su estado y atender los pedidos de las familias. Hasta ahora no existe una cifra consolidada ni una nómina oficial de fallecidos, heridos, desaparecidos o combatientes.
La Embajada rusa también difundió un comunicado en el que rechazó “categóricamente” cualquier vínculo con las redes de captación. Además, afirmó que ciudadanos bolivianos se incorporaron anteriormente a las Fuerzas Armadas de Ucrania, aunque no presentó públicamente una lista que permita verificar sus identidades y circunstancias.