Este 25 de febrero es el Día Internacional del Implante Coclear. La fundación OIR lleva casi 20 años ayudando a las personas con sordera

25 de febrero de 2022, 15:55 PM
25 de febrero de 2022, 15:55 PM


El implante coclear es un dispositivo que ayuda a oír a las personas con sordera severa o profunda en el oído interno. Este implante transforma los sonidos en impulsos eléctricos codificados que estimulan el nervio acústico y el cerebro interpreta el sonido. 

Verónica Bueno, presidenta de  OIR Fundación Boliviana Pro Implante Coclear, informó que esta institución nació en 2003, impulsada por un grupo de padres y familiares de personas con discapacidad auditiva que deseaban mejorar la calidad de vida de sus seres queridos. 

Comenta que a los dos años su hijo presentó sordera y se hizo necesario pensar en un implante coclear, pero eso tenía un costo muy elevado.

La familia viajó a España a trabajar para reunir recursos que le permitan costear el procedimiento, que finalmente se hizo cuando el niño tenía 9 años. Pasaron otros tres años antes de que regresen a Bolivia, porque el pequeño debía recibir seguimiento.  

Ahora tiene 23 años y lleva una vida normal y estudia la carrera de Diseño Integral.

Por esta experiencia es que Verónica ayuda a que el implante sea llevado a más familias.

Verónica resalta que la detección temprana es muy importante para que el niño pueda adaptarse con más facilidad a su entorno, además del trabajo terapéutico. Indica que en otros países la detección de la sordera se hace cuando son pequeños y de ahí se puede trabajar para dar una solución. Mientras que en el país se deben realizar varios procedimientos antes de que alguna persona pueda sacar un carné de discapacitado.

La fundación OIR trabaja actualmente en Cochabamba. La médica Anneliesse Sabath es quien se capacitó para realizar la cirugía y colocar los implantes cocleares. 

Hasta el momento, la fundación ayudó a 92 personas a recuperar la audición. Ayuda a personas desde los dos años.

Verónica, desde su labor de presidenta, gestiona la llegada de los implantes al país y acompaña a los beneficiados durante todo el proceso, por lo que puede ver la emoción de los pacientes al volver a oír. Recuerda que una mujer de 87 años se soltó a llorar cuando activaron el implante, al igual que otra de 74 años.

Dos veces al año la fundación realiza estas cirugías para colocar los implantes, usualmente son cuatro personas al año que se ven beneficiadas con este procedimiento, pero quieren llegar a más personas y trabajar en más departamentos. Para eso, se necesita la detección temprana, para que los niños y las familias puedan trabajar en los aspectos terapéuticos y comunicativos, que son la parte más difícil de llevar.