Escucha esta nota aquí

La Paz se encuentra en una situación crítica por la segunda ola de coronavirus. Los hospitales están al borde del colapso y el personal médico es el más afectado por un virus que se muestra más contagioso y agresivo. La falta de personal y la poca atención que reciben por los políticos, empuja a los médicos a considerar medidas de presión extremas.

En la última semana, 7 trabajadores de salud, entre bioquímicos, médicos y enfermeras, perdieron la vida a causa del Covid-19. A ellos se suma que otros 5 se encuentran en terapia intensiva y otro número, en terapia intermedia. El número de infectados es mucho mayor y afecta también a sus propias familias.

Fernando Romero, secretario ejecutivo del Sindicato de Ramas Médicas de la Salud Pública de La Paz (Sirmes), critica la poca atención que reciben de las autoridades que se encuentran más interesadas en las campañas electorales que en la atención en salud. “Este descuido puede ser catastrófico”, apunta Romero.

Como médico, trata cada día de mantener las medidas de bioseguridad al máximo. En las últimas semanas se ha incrementado el número de pacientes que llega a los hospitales y eso aumenta la exposición del personal de salud a las cargas virales

Confiesa que muchos contagios se producen por “no tener condiciones de bioseguridad ni la infraestructura ni el equipamiento adecuado", pero es una deficiencia sobre la que las autoridades municipales de La Paz apenas han actuado.

Como sector salud, dice que ya conocen las mismas respuestas de siempre: “ya van a llegar”, “ya hemos comprado” o “están en camino”. La verdad, es que cada uno trata de resguardarse de la mejor manera posible. Y, ante esta sensación de abandono, advierten con medidas de presión si no logran mayor apoyo.

Junto a las exigencias que resguarden la vida de los trabajadores, el Sindicato Médico y Ramas Afines (Sirmes) también pide a las autoridades “restricciones inmediatas como una cuarentena para evitar que el virus se expanda”. Romero contempla un periodo de 2 semanas mínimo para evaluar los avances de manera constante.

Si bien la cuarentena rígida sería la medida idónea, también son conscientes que es difícil tomarla. 

El doctor Virgilio Prieto, epidemiólogo, plantea medidas que no sean tan rigurosas para no perjudicar a la población. La misma postura expresa Romero quien contempla la suspensión de las “actividades que no sean esenciales como por ejemplo cines, algunos comercios o controlar los desplazamientos durante los fines de semana”.

La preocupación de los médicos se acrecienta cuando ven el interés de los diversos frentes políticos que pareciera que no entienden la realidad. Las campañas políticas “se convierten en un foco de expansión. ¡Ojalá se entiendan!”, pide el responsable del Sirmes.

Finalmente, Romero cuestiona la actitud asumida por los candidatos que deben decidir si “eligen mandar a la muerte a los pacientes y a los médicos o eligen proteger a la población”.

Centros de aislamiento

El presidente Luis Arce manifestó la posibilidad de que todos los pacientes diagnosticados con Covid-19 positivo sean internados en centros de aislamiento y recuperación como estrategia para cortar la cadena de contagios. La medida ha sido cuestionada ampliamente en redes porque, alegan, puede esconder los casos para evitar el aislamiento.

Para Virgilio Prieto, la medida podría ser interesante “si se contase con la capacidad necesaria para atender a los pacientes, pero actualmente se registran más de 1.000 casos por día, ¿dónde tendremos esa cantidad de camas que se requiere cada día?”.

Por su parte, Fernando Romero también incide en ese mismo dilema y agrega que hay falta de confianza en la gente para acudir a los centros de aislamiento. “No ha aumentado nada la capacidad (de camas) en La Paz”, dice el secretario de ejecutivo del Sirmes en La Paz. Y complementa que, para la atención en estos espacios de recuperación se requiere personal que acompañe a los pacientes, además de medicamentos para combatir la enfermedad.

Comentarios