Un grupo de enfermos renales se encuentra este martes, por segundo día consecutivo, en huelga de hambre en el Hospital Agramont de la ciudad de El Alto.
Los manifestantes exigen al Gobierno el pago a los centros de diálisis por el servicio que ofrecen a los enfermos renales e incluso piden la renuncia de la ministra de Salud, Marcela Flores.
El dirigente del sector César Peñaranda aseguró que “apenas están sobreviviendo” los centros de diálisis por la falta de pagos y teme que se terminen hasta los insumos básicos para los pacientes.
“Ellos (los del Ministerio de Salud) deben a los centros hospitalarios entre 6 y 10 meses por la atención de diálisis. Los centros están sobreviviendo apenas dándonos medicamentos e insumos. En unos días, nosotros vamos a tener que comprarnos hasta los filtros para hacernos diálisis”, dijo.
No es la primera vez que los enfermos renales asumen este tipo de medidas de presión porque señalan que los acuerdos suscritos con el Gobierno son incumplidos.
Ahora quieren dialogar de manera directa con el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo o el presidente Rodrigo Paz.