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La erradicación de cultivos excedentarios de coca tropieza con dos problemas: no hay helicópteros para acceder a lugares lejanos, a los que es difícil llegar por otra vía, y funciona solo el 80% de los vehículos terrestres.

EL DEBER acompañó una jornada de erradicación en el trópico de Cochabamba y conoció las limitaciones con las que se está realizando esta tarea.

Según la planificación de la lucha contra las sustancias controladas, para este segundo semestre del año, se debían realizar intervenciones helitransportables para que los efectivos lleguen a sitios de difícil acceso donde se detectaron sembradíos ilegales de coca. Sin embargo, esta tarea aún no se puede realizar debido a que no se cuenta con las aeronaves pertinentes.

“Para cumplir las metas planteadas en Yungas se recomienda la implementación de una logística con transporte aéreo en las zonas de Santa Elena, Apolo San Fermín y Cuenca del Río Cotacajes”, resaltó ayer (jueves) la parte operativa de los controles en un informe presentado al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, en su visita a Chimoré, en el trópico de Cochabamba.

A estas dificultades en el trabajo de control se suma que, del total de transporte terrestre, un 20% está en mal estado.

Pese a tener estas condiciones, Del Castillo remarcó que se cumplirá con la meta de erradicación y racionalización que para este año es de 9.000 hectáreas.

Resaltó además, que para ello se cuenta con más de 1.700 efectivos que están desplazados en campamentos.

Falta de aviones

Del Castillo reconoció que existen dificultades para utilizar las naves que coadyuvan en este trabajo de control de sembradíos de coca. Dijo que actualmente se realiza una auditoría al proceso de compra de repuestos para dichas aeronaves.

“Hemos visto que nos han dejado un Estado totalmente desbaratado, han generado una serie de condiciones para que los aviones no puedan despegar y no puedan ser ocupados en internación en zonas de difícil acceso”, dijo.

La autoridad nacional indicó que se tiene previsto que, antes de finalizar julio, se espera contar con el informe inicial de auditoría para la compra de repuestos de los superpuma, aunque reconoció que aún no hay fecha para que operen las cuatro naves que están en tierra.

“Los informes de auditoría nos establecerán si existieron irregularidades en este proceso de contratación, caso contrario se ocuparán estos repuestos y tendremos a los helicópteros volando en los próximos días”, sostuvo.

El comandante nacional del Comando Estratégico de Operaciones (CEO), Clever Sandro Moya, remarcó que se requieren naves para ingresar a otras zonas alejadas donde se identificaron sembradíos ilegales.

Señaló también que hasta que no se tengan estos medios se planificarán operaciones terrestres, aunque demandarán más tiempo.

A su vez, el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Jaime Mamani, indicó que el apoyo aéreo es muy importante para el control de la producción de la hoja de coca, pues de otra forma los efectivos no podrían llegar a determinadas zonas prácticamente inaccesibles.

“La topografía del país es muy diversa. Hay zonas montañosas y otras tropicales; los narcotraficantes buscan sitios inaccesibles y para llegar a esos lugares necesitamos apoyo aéreo”, remarcó Mamani, a tiempo de detallar que también se requiere de estas naves para llegar a determinadas zonas de áreas protegidas donde se detecta producción ilegal.

Vehículos dañados y recursos

Del Castillo reconoció que se cuenta con varios vehículos en mal estado, por lo que se están analizando alternativas para su mantenimiento. Indicó que una de estas es fortalecer la unidad que se encarga del mantenimiento de vehículos y otra es adquirir nuevos motorizados o reacondicionar los existentes.

Ante ello, el ministro de Gobierno señaló que se analizan modificaciones presupuestarias internas en su despacho con el objetivo de garantizar recursos para el mantenimiento de vehículos.

A su vez, el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas reconoció que, a inicios de esta gestión, se tuvo más dificultades con el mantenimiento de vehículos, pero estas se fueron subsanando y actualmente cuentan con un 80% de movilidades funcionando.

Mamani detalló que la Fuerza de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) cuenta con más de 1.500 motorizados.

El presupuesto actual de lucha contra sustancias controladas asciende a Bs 107 millones, de los cuales Bs 54 millones están destinados para racionalización y erradicación; Bs 32 millones para alimentación y otros Bs 21 millones para logística.

En el encuentro de ayer sobre sustancias controladas, el director General de Desarrollo Integral de las Regiones Productoras de Coca (Digprococa), Wilson Mayta, recomendó que se cuente con al menos un 90% de los vehículos funcionando y en estado óptimo, pues actualmente un 70% está en buenas condiciones.

Proyectan superar la meta

La meta de erradicación de coca fijada por el Gobierno nacional para este año es de 9.000 hectáreas y según los reportes del Ministerio de Gobierno, ya se alcanzó 3.262 hectáreas hasta el reporte del 20 de este mes.

De estas, 470,7 hectáreas estaban en los Yungas y 2.791 en el trópico de Cochabamba.

Al respecto, el coronel Moya remarcó que se avanzó un 36,2% y se prevé que al ritmo actual, hasta septiembre, se alcancen otras 3.700 hectáreas, con lo que se tendría un 80% y aún quedarían tres meses de trabajo, por lo que se podría cumplir la meta trazada a inicios de gestión.

A su vez, el ministro de Gobierno destacó que se tiene un avance óptimo, tomando en cuenta que los trabajos comenzaron el 1 de abril, no en enero, como ocurrió en otros años.

Con este optimismo auguró que, al finalizar el año, incluso superarán la meta que se establecieron.

La autoridad remarcó que en Bolivia solo se tiene un 10% de la hoja de coca respecto de la producción mundial.

“Esto quiere decir que el modelo funciona, y es sin ejercer la represión. Pese a las condiciones de trabajo, no tenemos excusa para incumplir con las metas propuestas” insistió.

Este año, hasta la fecha fueron erradicadas, solo en parques nacionales y reservas forestales, un total de 290 hectáreas de coca. De estas 135,2 estaban ubicadas en la Reserva Forestal Choré; 42,2 en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) y 112,1 en el Parque Nacional Carrasco.

El coronel Moya remarcó que este mes se comenzaron las operaciones en sitios críticos, como Apolo (en el departamento de La Paz), donde a la fecha no se han reportado incidentes.

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