A 91 años del cese de hostilidades de la Guerra del Chaco, el escritor paraguayo Luis Agüero Wagner afirmó que Bolivia y Paraguay aún deben consensuar una verdad histórica para cerrar definitivamente las heridas que dejó la contienda.
Según Agüero Wagner, uno de los puntos centrales es aceptar que se trató de una guerra influida por intereses externos y “exportada desde lejanos centros de poder”.
El escritor, miembro de la Academia de Historia y Geografía Militar de Paraguay, hace referencia a la injerencia que habría tenido la petrolera Standard Oil, sobre la base de documentos secretos a los que accedió durante una investigación realizada en los últimos años.
A esa compañía, según su análisis, se sumaron Royal Dutch y Curtiss-Wright Corporation, fabricante de aviones en Estados Unidos.
“En la Guerra del Chaco existieron intereses extranjeros, entre ellos los de dos grandes petroleras. Ambas facilitaron que dos países insolventes obtuvieran créditos y armamentos para llevar adelante una guerra por un territorio cuya soberanía había estado durante décadas en debate en la esfera diplomática”, afirmó.
Agüero Wagner sostuvo que la participación de esas empresas fue investigada por los senadores estadounidenses Gerald Nye y David Worth Clark, integrantes del Comité Especial del Senado de Estados Unidos que indagó a la industria de municiones entre 1934 y 1936.
“Fue una guerra entre dos países hermanos, a los cuales les convenía mucho más un acuerdo comercial, debido a que tienen economías complementarias”, aseveró.
El escritor paraguayo consideró que, en realidad, las dos naciones perdieron en la contienda bélica, que se prolongó entre 1932 y 1935. El cese de hostilidades se alcanzó con la mediación de países limítrofes, además de Estados Unidos y Uruguay, y el tratado de paz fue firmado en 1938.
Para Agüero Wagner, revisar la historia sin negar responsabilidades ni intereses externos es una condición necesaria para que Bolivia y Paraguay consoliden una memoria común, basada en la verdad y no en heridas abiertas.