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En las seis hectáreas destinadas para la construcción de un hospital de cuarto nivel en la ciudad de La Paz solo hay maquinaria pesada y muy pocos trabajadores que hacen lo posible para que la obra avance. Se removió tierra y se colocaron redes impermeables para evitar la humedad. Lo demás son pequeñas edificaciones para que el personal de la constructora pueda operar.

En julio de 2018, Evo Morales estuvo presente en la firma del contrato para la construcción del Instituto Gastroenterológico de La Paz. Hoy, después de dos años, esa obra tiene poco avance. Algo peor sucede con los proyectos de otros tres hospitales de cuarto nivel en Tarija, Santa Cruz y Cochabamba, los cuales ni siquiera iniciaron la edificación. Estas obras debían levantarse con recursos de la emisión de bonos soberanos en la gestión de 2017, al igual que otros siete centros asistenciales de tercer nivel.

Santa Cruz debería tener avanzada la construcción del Instituto de Neurología y Nefrología. Este proyecto es un hospital de cuarto nivel y contaba con un presupuesto de $us 242 millones. Nada se sabe de esta obra y ni siquiera hubo una firma de contrato. El secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz, Óscar Urenda, explica que, desde un inicio, no hubo oposición a la construcción de un hospital de cuarto nivel, aunque recuerda que se recomendó, primero, modernizar los nosocomios que estaban en funcionamiento. “Hoy no vemos ni lo uno ni lo otro”, lamenta el médico que comanda la lucha contra el coronavirus en el departamento.

Urenda cuestiona que en la gestión del MAS se construyeron hospitales donde no hay mucha población; además, la política de salud masista consistió en dejar en manos de los gobiernos subnacionales el funcionamiento de varios nosocomios públicos. Menciona como ejemplo que en Santa Cruz hay un déficit de 12.500 ítems, que dificulta la atención de los pacientes en esta época de pandemia. “¿Cómo construir hospitales de tercer y cuarto nivel, como decían (en el MAS), si no se había arreglado primero la casa? Era la vía del desastre”, asegura.

Los bonos soberanos

En los años 2012, 2013 y 2017, el Gobierno de Evo Morales colocó bonos soberanos en los mercados de capital internacional y con estos ejecutó más de 80 proyectos de infraestructura vial y se tenía previsto la construcción de hospitales con la última emisión. En 2017, Bolivia pagó un 4,5% de interés por este financiamiento. Los inversionistas son de Estados Unidos (56%), Europa (39%) y Latinoamérica (5%).

En esa gestión los bonos permitieron un ingreso de $us 1.000 millones ‘de libre disponibilidad’ y la deuda se la debe pagar en 10 años.

Estos últimos bonos soberanos, según el Ministerio de Economía de la gestión 2017, permitirían financiar, con presupuesto asegurado, la construcción de 11 hospitales: cuatro de cuarto nivel y siete de tercer nivel.

Los de cuarto nivel estarían repartidos en Santa Cruz (1), La Paz (1), Cochabamba (1) y Tarija (1).

Los de tercer nivel, en Cochabamba (1), Santa Cruz (1), Beni (1), Oruro (1), Potosí (1) Pando (1) y Chuquisaca (1).

En La Paz el proyecto avanza lento. El último lunes, los trabajadores volvieron al predio para reiniciar operaciones, pero por la crisis sanitaria el proceso escala lento.

En julio de 2018 se firmó el contrato con la empresa española Makiber para que construya el Instituto Gastroenterológico.

En el acto estuvieron Evo Morales, Álvaro García Linera y el entonces ministro de Salud, Rodolfo Rocabado. Este hospital de cuarto nivel tiene una inversión estimada de $us 107 millones.

El exministro de Economía Luis Arce, ahora candidato presidencial por el MAS, en ese entonces vio como un acierto la inversión de los bonos soberanos en mercados de capital y mencionó como ejemplo 26 proyectos viales que fueron construidos con las primeras dos emisiones.

El economista señala que en 2017 se mejoró las condiciones de la deuda y realza que una parte de esos fondos tenían que ser destinados para los hospitales de tercer nivel y esa categoría, dice, es inversión de los gobiernos subnacionales.

Hemos posicionado a nuestro país como una economía solvente y manejada responsablemente que ha logrado resultados importantes, a pesar del contexto económico de crisis internacional, posicionando a nuestro país en un lugar privilegiado en el ámbito de la emisión de títulos internacionales”, recalcó Arce.

Sobre la tercera emisión, el exministro detalló que en 2017 el 60% de los $us 1.000 millones iban a financiar la construcción de hospitales de cuarto nivel en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija.

El otro 40%, dijo, sería destinado para la edificación de hospitales de tercer nivel en Cochabamba, Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Potosí y Chuquisaca, a pesar de que esa tarea corresponde a las gobernaciones.

Sobre el destino de esos recursos y si fueron destinados a la construcción de los 11 hospitales (7 de tercer nivel y 4 de cuarto nivel), Arce no respondió.

Sin embargo, el diputado Franklin Flores, coordinador de la campaña del MAS en La Paz, explica que esos recursos estaban consolidados y un ejemplo es la construcción del hospital de cuarto nivel en la sede de Gobierno.

“La emisión de los bonos soberanos fue parte de la estrategia para modernizar el sistema de salud. Un claro ejemplo está en La Paz. El hospital gastroenterológico está en plena construcción. Creo que la obra se vio afectada por la pandemia (de coronavirus), pero vemos que se removió tierra y se hicieron varios estudios. No sé lo que pasa en otros departamentos”, dice Flores.

Problemas en Cochabamba

En el Ministerio de Economía explican que los recursos de los bonos soberanos deberían ejecutarse en la construcción de hospitales, pero solo existe un contrato firmado, que es el caso de La Paz, y hay problemas con el de Cochabamba. En Santa Cruz, Tarija y Cochabamba no hay avances en la construcción.

En Santa Cruz no hay información del lugar donde debería construirse el nosocomio.

En Tarija el terreno está en el municipio de San Lorenzo, pero no hay ni siquiera movimiento de tierra para edificar el Instituto de Cardiología.

El diputado Ignacio Soruco, del MAS, informa que esa obra tuvo tropiezos para adjudicarla a la empresa constructora. En un principio debía entregarse a una compañía coreana.

Mientras, en Cochabamba el Instituto de Oncología debía edificarse en el municipio de Tolata. El hospital tenía que ser construido por una empresa austriaca, con la que se decidió romper el acuerdo. Luego se entregó la obra a la constructora portuguesa Elevolution Engenharia S.A., pero a la fecha solo existe un cartel con la foto de Evo Morales y las características de la construcción.

En total, el Gobierno de Evo Morales debía destinar $us 999.439.586 para la edificación de los 11 hospitales en diferentes departamentos del país. En los cuatro de cuarto nivel se tenía previsto destinar $us 580.250.000 y en los de tercer nivel estaban presupuestados $us 419.189.586.

El exviceministro del Tesoro y Crédito Público Sergio Cusicanqui explica que esos recursos deberían estar garantizados y que existían contratos e intenciones de expresión en algunos casos, como los hospitales de tercer nivel en diferentes ciudades del país.

En el grupo de estos nosocomios no existe información exacta sobre dónde deberían edificarse los centros de tercer nivel. Solo se conoce que inicialmente estaban proyectados en Cochabamba, Santa Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca, Tarija y Potosí. En la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem), en la gestión 2019, no existen licitaciones públicas sobre construcciones de hospitales de tercer nivel. Lo que sobresale en el programa anual de contrataciones de esa entidad son las adquisiciones de equipos e insumos médicos para nosocomios de segundo nivel.

Hospitales de cuarto nivel

Instituto Gastroenterológico de La Paz

Cuenta con un presupuesto de $us 107.750.000 y tiene un avance lento en su construcción, ubicada en la zona de Miraflores. En el lugar se constató que solo existen movimientos de tierra. Se realizaron estudios geológicos y se colocaron redes impermeables para evitar la humedad. La empresa encargada de la obra es la constructora española Makiber. El contrato fue firmado en julio de 2018 durante la gestión del entonces presidente Evo Morales. 

Este centro médico tendría que contar con 16 clínicas, 13 espacios de imagenología, 15 de apoyo al diagnóstico-tratamiento, ocho unidades de asistencia, 10 laboratorios, ocho salas de patología, nueve centros quirúrgicos, siete salas para pacientes críticos, cuatro servicios de monitoreo y control de pacientes. Además, según el proyecto, debería poseer 12 servicios de docencia e investigación, 17 oficinas administrativas, 15 servicios generales, seis espacios para confort, entre ellos una guardería, albergue familiar y residencia para el personal de salud.

Instituto de Neurología y Nefrología en Santa Cruz

No existe información del lugar en que estaba contemplada la construcción del hospital de alta especialización. Durante la gestión de Evo Morales fueron presupuestados $us 207.750.000 y era mencionado como uno de los centros asistenciales más modernos del país. En la Gobernación de Santa Cruz admiten que tuvieron conocimiento del proyecto para la edificación de un hospital de cuarto nivel, pero informan que en el Gobierno Autónomo Departamental no existe documentación oficial sobre la obra.

Instituto de Oncología de Cochabamba

Es el hospital de cuarto nivel que ha tenido más tropiezos para su construcción. Inicialmente, el contrato fue adjudicado a la constructora austriaca Vamed. Sin embargo, el Gobierno rompió el acuerdo con la empresa europea. Posteriormente se encargó el proyecto a la compañía portuguesa Elevolution Engenharia. Sin embargo, posteriormente también se disolvió el acuerdo. Para esta obra se dispuso de un presupuesto de $us 112 millones de dólares y debería construirse en el municipio de Tolata.

Instituto de Cardiología de Tarija

Este centro de salud debería construirse en el municipio de San Lorenzo, donde la municipalidad donó 10 hectáreas de terreno en la comunidad Rancho Norte. Al momento no ha comenzado la construcción, que tenía asignado un presupuesto de $us 152.775.000. En un inicio se tropezó con la adjudicación de la obra a dos empresas. Por eso se cambió la modalidad del proyecto a “llave en mano” y solo se licitó el diseño del hospital. Los vecinos piden ahora que se construya una escuela.