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El líder del MAS, Evo Morales, volvió a la Casa Grande del Pueblo. Esta vez fue para iniciar “las reuniones de coordinación” con el presidente Luis Arce y dirigentes de organizaciones sociales que son afines al partido gobernante.

El político también estuvo allí el viernes cuando se decidió cancelar los eventos públicos para celebrar el aniversario del Estado Plurinacional del 22 de enero
por el incremento de casos de coronavirus. En tiempos de Evo, esa fecha marcaba el inicio de la gestión legislativa y el informe anual del Jefe de Estado. Con Arce, esos actuados se cumplieron el 8 de noviembre, cuando juró al cargo.

Morales, a través de cuenta en Twitter, explicó que la reunión de ayer se dio “en cumplimiento del mandato de unidad de la marcha por la patria”. Precisó que estas coordinaciones se celebrarán “una vez al mes” entre Luis Arce, la Central Obrera Boliviana (COB), la dirección del MAS y dirigentes del Pacto de Unidad que reúne a cinco organizaciones sociales de alcance nacional. “Estamos unidos y fortalecidos”, apuntó el expresidente en su cuenta Twitter.

Pero Evo Morales había hecho otra visita a Luis Arce, el 29 de diciembre, precisamente, para evaluar al gabinete. Un día después, en un ampliado con los productores de coca del Trópico de Cochabamba, Morales pidió ajustes en el gabinete. El viernes, reiteró esa postura: “Soy sincero, lamentablemente tiene que mejorar un gabinete político, necesitamos técnicos, juristas, pero especialmente un gabinete político. Para una perfecta evaluación y lectura política para una buena gestión”.

En la reunión de “coordinación” de ayer, Arce estuvo junto al vicepresidente David Choquehuanca y la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, quien es parte del gabinete político y fue observada por la falta de socialización de varias leyes, alguna de las cuales anuladas por la presión social.

El senador Leonardo Loza (MAS), uno de los dirigentes más próximos a Evo Morales, afirmó que “se ha pedido un ajuste general al gabinete político, sin entrar en nombres”. Además de Prada, los ministros de Justicia, Iván Lima, y de Gobierno, Eduardo del Castillo, habían sido nombrados como candidatos a dejar el cargo.

“También hemos escuchado que la derecha está observando al compañero Juan Ramón Quintana
(exministro de la Presidencia en la era de Evo Morales), pero no sé, los opositores están temblando, pensando que pueda volver”, señaló Leonardo Loza, a propósito de un clima de opinión que se instaló hace meses en el MAS.

El portavoz de la presidencia, Jorge Richter, recordó ayer, en un contacto con EL DEBER que la elección de ministros es una potestad privativa del presidente Luis Arce. Explicó, en todo caso, que Arce escucha evaluaciones sobre su gestión en el Gobierno.

“Una vez que tenga algún criterio respecto a evaluaciones, consideraciones y expectativas sobre la actual gestión de gobierno,
el Presidente tomará la decisión. Si es necesario modificar el gabinete o si es necesario profundizar o priorizar espacios donde las decisiones deben tener una especial fortaleza”, explicó el funcionario.

Reveló que respecto a estos ajustes, Arce prefiere manejarlos de manera confidencial. “Es una persona absolutamente reservada sobre la composición de su gabinete y sobre lo que está pensando como políticas a futuro”, afirmó.

Richter indicó que el Jefe de Estado comunica sus decisiones al Gabinete cuando ya se han asumido. “Muchas de las comunicaciones se hacen a través de grupos pequeños”, dijo Richter para complementar que “no está habituado a grandes reuniones con 10, 20 ó 30 personas” y, por eso, opta por reunirse “con equipos de colaboradores en reuniones pequeñas”, donde se toman las decisiones.

Entretanto, en el MAS existe la confianza de mejorar “la coordinación” de la gestión política.

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