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El exministro de Salud, Aníbal Cruz, aseguró que él no tiene nada que ver con la compra de los 170 ventiladores de emergencia, adquiridos a una empresa española y atribuyó esa responsabilidad al actual ministro Marcelo Navajas.

Cruz aseguró que no se enteró que el exdirector jurídico, Fernando Valenzuela había trabajado con el MAS y confesó que lo mantuvo porque era eficiente en su labor.

Sobre el director del Aisem, Geovanni Pacheco, confesó que no lo conoce, porque en su gestión otra persona estaba en ese puesto.

Yo no sabía de la compra de estos equipos españoles, la compra no se hizo en mi gestión. Esa compra la realizó el ministro Navajas. Yo no tengo nada que ver, en absoluto”, manifestó el exministro.

La exautoridad negó que durante su gestión se hubiera registrado algún tipo de imposición o de presión para realizar alguna compra por diferentes instancias del Ejecutivo.

“Se conformó una unidad en los pisos 20, 21 y 22 de la Casa del Pueblo. Allá se hacía el análisis correspondiente de lo que venía en la pandemia a través de diferentes mesas donde participaban todos los viceministerios, FFAA, Defensa Civil. Era un equipo técnico grande que recibía información diaria y se hacían las proyecciones”, relató.

En esa instancia se realizaba el análisis de las necesidades y se proyectaba el presupuesto, el personal y otros temas.

“Nosotros, como Ministerio de Salud lo hemos organizado, junto con el Ministerio de Planificación. Se hizo un análisis situacional de la infraestructura y el equipamiento y se realizó una proyección de instalar como mínimo 500 unidades de terapia intensiva, no ventiladores”.

Cruz relató que se realizaron varias gestiones, porque no sólo eran los ventiladores, sino que se requerían camas hospitalarias, bombas de infusión, monitores, y otros implementos que conforman una UTI.

“Yo alertaba que tendríamos un déficit de personal, porque no cualquier médico es intensivista. Siempre mi teoría, de acuerdo a la proyección de los 500 ventiladores en la etapa crítica, viendo la experiencia de otros países, era crear centros Covid-19 y tener grandes unidades de terapia intensiva de al menos 50 camas, concentradas en las ciudades, que permitan que un especialista atienda a varios pacientes”.

Con ese objetivo se proyectó al Hospital de Montero, en Santa Cruz y el de La Portada en La Paz. “Las especificaciones, las marcas, las compras se hicieron ya fuera de mi gestión”, acotó.

Elementos del MAS

Aníbal Cruz advirtió que durante su gestión contó con profesionales que trabajaron, y “definitivamente no he ido de cazador de pitufos (en alusión al color del MAS), sino a hacer gestión. Pedí la renuncia de todos, de entrada, y que me presenten un informe. Luego definimos quiénes ratificábamos y quiénes tenían que irse. En ningún momento tuve personas identificadas como masistas, miristas o emenerristas, y eso ocurrió en todos los ministerios”.

Evaluó que tras 14 años de gestión del MAS, era imposible saber quién realmente era o no masista. “En el curso de la gestión fui detectando gente que efectivamente perjudicaba la gestión, y la sacaba”.

Cuando se le preguntó sobre el abogado Fernando Valenzuela Billewicz, detenido ayer por esta misma compra irregular, si había trabajado con la exministra de Salud, Gabriela Montaño, respondió que “él era de la Unidad Jurídica. Puedo decir que en su función es una persona experta, en el tema de resoluciones ministeriales, de todas esas cosas, y yo no podía prescindir de él porque no tenía a otra persona con esas características”. 

Complementó que en la gestión pública, Valenzuela era “una de esas personas que se especializa en años”.

Agregó que en el momento de proceder a una adquisición, se cumplen procedimientos a través de instituciones descentralizadas, como el Ceas, Ugespro o Aisem. “Ante la unidad solicitante del Ministerio del Salud, esas instituciones procesan todos los requerimientos legales para las compras”.

En este caso, explica, se encargó a la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (AISEM), por lo que su director, Geovanni Pacheco, fue aprehendido el martes por la presunta compra irregular de los 170 respiradores de emergencia.

“Yo no lo conozco al señor Pacheco. En mi gestión trabajé con el ingeniero Carlos Gutiérrez. Pero ni bien salí, lo destituyeron y lo pusieron a este señor. Repito, ni lo conozco”.

¿Mano negra?

Fuentes políticas advirtieron que una de las causas por las que la presidenta Jeanine Áñez prescindió de los servicios de Aníbal Cruz fue porque en al menos dos ocasiones, se cayeron los procesos de contratación de respiradores.

Al respecto, Cruz admitió que “sí, hubo demoras, pero no puedo decir si hubo mano negra o mano blanca. Normalmente, hay procesos que se deben hacer de acuerdo a la adquisición de bienes. Hay pasos, en los que el órgano financiador, en este caso el BID, exige que la entidad descentralizada del ministerio cumpla estrictamente, si no lo rechaza”.

Recordó que la compra de respiradores se cayó dos veces, no porque no estaban hechos los procedimientos, “sino porque son burocráticos y tardan días. En el caso de los ventiladores se cayó dos veces cuando ya estábamos comprando. Una, que recuerde, eran 300 unidades, y cuando la compra estaba casi hecha (con financiamiento del Banco Mundial) se cayó, no por negligencia, sino porque el proceso burocrático tardó unas horas y Honduras se nos adelantó y compró el equipamiento”.

Por último, el 1 de abril, trabajamos una comisión por tiempo y materia para hacer todas las gestiones de compra, en la que el Ministro de Salud no tiene tuición, y depende de una comisión técnica. Entonces firmamos un convenio para que a través del Banco Mundial, la Unidad de Gestión  de Proyectos (Ugespro) haga los trámites de adquisición de 500 ventiladores, con características típicas a la infraestructura del país, que tenga compresora, por ejemplo, para que el consumo de oxígeno no sea el doble. No sé en qué quedó esa negociación, porque ese material no llegó todavía.